«La supervivencia de las empresas dependerá de su agilidad para adaptarse a los bruscos cambios del consumo»

Jesús F. Santos, decano del Colegio de Economistas de Toledo

Jesús F. Santos es decano del Colegio de Economistas de Toledo. Foto: Gómez Herruz.

 

 

Jesús Fernando Santos Peñalver es catedrático de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad de Castilla-La Mancha y desde el año 2015 representa a los economistas de la provincia de Toledo como decano del Colegio de Economistas de Madrid, en el que se integra la sección toledana. Con él hemos mantenido esta entrevista para que nos dé su valoración como especialista en economía sobre lo que nos está ocurriendo y a qué nos enfrentamos, desde el punto de vista económico, laboral y social, cuando regresemos a la normalidad, la  nueva o la de siempre.

 

 

AQUI: ‘El Gran Confinamiento’, ‘la Gran Depresión de 2020’ o ‘Gran Recesión’ son algunas de las denominaciones que  se están dando a la crisis global  causada por la covid-19. A su juicio, ¿qué palabra puede medir realmente el alcance de lo que le está ocurriendo a la economía?

 

Jesús F. Santos: La crisis económica que estamos sufriendo, a diferencia de las anteriores, ha venido provocada por un factor externo a la economía, con características diferentes a cualquier otra, que ha supuesto una paralización de gran parte de la actividad económica en todos los países, con la caída súbita de la oferta y la demanda de bienes y servicios, a excepción de los de alimentación, sanitarios y, en menor medida, de la construcción. Este factor externo (covid-19) ha generado en España el confinamiento decretado y, en consecuencia, la limitación de la movilidad para reducir contagios y la propagación de la pandemia, medidas que, sin duda, con ciertas dificultades, han dado sus frutos a nivel sanitario. Aunque no se encuentra una palabra que sintetice la situación actual, podría denominarse “la Crisis económica vírica”.

 

Prácticamente todas las economías del planeta se están resintiendo a causa de la pandemia. Si miramos a nuestro territorio regional ¿puede ser mayor el impacto por golpear cuando se estaba en una fase de recuperación tras la última década en crisis?

 

Considero que la evolución de la economía regional no se va a diferenciar significativamente de la evolución del resto del país, como lo pone de manifiesto la caída de PIB del 4,8% del primer trimestre que ha sido similar, en Castilla La-Macha, a la media del resto de territorios del estado español.

 

 

La medida gubernamental de agilizar y autorizar ERTEs para evitar una gran destrucción de empleo a consecuencia del parón de la actividad por el estado de alarma ha sido solicitada por más de 20.000 empresas en Castilla-La Mancha y afecta hasta el momento a unos 100.000 trabajadores. ¿Qué nos están indicando estas enormes cifras? ¿Es previsible que una vez que vuelva a reabrise la actividad económica se recupere todo el empleo ‘suspendido’ o teme que finalmente se destruya empleo?

 

La paralización de la actividad económica ha tenido en los ERTEs un mecanismo imprescindible para salvaguardar los empleos de muchos trabajadores durante este periodo, al evitar la extinción de los contratos afectados por la situación de disrupción operativa de tantas empresas que esperan recuperar poco a poco su normalidad, aunque esta no se producirá de manera inmediata sino gradualmente, y con desigualdades y mutaciones, lo que desencadenará, durante un tiempo incierto, en un importante aumento del paro, sobre todo en los próximos meses, como así lo reflejan las previsiones gubernamentales, o las del Banco de España y de otros gabinetes de estudios de instituciones de referencia (BBVA, Fedea, Funcas, etc.) cuando señalan la fuerte subida del paro esperado durante el año 2020, y que no se recuperará en su totalidad hasta pasados varios años, aunque ya, en 2021, se inicie un cambio de tendencia. Y esta situación afectará, sin duda, de manera similar a la economía de Castilla-La Mancha.

 

En poco más de dos meses parece haberse venido abajo todo lo recuperado económica y laboralmente en los últimos cuatro años en Castilla-La Mancha. ¿Ha pillado esta nueva crisis en situación aún vulnerable para las pequeñas empresas y para los autónomos?

 

Las pequeñas y medianas empresas son siempre más vulnerables en los momentos de crisis económicas que las de mayor tamaño, al tener menor musculatura financiera que permita soportar la caída de los ingresos durante largos periodos de tiempo. No obstante, como indicaba al principio, la crisis no ha venido motivada por burbujas ni por desequilibradas estructuras empresariales por estar excesivamente apalancadas, sino por un factor exógeno que ha dañado la cuenta de resultados de las empresas por el lado de los ingresos, y no por erróneo sistema de los procesos productivos y por ende de sus costes. La capacidad de ahorro, que hayan articulado durante estos últimos años las empresas, determinará el periodo que puedan soportar.

