LO QUE ESCONDE CABAÑEROS

Las nuevas leyes de parques nacionales y caza, la impunidad con la que supuestamente actúan algunos propietarios de grandes fincas integradas en Cabañeros y una mínima promoción turística de un parque donde el 44% de la superficie es propiedad privada, han reavivado el debate sobre este espacio, a punto de cumplirse su 20 aniversario.

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Una estrecha y apenas transitada carretera que se abre paso entre las sierras de Cabañeros, en tramos cubierta por una apabullante vegetación y en otros abierta al imponente bosque mediterráneo, atraviesa de este a oeste el norte del parque nacional, en Toledo. Es la CM-4157. Solo 3 cortas rutas a pie -en los límites del parque- y 38 kms de esta carretera permiten disfrutar de la mitad norte de este espacio con la máxima protección medioambiental, de 40.828 hectáreas.

 

Eso sí, a un lado y a otro de esta carretera el monte está vallado. No es posible pasear por el entorno, ni hay espacios habilitados para detener el coche y disfrutar del singular paisaje, ni más puntos informativos que pequeños paneles indicando que se atraviesa un parque nacional, porque todo lo que se contempla desde el asfalto son enormes fincas privadas que quedaron incluidas en Cabañeros cuando se creó el parque en 1995. Todas son cotos de caza.

 

Y seguirán siéndolo. La nueva ley de Parques Nacionales aprobada por el Congreso el 20 de noviembre, solo con el apoyo del Partido Popular, amplía de 2017 a 2020 la moratoria para que pueda seguir cazándose en estos espacios protegidos donde aún es posible hacerlo: Cabañeros, Picos de Europa, Sierra Nevada, Guadarrama y Monfragüe. El Gobierno justifica la medida porque con los 46 millones de presupuesto anual del Organismo que gestiona los 15 parques nacionales no pueden hacer frente, en 3 años, a las indemnizaciones que deben pagar a los dueños de las fincas por dejar de cazar, pescar u otras actividades a erradicar en estos espacios: entre 50 y 320 millones, según sus estimaciones.

 

“La situación es muy preocupante en Cabañeros. Será muy perjudicial para el ecosistema”, advierte Miguel Ángel Hernández, portavoz de Ecologistas en Acción. 11 directores de los 15 parques nacionales, entre los que no se encuentra el de Cabañeros, Carlos Rodríguez Vigal, en el cargo desde mayo y exdirector de la finca Quintos de Mora, también han alertado en una dura carta sobre una ley que “supedita el interés general al particular”. El director de Cabañeros, según el centro administrativo del parque, no concede entrevistas y remiten al Ministerio para cualquier información.

 

 

El secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo, está convencido de que han sido precisamente los propietarios de las grandes fincas de Cabañeros los que “han impuesto la ley al Gobierno”. El 20% del término toledano de Hontanar está dentro del parque nacional. Todo son cotos privados vallados que impiden el acceso al parque desde este pueblo con un centenar de vecinos. “No hay más que vallas, candados y oscurantismo en nombre de la conservación. Y no es verdad, la protección medioambiental que estamos pagando todos los ciudadanos solo sirve para que 4 disfruten de la caza”, se queja David Pomares, el concejal de medio ambiente (PSOE). “A nosotros no nos proporcionan trabajo, ni ningún beneficio. Allí dentro hacen lo que quieren”.

 

A Alberto Cortina no le importó que en julio el ayuntamiento de Hontanar le denegase la autorización para un cerramiento cinegético de 2.085 metros porque, según los técnicos municipales, afectaba a “un suelo rústico no urbanizable de especial protección ambiental”. El empresario lo hizo y parece que sobrepasando con mucho lo solicitado. “Vinieron a pedir autorización con un permiso en la mano de la Junta y ahora, después de la denuncia pública de los ecologistas, dicen que le abren un expediente”. El Ministerio ha iniciado dos procedimientos sancionadores a raíz de estos hechos: uno por destruir parte de la cubierta vegetal al instalar el vallado y otro por colocar unas cancelas en una vía pecuaria y cerrarla. Se enfrenta a multas de entre 6.000 y 300.000 euros, apunta Miguel Ángel Hernández. Hasta dentro de unos meses no habrá resolución.

