Lo nuestro duró 19 días

Hay parejas imposibles, por mucho empeño que se le ponga. Esta historia tiene la banda sonora de una canción de Sabina, esa que reprocha sin pasión que “lo nuestro duró lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks. En vez de fingir, o estrellarme una copa de celos, le dio por reír…”

19 días, tal vez uno más, es lo que ha durado la unión escenificada entre los sindicatos y la patronal de Castilla-La Mancha. El 6 de octubre veíamos felices y enlazados de las manos a los secretarios generales de CCOO, José Luis Gil, y UGT, Carlos Pedrosa, con Ángel Nicolás, el presidente de CECAM, la patronal regional; y en el centro, auspiciando este compromiso, el presidente del Gobierno regional, Emiliano García-Page. Era la foto de la “Declaración institucional para iniciar el acuerdo marco para la recuperación social y económica de Castilla-La Mancha”, en la que, juntos, nos comunicaban: “Hemos decidido aunar fuerzas para generar un nuevo entorno favorable para el progreso y el crecimiento de nuestra región, recalcando el valor y la importancia del diálogo social”. García-Page, menos solemne, aseguraba que “el objetivo es acelerar la creación de empleo y que la recuperación económica sea también social”.

El 26 de octubre era el día de pasar de las intenciones a los hechos, con la firma del Plan Extraordinario de Empleo, una inyección de dinero público para crear 60.000 puestos de trabajo. Y hete aquí que la patronal no sale en la foto, ni en la firma. No participa en este plan de empleo. Lo desasosegante es que su ausencia no refleja una ruptura o enfrentamiento con gobierno y sindicatos por este tema, sino un claro desinterés porque no ven un  beneficio directo para la parte empresarial. A la patronal le molesta que buena parte del dinero público vaya a parar a ayuntamientos o entidades sin ánimo de lucro para que sean ellos los que contraten en sus territorios. Quería, y así lo expuso, que “el foco se ponga en el mundo de la empresa, ya que es en las empresas y en ningún otro lugar donde se crea el empleo”.  Ésta obsoleta y equivocada lectura de lo que está sucediendo en el mercadillo laboral olvida que los empresarios no están siendo capaces de crear empleo, ni aún cuando el dinero público ha ido directamente a sus bolsillos, como ha ocurrido durante el Gobierno de Cospedal, que ha gastado 50 millones de euros en unos ‘cheques-empleo’ que no han aliviado el grave problema de paro en nuestra comunidad. “Dijo, hola y adiós, y el portazo sonó como un signo, de interrogación”, canta Sabina, mientras me da la sensación de que los parados no son asunto de la patronal. Que más de un 25% de los ciudadanos no puedan trabajar, muchos de ellos desde hace años, no es un daño colateral. Es el iceberg con el que ha chocado nuestra sociedad, y no entenderlo nos sigue hundiendo.