 

¿Cómo valora el Plan de Medidas Extraordinarias para la Recuperación Económica que han pactado recientemente los agentes sociales y el Gobierno de Castilla-La Mancha y para el que se han asignado unos fondos de unos 231 millones de euros en varios ejercicios presupuestarios?

 

Una de las fortalezas económicas de nuestra Comunidad Autónoma es el clima de consenso social y económico entre empresarios, organizaciones sindicales y gobierno regional, que se evidencia, una vez más, con el apoyo otorgado al Plan de medidas extraordinarias cuyos objetivos fundamentales son compartidos de manera generalizada: evitar la paralización de la actividad económica, facilitar liquidez a las empresas e impulsar la reactivación de los colectivos y sectores especialmente afectados. Posteriormente, y en la medida que el Plan se vaya desarrollando, será el momento de enjuiciar la bondad de las acciones concretas diseñadas y si los fondos asignados resultan suficiente para cumplir con los objetivos establecidos.

 

Algún economista ha advertido que “la economía se hunde porque estamos comprando solo lo que necesitamos”. Son muchas las voces que apuntan a que hay que cambiar un modelo económico basado en el consumo voraz (que, además, acelera la otra crisis planetaria, la del cambio climático). ¿Cuál es su reflexión en este sentido?

 

Somos los ciudadanos los que consumimos en base a la satisfacción de las necesidades concebidas, aunque estemos influidos, como es obvio, por el entorno donde nos movemos. Por ejemplo, la economía del ocio ha supuesto, durante los últimos tiempos, un peso importante en el PIB, en relación con otros sectores, sin duda motivado por el mayor grado de desarrollo alcanzado.

No obstante, la crisis sanitaria derivada del covid-19 ha inducido a potenciar nuevas e iniciadas ideas, que se traducen en cambios en ciertas decisiones y acciones, como el incremento del trabajo desde casa (teletrabajo) que favorece la flexibilidad laboral, diversidad y conciliación (laboral-familiar), y la disminución de los desplazamientos y, por tanto, la utilización de medios de transporte, minorando la emisión de gases de efecto invernadero con repercusiones favorables para paliar, en cierta medida, el cambio climático. Esta crisis ha obligado a las empresas a adoptar operaciones de trabajo remoto, a adaptarse de forma rápida a las tecnológicas de comunicación, a aumentar los Gigabyte de datos para facilitar el trabajo en línea, etc. Esta nueva situación lleva, no cabe duda, a repensar la estrategia diseñada para el 2020 y años sucesivos ante una perspectiva económica incierta.

 

Es imprescindible un gran acuerdo político y social para el diseño del modelo público-privado y para delimitar el estado de bienestar que nos podamos permitir, en función de una recaudación realista de ingresos públicos

 

¿Puede o debe esta crisis impulsar también un cambio de modelo productivo en nuestro país y en nuestra región?

 

Los modelos productivos no se cambian de un día para otro, pero esta crisis obliga a repensar la misión y visión de las empresas, colocando a la innovación en el primer plano de la estrategia. Los empresarios son los que definen sus estrategias en función de las expectativas de recuperación de las inversiones realizadas, y estas expectativas están cambiando muy rápido. Por ejemplo, una empresa dedicada a la prestación de determinados servicios habrá diseñado su estructura económica, contratado a sus trabajadores con un perfil formativo determinado y dispondrá sus redes de proveedores y clientes estructuradas en base a su experiencia y a la consecución de los objetivos de venta. Sin embargo, en estos momentos, las empresas tendrán que innovar y reflexionar como volver a generar valor con la combinación de sus factores productivos, para adaptarse al nuevo entorno, si quieren lograr los objetivos de venta previstos. Esto se aprecia en el ámbito de la restauración, pues algunas de las empresas, durante el periodo del confinamiento, han modificado su modo de actuar en la prestación de su servicio, preparando, por ejemplo, la comida para llevar o llevándola al domicilio de los clientes que lo hayan solicitado.

 

Esta crisis está exigiendo cambios rápidos en la forma habitual de actuar de las empresas, dado que la supervivencia va a depender de la adaptación con prontitud a la evolución de los hábitos de los consumidores, y de los incentivos que se diseñen desde las Administraciones. Esto requiere, en muchos casos, afrontar y adaptarse, en muy poco tiempo, a estos tiempos de crisis con cambios bruscos de tendencia.