 

Otro expediente sancionador pesa estos días sobre Alejandro Aznar, después de que los cinco principales grupos ecologistas del país, como en el caso anterior, denunciaran la desproporcionada “reforma” que había realizado en un caserío de la finca Cabañeros y la construcción de una pista de acceso de 1.500 metros sobre parte de la Cañada Real Segoviana.

 

Obras en la vivienda de los Aznar dentro del parque nacional de Cabañeros, aún pendientes de los tribunales.

Obras en la vivienda de los Aznar dentro del parque nacional de Cabañeros.

 

El ecologista llama la atención, también, sobre la cantidad de “tiraderos” que existen en los cotos del parque nacional, algunos realizados como supuestos cortafuegos o ampliación de caminos y otros, muy probablemente, sin permiso. “Los estamos investigando en este momento. Afectan a la flora y a la fauna de forma muy notable”.

 

Cabañeros cuenta con 15 agentes que, entre otras cosas, deben vigilar, tanto en las fincas públicas como en las privadas, que no se realicen este tipo de actuaciones sin las autorizaciones exigidas u otras que dañen el ecosistema. En el parque tienen llaves para acceder a casi todas las propiedades privadas, pero nunca se realizan visitas o inspecciones sin previo aviso, confirma un agente que pide guardar el anonimato por temor a represalias. Y nunca, señala, se efectúan en fines de semana, cuando los dueños suelen acudir a Cabañeros. En 2012 la dirección del parque no puso ninguna sanción, según los datos aportados a la Memoria de parque nacionales de ese año (la última publicada en la web del Ministerio).

 

En los 6 pueblos con término en el parque hay, también, opiniones diferentes. Los alcaldes de Navas de Estena (IU) o Los Navalucillos (PP) aseguran que nunca han tenido problemas con los grandes propietarios con fincas en sus términos. Isidro Corsino, el alcalde del primero, no entiende “por qué en 20 años -desde la creación del parque- que han tenido para suprimir la caza y compensar a los dueños de los cotos no se ha hecho nada y no se ha desarrollado un tejido productivo alternativo. Se han dado subvenciones para arreglar cuartos de baño o instalar calefacciones para que la gente no fuera al monte a por leña, pero eso no sirve para crear una alternativa económica”. De la caza, señala, “sigue dependiendo el sustento de muchas familias”. No obstante cree que “parque nacional y monterías son términos incompatibles”.

 

El 21 de noviembre, él, los alcaldes de Alcoba (PSOE) y Hontanar y los grupos Ecologistas en Acción, SEO /Birdlife y WWF-España suscribieron un acuerdo contra la caza dentro del parque nacional. En ese manifiesto exigen a las administraciones públicas un plan real de desarrollo alternativo para los pueblos del entorno que compense el cese de la actividad.

 

El ayuntamiento de Los Navalucillos ha llegado a un acuerdo con el Ministerio: recibirá 314.000 euros por no volver a cazar en las 1.800 hectáreas municipales incluidas en el parque nacional

 

José Ángel Pérez es el alcalde de Los Navalucillos y el presidente del Patronato de Cabañeros, un órgano consultivo en el que están representados los pueblos con término en el parque -4 de Ciudad Real y 2 de Toledo- los propietarios, ecologistas, la dirección del espacio y portavoces del Ministerio y la Junta. Él insiste en que “no hay más remedio que mantener el equilibrio en el parque, porque una sobrepoblación de ciervos, corzos o jabalíes acaba con el bosque y la raña. Y esto solo se puede hacer cazando, introduciendo depredadores como el lince o el lobo (una solución que defienden grupos ecologistas), o con capturaderos” (para vender los animales vivos a otras fincas o sacrificarlos y comercializar su carne). Opina que en la zona “hay que seguir cazando, lo que hay que discutir es cómo hacerlo”.

