LA VENDIMIA MANCHEGA HABLA IDIOMAS

En el viñedo castellano-manchego conviven en armonía uvas autóctonas como Airén y Cencibel con variedades extranjeras como Chardonnay, Syrah y Cabernet. En tiempo de vendimia, el campo regional recibe trabajadores rumanos, marroquíes, búlgaros, polacos... que forman las cuadrillas junto a nacionales. Elaborado el vino, las bodegas de la región exportan el 70% de la producción a países de todo el planeta, con ventas que en 2017 superaron los 675 millones de euros. El vitivinícola es, sin duda, el sector más internacional de la economía regional.

 

“La vendimia es el mayor acontecimiento laboral de Castilla-La Mancha. La vendimia es, ante todo, trabajo. Las tablillas con el precio del hectolitro/grado vienen después”, lo dice Ángel León, secretario general del área de Industria del sindicato CCOO-CLM, priorizando el empleo frente al debate de los precios de la uva que suelen protagonizar productores e industriales cada campaña. En los 30 días que, aproximadamente, durará este año la recogida de la uva, el sindicato calcula que serán necesarios entre 750.000 y 900.000 jornales, lo que supone la contratación de entre 25.000 y 30.000 trabajadores.

 

Puede que sean necesarios más, dado que en la pasada campaña se registraron 37.000 contrataciones y la cosecha fue al menos un 22% inferior a la que se espera este año. Esta intensa demanda de empleo, aunque temporal, sería un alivio para las elevadas tasas de paro que aún se mantienen en Castilla-La Mancha, que eleva su cifra de desempleados en agosto a 171.749, de los que 13.919 están inscritos en el sector agrario. Pero, paradójicamente, los empresarios agrícolas y la organización agraria Asaja alertan de los problemas que están teniendo para encontrar mano de obra suficiente para la vendimia.

 

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