 

Los sectores de la hostelería y el turismo se ven especialmente castigados por la limitación de movimientos y la distancia social que se mantendrán durante bastante tiempo. ¿Cree que estos sectores necesitan un plan de rescate específico?

 

Cada sector tiene unas peculiaridades que requieren de un análisis diferenciado de la manera de enfrentar su necesaria reconversión a la nueva situación. Es necesario que los propios empresarios de estos sectores sean los que delimiten, junto con las Administraciones competentes las ayudas e incentivos que mejor permitan revitalizar a corto plazo su sector, como, por ejemplo, ha hecho el gobierno de Italia, fomentando el turismo en su país para los propios italianos. En esta línea, una de las maneras de promoción puede ser mediante la generación de corredores que integren y dinamicen el desarrollo de las comunidades locales, regionales y nacionales.

Las empresas de los sectores de la hostelería y del turismo requerirán, sin duda, una reestructuración para su adaptación a las nuevas exigencias de seguridad e higiene de las autoridades en relación con el distanciamiento social y las noveles demandas que impondrán los consumidores. Esta reestructuración del modelo de negocio deberá hacerse con el apoyo de las instituciones públicas que deberán liderar la adaptación y afrontar las consecuencias que todo proceso de reestructuración sectorial conlleva. En la hostelería, consecuencia de estas exigencias de seguridad e higiene y demandas de consumidores, es posible que en poco tiempo se introduzca la robótica para prestar el servicio de restauración, cafeterías, etc.

 

Con la renta mínima vital hay que tratar de superar el umbral de la pobreza de las familias, si bien, y al mismo tiempo, debe completarse con políticas activas para la incorporación (o reincorporación) al mercado laboral de los beneficiarios

 

El Ejecutivo regional pretende, más allá de las medidas extraordinarias pactadas con los agentes sociales, alcanzar un gran acuerdo político para la reconstrucción de la región. ¿Considera importante la participación de los profesionales de la economía en esta reconstrucción?

 

Ante la situación actual, y la que se avecina en los próximos años, es imprescindible un gran acuerdo político y social para el diseño del modelo público-privado y para delimitar el estado de bienestar que nos podamos permitir, en función de una recaudación realista de ingresos públicos, en el nuevo escenario económico con el que nos vamos a enfrentar en tiempos de incertidumbre.

Hay que concienciarse que la crisis del covid-19, a nivel de las cuentas de las administraciones públicas, va a implicar una reducción de los ingresos públicos (como consecuencia de la caída de la actividad, a pesar de la posible fijación de nuevos impuestos de dudosa capacidad recaudatoria) y un aumento de los gastos sociales. Por ello, es imprescindible replantearse, y llegar a acuerdos, sobre las prioridades, partiendo de la elaboración de un presupuesto cero, para no incrementar desorbitadamente el déficit público que se financia con deuda (excepto si hay transferencias a nivel de la unión europea), sabiendo que se parte de un alto nivel de endeudamiento público, que repercutirá a las generaciones futuras por los consumos (gastos) actuales.

 

Esta situación, de alto déficit y endeudamiento, no será coyuntural y, por tanto, no existirá una rápida solución en uno o dos años, sino que estará presente durante varias décadas, por lo que se requiere de un gran consenso entre todos los responsables públicos actuales para el diseño de la priorización de los servicios y de la estructura más adecuada de financiación de los próximos años.

 

En este sentido, los economistas, más allá de las escuelas de pensamiento donde se posicione cada uno, pueden aportar una visión de la nueva realidad económica y social, contribuyendo con sus capacidades a la cuantificación y medición de las consecuencias de las acciones a tomar y los costes de las fuentes de financiación utilizables.

 

Cuando usted llegó al Colegio de Economistas de Toledo en el año 2015 consideraba necesaria la creación de un Observatorio Estadístico que permitiera conocer los indicadores económicos a nivel provincial y regional. ¿Se ha avanzado? ¿Hay instrumentos fiables para conocer el impacto de esta crisis en cada provincia de la región y poder tener planes a medida de cada situación comarcar o territorial?