 

Recuerda que, además, “a los propietarios se les ha impuesto quedar dentro de un parque nacional. Si no pueden dar monterías, las fincas serán insostenibles y terminarán abandonadas. Y eso tampoco será bueno para el parque”. Hace tres años él mismo realizó un estudio sobre los beneficios que la caza aportaba a su pueblo, de 2.500 habitantes. “En cuatro meses y medio que dura la temporada de caza entran 1.500.000 de euros (el presupuesto municipal anual es de 2.200.000). Y en otros pueblos es mucho más”.

 

Pero este alcalde también cree que la actividad cinegética puede y debe hacerse compatible con un mayor desarrollo turístico del parque. “No se pueden organizar visitas mientras se están dando tiros”. Ellos acaban de dar un paso para conseguirlo: el ayuntamiento ha alcanzado un acuerdo con el Ministerio de Agricultura por el que recibirán 314.000 euros a cambio de no volver a cazar en las 1.800 hectáreas del coto municipal integrado en el parque nacional. “Lo vamos a dedicar a seguir adecuando el pueblo para que se desarrolle turísticamente: mejorando la red de agua potable para poder acoger a más visitantes, con mejor señalización o con nuevos miradores para contemplar el paisaje”, explica.

 

Vallado en una gran finca particular dentro del parque.

Vallado en una gran finca particular dentro del parque.

 

El ayuntamiento de Navas de Estena, con el 67% de su término dentro del parque, aún debe negociar las indemnizaciones con el Ministerio; el de Horcajo, el municipio con más vecinos trabajando directamente dentro del parque, aún no se ha planteado el asunto. Son los tres pueblos con fincas municipales en el interior de Cabañeros. El Ministerio solo ha comprado en 19 años dos fincas particulares: Gargantilla y Piedras Picadas, indica Hernández.

Cabañeros no tiene aún un Plan de Uso y Gestión propio que delimite y regule las actividades que pueden realizarse. “Ha sido una patata caliente que se ha ido pasando de unos a otros durante 18 años. Si no existen normas, no se tienen que cumplir y se ha ido actuando en función de lo que interesaba al Ministerio o a los directores de turno”, dice el presidente del Patronato. “El Plan se está ultimando ahora y en unos meses se someterá a información pública. Hay que ponerlo a funcionar ya”.

 

José Angel Pérez adelanta que regulará los usos tradicionales (apicultura, extracción de corcho…) sin dar más detalles y confirma que garantizará la caza hasta 2020 porque una ley nacional así lo ha establecido. La caza también se verá facilitada en Cabañeros si finalmente sale adelante el anteproyecto de ley que promueve el Gobierno de Castilla la Mancha para regular esta actividad y que, entre otras medidas, reduce los controles administrativos y las sanciones para las infracciones más graves y autoriza la participación de menores en cacerías. La Plataforma contra esta ley de caza regional, integrada por 40 colectivos, ha presentado estos días 94.360 firmas pidiendo la retirada.

 

 

QUIÉNES SON LAS GRANDES FORTUNAS QUE TIENEN VALLADO LA MITAD DEL PARQUE NACIONAL

 

El naviero, presidente de las bodegas Marqués de Riscal y vicepresidente de Transmediterránea, Alejandro Aznar, y su esposa, Mónica Oriol, la polémica presidenta del Círculo de Empresarios que desaconsejó hace unos meses la contratación de mujeres jóvenes que pudieran quedar embarazadas, son los propietarios de Cabañeros, la mayor finca privada del parque (7.000 hectáreas) y la que da nombre a todo el espacio protegido.

 

Este enorme coto de caza, entre Horcajo y Alcoba de los Montes, donde se investiga la sospechosa ampliación de una vivienda, fue el espacio que los Aznar conservaron tras vender la mayor parte de sus posesiones en la zona al Ministerio de Defensa para la construcción de un campo de tiro en los 80 que, finalmente, se convirtió en parque nacional. Se gestiona a través de la empresa Inmobiliaria del Bullaque. Aznar es uno de los representantes de los propietarios particulares en el Patronato del Parque.

