Las trescientas miradas de Daniel López

Autorretrato de Daniel López

 

Noviembre 2019.-

 

Nació en Toledo, tiene 33 años, estudió en la escuela de Artes de Toledo y posteriormente en la facultad de Bellas Artes de la universidad Complutense. Allí se formó en fotografía, diseño gráfico y dibujo. En el Círculo de Arte de Toledo expone hasta el 28 de noviembre Soy, una serie de casi 300 retratos reivindicativos de la persona con la que rinde homenaje a compañeros de un trabajo dónde son vistos solo como un número.

 

Con esta exposición se lanza a una aventura incierta, la de fotógrafo profesional en un mundo en el que todos somos fotógrafos porque todos tenemos un móvil en la mano siempre dispuesto a disparar. Para ello abandona un trabajo estable que lleva realizando desde los 18 años “Llevaba tres años con 2 trabajos y sin tener un momento de vida, de tiempo y así no puedes vivir, estando a mil asuntos, sin tener tiempo para coger aire y hacer otras cosas que te llenan más, no solo trabajar. Todos los huecos que tenía los utilizaba para trabajar en lo que me gusta, la fotografía, o sea que tenía tres trabajos”

 

 

La idea de la exposición surgió precisamente en el que ahora abandona, con ella quería que sus compañeros fueran visualizados como personas que son, gente con algo que decir y no como un número que, dice, “es lo que somos, solo nos valoramos entre nosotros, entre compañeros, es un trabajo donde hay mucha gente y dónde solo se nos valora por temas de productividad”. Cuando tenía prácticamente acabadas las fotografías la empresa le ofreció la posibilidad de irse con una pequeña indemnización y resultó definitivo para abandonarlo “Al final me fui con la tranquilidad de haberme llevado un recuerdo de cada uno y de haber contribuido a visualizar su importancia”.

 

En tus anteriores exposiciones, tus motivos eran más oníricos, ¿Cómo te has convertido en retratista?

Este es un camino que al final no sabes a donde te lleva  «la inspiración se encuentra trabajando”, decía Picasso, quiero seguir haciendo retratos, seguir investigando en cada uno. Siempre tenemos algo positivo, un valor, algo que decir, una cualidad especial y eso es lo que quiero transmitir con mis retratos. En realidad es una exposición que no está finalizada, pero los siguientes que haga quiero que sean más pausado, más elaborados.

 

¿Un retratista llega a penetrar en el alma de sus modelos a través del objetivo de la cámara?

Si, aunque no es sencillo, hay retratos que están hechos muy rápidos y no se pueden hacer con tan poco tiempo, tienes que conocer a la persona, intercambiar experiencias y así podría sacar un retrato más potente de la personalidad de cada uno. En la exposición hay muchas personas a las que sí que conozco, pero hay otras desconocidas que en muy poquito tiempo tenía que saber lo mínimo para poder sacarlas de la mejor forma posible.

¿Hay que ser psicólogo para ser retratista?

Si, en la universidad leí mucho sobre psicología, sociología, antropología, hay que saber un poco de todo para poder entrar en el interior de la persona fotografiada. Un retrato es más psicológico que fotográfico.

 

Evanescentes, Serendipias, Soy, son exposiciones individuales que junto a trabajos como Retazos de lo vivido, Radioesculturas, o El cuerpo expresivo y a su participación en proyectos y exposiciones colectivas como Pecados y Virtudes o el extraordinario Theotokopoülos, con el que en 2014 un grupo de artistas toledanos rendían homenaje a la figura de El Greco con motivo del IV centenario de su muerte, muestran a un inquieto Daniel López en constante investigación artística.

 

¿Para ti la fotografía es diversión, una manera de ver el mundo, un trabajo…qué es?

En mi parte artística la utilizo para expresar mis emociones, un momento vivido o un estado de ánimo, es algo terapéutico. Utilizo la fotografía como instrumento de expresión, igual que si fuera pintura, música u otra disciplina artística.