 

Desde mi punto de vista solo se puede gestionar adecuadamente aquello que es objeto de medición, más allá de los planteamientos ideológicos. Por ello, creo que sigue siendo importante contar con un Observatorio socioeconómico que permita la captación, compendio y difusión de los datos necesarios para la adecuada toma de decisiones. En este sentido, se acordó con la Diputación Provincial de Toledo ponerlo en funcionamiento durante presente año, si bien, la actual situación lo ha retrasado, aunque es intención de retomar el reto, una vez se vuelva a la normalidad.

 

Todo alumno de primer curso de Economía aprende que las necesidades de los ciudadanos son ilimitadas, mientras que los recursos son escasos, por lo que se requiere una priorización de cuáles de ellas van a poder ser atendidas de manera inmediata y cuáles pasan a un segundo plano

 

Se prepara la aprobación de una Renta Mínima Vital, para la que el Ejecutivo regional ha pedido que sea igual para todo el país y que se financie a través de la Seguridad Social. ¿Qué le parece esta iniciativa?

 

Las grandes crisis económicas, como la vivida en 2008 o la actual, comportan  que un número importante de ciudadanos se adentren en situaciones de pobreza y exclusión social, lo que implica plantearse el debate sobre la conveniencia de una renta mínima, denominada con diversos términos, a fin de garantizar que todos los hogares cuenten durante un tiempo, al menos, con unos ciertos ingresos para financiar sus necesidades básicas, y así asegurar que todos los individuos mantengan un nivel de vida digno.

Coincido que el asegurar un nivel de vida digno debe ser igual a nivel de toda España, con independencia del lugar de residencia y de la renta o el PIB que se genere en cada territorio, por lo que debe ser asumido a nivel de política estatal, desde el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

 

En este sentido, es importante cómo se defina el modelo, es decir, cuál sea el diseño de la renta mínima vital impuesta para no desincentivar la búsqueda de empleo, pues en caso contrario, las familias que reciban dicha renta no saldrán del círculo de pobreza.

 

Con la renta mínima vital hay que tratar de superar el umbral de la pobreza de las familias, si bien, y al mismo tiempo, debe completarse con políticas activas para la incorporación (o reincorporación) al mercado laboral de los beneficiarios.

 

La pandemia de coronavirus ha impulsado aún más el comercio electrónico, ¿cree que es una oportunidad para que el pequeño comercio tradicional dé el salto a lo online o va a ser la puntilla para un sector ya muy castigado?

 

Toda empresa debe estar en continua expectativa de cambio para su adaptación a las demandas de los clientes, por lo que tienen que afrontar esta situación como una nueva oportunidad, si bien, les requerirá un esfuerzo de adaptación que, sin duda, los más emprendedores (innovadores en el uso de la tecnología y la transformación digital) serán los que obtengan un rédito adicional en la nueva situación de demandas on-line.

 

Los servicios públicos, especialmente la sanidad, están recuperando protagonismo en el debate. ¿Es partidario de fortalecer el servicio público y, en coherencia, destinar a ello una mayor inversión estatal y autonómica?

 

Creo que la mayoría de los ciudadanos coinciden en que cuántos más recursos públicos se destinen a los servicios públicos fundamentales, sanidad, educación, servicios sociales, etc., más protegidos están los miembros de la sociedad, aunque ello requiera, en todo caso, la aplicación y cumplimiento de los principios básicos de gestión: “economía, eficacia y eficiencia”, para evitar el despilfarro de los recursos públicos.

Por ello, definir cuánto hay que destinar a sanidad o a otros servicios públicos fundamentales es una decisión política que, como he mencionado anteriormente, requiere de un consenso de los responsables públicos, y de la sociedad, en general, más allá de las ideologías de cada colectivo.

 

Todo alumno de primer curso de Economía aprende que las necesidades de los ciudadanos son ilimitadas, mientras que los recursos son escasos, por lo que se requiere una priorización de cuáles de ellas van a poder ser atendidas de manera inmediata y cuáles pasan a un segundo plano. Y si las necesidades se cubren de manera eficiente, se pueden cubrir más, con los mismos recursos.

 

Ello motiva que el diseño de los servicios públicos esenciales requiera de la definición precisa de cada uno de ellos de manera eficiente, pero también de cómo financiarlo. ¿Qué servicios públicos se van a dejar de realizar para aumentar los recursos dedicados a sanidad, educación, o investigación? O, si se pretende mantener todos los servicios públicos anteriores y además incrementar los dedicados a sanidad, educación o investigación, ¿quién y cómo se van a obtener estos recursos adicionales? Si no hay un equilibrio entre los recursos consumidos y los recursos generados supone trasladar el desequilibrio a las generaciones futuras.

 

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