 

Begoña Elzaburu, sexta marquesa de Las Claras, y su esposo, Jean François Denizat y Borbón, son los dueños de La Chorrera de las Muelas, incluida en su totalidad en el parque nacional. Pertenece al término toledano de Hontanar.

 

La presidenta de Seguros Ocaso, Isabel de Mandalúniz y Castelo D’Ortega, marquesa viuda de Taurisano, una de las mujeres más ricas de España, también tiene coto en Cabañeros. En 2003, en una entrevista, aseguraba que la caza era su principal afición y presumía de sus safaris en África o de haber matado dos osos en Rumania. Hace unos años compró Las Parrillas, en el norte del parque, para unirla a la finca colindante que ya tenía en la comarca y que ahora da nombre a todo el conjunto: Robledo Hermoso.

 

Muy cerca se encuentra Ciguiñuelas, de los Sainz de Vicuña, la familia que introdujo la Coca Cola en España en los cincuenta y que maneja importantes negocios en Argentina, Chile, Suiza, Luxemburgo o España. Alvaro, uno de los hermanos, es un gran aficionado a la caza. La finca está gestionada por la empresa Dehesa El Cerezo, dedicada a la actividad cinegética y propiedad de la corporación financiera Guadalmar.

 

En la mayoría de los cotos no se organizan monterías como negocio, sino para el disfrute de sus propietarios y sus invitados.

 

La finca El Maillo se encuentra en Hontanar y es una de las que mantiene mayor secretismo sobre sus propietarios. Un anuncio de los servicios periféricos de Agricultura de Toledo, publicado en el Diario Oficial de Castilla la Mancha en marzo de este año, la relaciona con la empresa Globotrans, representada por el inversionista y uno de los principales accionistas de la papelera Ence, José Ignacio Comenege Sánchez Real, que consta como uno de los dos administradores de Globotrans. El diario El Mundo le situaba el año pasado entre los 100 más ricos de la Bolsa.

 

Alberto Cortina es otro de los destacados en el entorno. Con los años el empresario ha ido uniendo a su finca Las Cuevas varias más, entre ellas El Rincón o Valleleor. Esta última dentro del parque y pendiente de varios expedientes administrativos por un supuesto vallado ilegal. Su primo, Alberto Alcocer, también tiene parte de su coto particular (300 hectáreas de 4.000) dentro del parque nacional. Allí, en el Avellanar, fue sorprendido en enero de 2013 en una montería Basilio Rada, director del Organismo Autónomo Parques Nacionales. Esta finca se encuentra en término de Horcajo de los Montes.

 

En Retuerta del Bullaque, muy cerca del embalse de la Torre de Abraham, el presidente de la empresa sonsecana de turrones y dulces Delaviuda, Alfredo López Rojas, y su familia poseen otra de las fincas integradas en Cabañeros. Él fue uno de los primeros propietarios en demandar al Gobierno de Castilla la Mancha en 1995, cuando inició los trámites para convertir el entonces parque natural en nacional.

 

En Navas de Estena se encuentra la finca Solana de los Acebuches, gestionada por la empresa Agrícola del Acebuche, con el premiado arquitecto Ramón Abarrategui como administrador único. En su web profesional muestra imágenes de la piscina circular una finca sobre los montes de Cabañeros.

 

También en este término y dentro del parque tiene una finca Rafael Alonso Moreno, un conocido ganadero de Menasalbas. Es El Garbanzuelo. Sus antepasados la compraron al ayuntamiento de Toledo en el siglo XIX, cuando estos montes fueron desamortizados y convertidos en grandes fincas.

