LO QUE ENSEÑA EL CIELO DE LA MANCHA

El observatorio astronómico de La Hita, en La Puebla de Almoradiel, cumple 17 años implicado en importantes proyectos científicos, con gran parte de sus potentes telescopios e instrumental diseñado por sus gestores, todos aficionados, y un ambicioso plan divulgativo.

 

 Fernando Fonseca hace indicaciones con un láser a los visitantes y abajo Faustino Organero con uno de los telescopios que han diseñado y construido en La Hita

Fernando Fonseca hace indicaciones con un láser a los visitantes y abajo Faustino Organero con uno de los telescopios que han diseñado y construido en La Hita

 

«¡Qué chulooo!” dice un niño de ocho años al apartarse del telescopio donde ha visto con nitidez a Saturno rodeado de sus anillos. Se lo dice a su padre, casi estupefacto y con ganas de volver a ponerse a la cola para verlo de nuevo. Los dos, como algo más de medio centenar de personas, acudieron la noche del 12 al 13 de agosto al observatorio astronómico de La Hita, en La Puebla de Almoradiel, para contemplar la lluvia de perseidas y, de paso, ver más de cerca planetas o los cráteres de la luna a través de los telescopios de gran alcance del complejo.

 

Muchos repetían. Otros, pese a ser del mismo pueblo o de otros próximos, no habían estado aún en este observatorio situado en plena Mancha toledana, al que se llega por un camino estrecho entre viñedos y donde el cielo está limpio y rebosa estrellas. Por eso Faustino Organero decidió en 1999 aprovechar la finca familiar que tenían en ese espacio y en una caseta de labranza instaló su telescopio. Siempre le había apasionado mirar al cielo y “soñaba” con construirse su instrumental de observación. “A partir de ahí, todo se me ha ido de las manos”, cuenta él.

 

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