La repesca de las cuentas públicas

El 31 de agosto es el día previsto para que las cuentas públicas de Castilla-La Mancha se presenten a la repesca para lograr su aprobación en las Cortes regionales. En su segunda intentona, el Gobierno apenas ha cambiado los Presupuestos diseñados para 2017, pero la necesidad de aprobarlos sí ha cambiado al Gobierno, que incorpora en su equipo a dos miembros de Podemos.

El presidente García-Page, junto a los vicepresidentes García Molina y Martínez Guijarro. La necesidad de aprobar los Presupuestos Generales de Castilla-La Mancha de 2017 ha cambiado el Gobierno, con la entrada a él de Podemos.

 

El Gobierno socialista de Castilla-La Mancha le está resultando una tarea heroica sacar adelante el principal instrumento con el que cuenta para gestionar la región: los Presupuestos Generales. Los de 2017 han tenido que construirse dentro de un férreo cerco levantado por cuatro condicionantes innegociables: la limitación del déficit público al 0’6% del PIB, de la deuda pública al 35% del PIB, la obligación del pago de créditos e intereses financieros y la exigencia de gasto social impuesta por su socio de gobierno, Podemos.

 

Es decir, el diseño de las cuentas públicas ha estado entre la espada (los mercados) y la pared (Podemos). Políticamente, el Ejecutivo que preside García-Page, ha tenido que buscar el difícil equilibrio entre dar credibilidad y confianza a los mercados y cumplir con su compromiso electoral de poner a los ciudadanos y sus problemas en el primer plano de la gestión económica.

 

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