 

 

El parque nacional menos visitado esconde el bosque mediterráneo mejor conservado de Europa

 

Al sureste, las rañas: una impresionante llanura de 8.000 hectáreas salpicada de encinas y quejigos donde es fácil disfrutar de cientos de ciervos, especialmente activos durante la berrea, en otoño; en la mitad norte, las sierras, repletas de alcornocales, rebollares y jaras, con el Rocigalgo (1.448 metros) como punto más elevado. El parque nacional de Cabañeros es un espacio de contrastes y sorpresas, uno de los puntos de cría de buitre negro más importante del mundo, pero 19 años después de alcanzar la máxima protección medioambiental, sigue siendo un gran desconocido.

 

Es el parque nacional menos visitado de España. En 2013 recibió 84.616 visitantes, frente a los 250.000 que acudieron a Las Tablas de Daimiel, el otro parque nacional de Castilla la Mancha o los 370.000 que lo hicieron al parque natural de Las Lagunas de Ruidera, otro espacio singular de la región.

 

Por primera vez, los alcaldes de los 6 pueblos integrados en Cabañeros y una veintena de empresarios de la zona buscan fórmulas juntos y piden al Parque que fomente las visitas

 

En la ficha del parque para la Memoria del 2012 se establece que ese año lo visitaron 81.150 personas, que no se realizó ninguna actividad específica para su promoción turística, ni se instaló nueva señalización y como campañas de difusión se indican: el envió de material divulgativo a 10 oficinas de turismo de Ciudad Real, la actualización de la web y su inclusión en redes sociales. Tampoco tuvieron ninguna participación en ferias o congresos.

 

José Ignacio Vega, presidente de la asociación Turismo Sostenible de Cabañeros que agrupa a empresarios de la zona de influencia del parque, cree incluso que los datos oficiales de visitantes están falseados. “No son ni la mitad. Hay un plan para boicotear el turismo en el parque perfectamente diseñado. El problema de Cabañeros es de corrupción”.

 

Asegura que el parque podría recibir hasta medio millón de visitas al año y cree que no se potencian más para proteger la tranquilidad en las grandes fincas. “Ningún gran propietario me ha dicho en la cara que no quiere turismo, los técnicos del parque, sí. Este es el principal coto de caza de Europa, pero no genera la riqueza que dicen, porque si lo hiciera, estos pueblos no hubieran perdido al 30% de su población”.

 

Alvaro Ares acaba de recibir el Premio 2014 de empresas turísticas sostenibles, otorgado por el programa Ecolíderes. Se lo ha ganado con El Refugio de Cristal, una casa rural de Hontanar. Él también lamenta que “nunca haya habido voluntad política ni institucional de promocionar el parque, sobre todo en la zona norte (Toledo). La presión de las grandes fincas tampoco ayuda”.

 

Casi todos en la comarca están convencidos de que a Cabañeros se le puede sacar mucha más rentabilidad promoviendo un turismo sostenible. Por primera vez, el pasado 18 de noviembre, los seis alcaldes de los pueblos del parque y una veintena de empresarios acudieron a una reunión convocada por el presidente del Patronato, José Ángel Pérez, para tratar el asunto.

 

El también alcalde de Los Navalucillos opina que el parque es el menos visitado porque en la comarca no se han desarrollado infraestructuras adecuadas para acoger a más visitantes, pero cree que “yendo todos de la mano podemos incrementar el turismo”. Además de promover esas infraestructuras, él mismo llevó algunas propuestas para atraer a más visitantes, como realizar rutas para ver el descorche en Gargantilla durante el verano.

 

David Pomares, concejal de Hontanar, cree que por primera vez en ese encuentro los dirigentes municipales y empresarios alcanzaron un principio de acuerdo para exigir a la dirección de Cabañeros que se comprometa a una mayor promoción turística, “comenzando por garantizar el tránsito por las riberas de los ríos y los caminos públicos y la eliminación de vallas en las fincas públicas”.

 

Pomares se queja de que en su pueblo no hay ni una sola infraestructura relacionada con el parque y pide que se diversifique la inversión. El 10 de diciembre vuelven a reunirse para seguir avanzando y el concejal espera que la dirección del parque esté presente “porque son ellos quienes tienen que solucionar los problemas”.

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