La traca final y el ‘pobre de mí’

No hay fiesta popular que se precie sin su buena dosis de pólvora y a falta de costosos espectáculos pirotécnicos se dan por buenos los petardos, porque el caso es que haya mucho ruido y el humo nuble nuestros sentidos. Este verano el mercado laboral también está de fiestas, ha tenido su chupinazo inicial y es probable que en septiembre explote la traca final y tengamos que cantar el “pobre de mí”. Y vuelta a la cruda realidad.

 

Pero disfrutemos del momento: 174.445 contratos de trabajo se han firmado entre los meses de junio y julio en Castilla-La Mancha, una cifra récord que ha alentado un optimismo generalizado. De hecho, desde enero se han generado en la región 451.311 contratos, según los datos del ministerio de Empleo. Lástima que duren tan poco: 50 días de media por cada contrato realizado (casi menos que lo que suman la preferia, feria y posferia de nuestros pueblos).

 

Únicamente 12.924 de los contratados en lo que va de año han logrado un contrato indefinido, con el que tampoco hay que lanzar las campanas al vuelo, ya que el propio Ministerio reconoce la temporalidad que están teniendo los indefinidos. La trampa está en los indefinidos acogidos a la modalidad de “apoyo a los emprendedores”, a los que se les permite durante el primer año despidos más baratos y fáciles que a los contratos temporales, más penalizados.

 

El resultado del actual menudeo del mercado de trabajo es “mucho ruido y pocas nueces”: contratos de una semana, trabajo parcial, bajos salarios, escasa aportación a la Seguridad Social…

 

Por otra parte, el 40% del total de la nueva contratación es a tiempo parcial, por apenas unas horas en buena parte de los casos. El resultado de todo este menudeo en el mercado laboral es que, como dice el refrán, “mucho ruido y pocas nueces”: bajos salarios, escasa aportación a la Seguridad Social y una creciente desprotección. Pan para hoy y hambre para mañana.

 

Septiembre traerá otros miles de contratos a Castilla-La Mancha a cuenta de la vendimia, aunque también aquí hay que aguar un poco la fiesta, ya que la creciente incorporación de la tecnología en el viñedo va reduciendo de cientos en cientos la demanda de jornales. Muy lejos han quedado los tiempos en los que los empresarios agrícolas de la región tenían que ir fuera a buscar vendimiadores.

 

¿Qué pasará cuando llegue el otoño? Para entonces estarán finalizando también los contratos de seis meses que han realizado prácticamente todos los ayuntamientos de Castilla-La Mancha acogidos al Plan Extraordinario de Empleo impulsado por el Gobierno regional y cofinanciado por las Diputaciones provinciales. ¿Podrán las empresas -que cada vez son más pequeñas y sobreviven con escasos recursos- mantener e incrementar las plantillas de manera estable y con condiciones dignas para sus trabajadores? Cuando se despeje el humo de tanta pólvora lo iremos viendo.

Prado López Galán
Prado López Galán

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