La trastienda de la alta costura

De las 352 infracciones sancionadas por la Inspección de Trabajo de Castilla-La Mancha el pasado año, la que mayor repercusión mediática ha tenido ha sido la vinculada con el modisto toledano Alejandro de Miguel, denunciado por CCOO, investigado por la Inspección y acusado ante la Fiscalía por graves irregularidades laborales contra sus trabajadoras.

Alejandro de Miguel en su taller de confección de la localidad toledana de Miguel Esteban.

 

Con un salario mensual de 816 euros que, según su convenio, han de cobrar los trabajadores del textil y la confección difícilmente se podrá comprar uno de los modelos de alta costura confeccionados por esos mismo trabajadores. Son las dos caras que a menudo muestra el sector del lujo: trabajadores en precario al servicio de un producto sólo acto para grandes rentas.

 

Como muestra, un botón: el Grupo de Confección Cadenas S.L, con taller en Miguel Esteban y propiedad del diseñador Alejandro de Miguel y de su familia, fue denunciado en noviembre de 2016 por CCOO, sindicato que informó a la inspección de trabajo de Toledo de las quejas de varias trabajadoras por “impagos salariales y abusos laborales”.

 

“La Inspección inició entonces actuaciones que han concluido con la remisión a la Fiscalía de un detallado informe en el que constata que el diseñador Alejandro de Miguel pagaba a sus empleadas nóminas cerca de 200 euros inferiores a lo establecido en el convenio; que no pagaba los pluses ni las pagas extras establecidas por convenio, e incluso tampoco pagaba el mes de vacaciones”, resume María Jesús Fernández, secretaria de la Mujer de CCOO-Industria. Ante una situación así, la Inspección de Trabajo hace un requerimiento a la empresa antes de imponer sanción. Y esto es lo que hizo con el taller de De Miguel en el verano de 2017.

 

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