 

¿De qué depende que una fotografía sea valiosa?

Que te diga algo, que tenga emoción, es lo más importante. Una fotografía puede estar muy mal hecha técnicamente, pero si te hace palpitar el corazón me parece suficiente para considerarla buena.

 

¿Podrías dar algún consejo para hacer buenas fotografías?

Practicar mucho, leer mucho, ver mucho, estudiar mucho, ser muy crítico contigo mismo, seguir a otros profesionales, copiar a los buenos y seguir practicando, trabajando, practicando, trabajando…

 

¿Quién tienes como referente?

Me gusta mucho Eugenio Recuenco y Tino Soriano. Son muy diferentes. Tino Soriano me gusta por el carácter que tiene su obra, por la trayectoria que ha mantenido compositivamente y por el juego de colores y Eugenio Recuenco me gusta mucho desde el punto de vista artístico, en realidad sus fotografías son pinturas y me encantan. Tim Walquer también me gusta mucho, aunque van cambiando pero en esta etapa de mi vida son tres de mis referentes.

 

Ninguno es retratista. ¿Para el retrato te inspiras en alguien en especial?

Para el retrato más de la pintura que de la fotografía. La mayoría de los retratos que he hecho tienen una iluminación Rembrandt, un punto de luz lateral a 45º, una iluminación sencilla; pero no necesito más luz para captar las formas de cada uno.

 

Crees que una imagen vale más que mil palabras.

Si, de hecho con una imagen puedes pensar mucho más que con una frase. Tu mismo empieza a buscar más allá de lo que ves directamente cuando miras una fotografía.

 

No le gustan los brillos en sus fotografías, por eso usa papel mate y si puede ser, lo ideal para Daniel López es una impresión directa en madera, como si fuera un grabado. Últimamente dispara fotografías en vertical pero “son rachas” dice. No tiene una cámara preferida “tengo montón de cámaras y objetivos, soy un loco de comprar cosas. Empecé con Olimpus en digital, me encantaba adaptar objetivos antiguos en las cámaras digitales y probar, cada objetivo tenia una personalidad, y trabajo con Olimpus y Nikon pero por pura necesidad, me da igual unas cámaras y objetivos que otros, quiero una estética en concreto y utilizo lo que mejor va para conseguirla”.

 

¿Recuerda sus primeras fotos?

El día que sentí que me encantaba la fotografía fue cuando me dejaron una cámara compacta, era yo pequeño, e hice el reportaje de verano cuando fui a EEUU y a partir de ahí empecé a volverme loco por la fotografía.

 

¿ Cuál crees que son las características principales para un fotógrafo profesional que quiera abrirse camino?

Lo más importante para ponerte en valor es ser diferente. Cualquiera con un móvil puede hacer fotos, pero tus fotografías se tienen que distinguir ya sea por la luz, por un estilo de retoque o por el color. Por eso triunfan los buenos fotógrafos, porque cada uno tiene una personalidad diferente que le distingue.

 

Tienes 295 retratos y todos en blanco y negro. ¿El retrato tiene que ser en blanco y negro?

Decía un fotógrafo que si fotografías en color fotografías la ropa y si es en blanco y negro fotografías el alma. Yo lo que quería expresar es la parte psicológica de cada persona, no quería que nada distrajera la mirada de cada uno.

 

¿Se puede solucionar todo con Photoshop?

No, se puede trampear; pero si una fotografía es mala con Photoshop no la puedes arreglar.

 

El título de la exposición es Soy ¿qué quieres significar con él?

Es un grito que quiero que cada uno interiorice, soy alguien que tiene un valor y que puedo aportar algo a la sociedad.

 

Se lo dices a ello, pero ¿también a ti mismo?

Yo ya lo se. Quería decírselo a ellos porque como he visto tantos años a personas que no se han valorado que por lo menos alguien les diga que son importantes. Somos personas y es importante que nos valoren.

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