La otra puerta giratoria

Hay una puerta giratoria, lacada y hasta podemos imaginarla chapada en oro, que es la que metafóricamente usan algunos políticos para pasar del sillón público al sillón de ejecutivo bien remunerado de una empresa privada. Y sin necesidad de hacer un alto en la ventanilla del paro.

 

Pero hay otra puerta giratoria, digamos que de contrachapado, por la que entran y salen cientos de miles de ciudadanos. Es la puerta que va de las oficinas del paro (oficialmente llamadas de Empleo) a un trabajo precario y temporal, y de éste, en apenas una semana o unos meses, de vuelta al paro. Y pese a todo, esa puerta de contrachapado ni siquiera está abierta para unos 200.000 en Castilla-La Mancha (más de 70.000 en Toledo) que están a la espera, más bien a la desespera, de tener trabajo.

 

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, que lo sigue siendo pese a haber convertido el mercado laboral español en el más precario de la Unión Europea, se jacta de la creación de empleo y de una supuesta recuperación económica “muy social”. O no conoce o no reconoce la realidad.

 

Tomemos, como botón de muestra, lo que ocurre en Toledo. En esta provincia se vienen creando en el último año una media de 20.000 contratos por mes, pero con muchas oscilaciones. En septiembre se firmaron 29.509 contratos y en octubre fueron 21.512; de éstos últimos, sólo 1.519 son indefinidos, mientras que 21.512 son temporales, de muy corta duración la mayor parte de ellos. Pan para hoy, hambre para mañana, literalmente hablando, porque en muchos casos ni siquiera se llegan a generar derecho a prestación por desempleo.

 

A los contratos temporales, a las jornadas parciales, sustituciones por días, etc. se les incluye en la denominada “contratación atípica”, pero en España se han convertido en lo ‘típico’, lo más habitual. Tan excepcional es ahora dar estabilidad a los empleos que las empresas que lo hacen son premiadas y reconocidas públicamente por las administraciones.

 

Octubre ha dado un disgusto al empleo, que ha caído en todo el país como consecuencia del fin de la temporada turística. Mayor ha sido la caída en Castilla-La Mancha, que ha sumado el efecto “fin de la vendimia” y ha liderado el aumento del paro en todo el país. Es cierto que si hoy hay 198.229 desempleados en la región, hace un año eran 223.159 y hace dos años 239.674. Hay que reconocer la tendencia a la baja, pero es tan lenta, tan inestable y tan precaria la recuperación del empleo que no hay que conformarse ni resignarse.

 

Y mientras llega el empleo decente para todos, UGT y CCOO, también Podemos, reclaman al Gobierno la implantación de una Renta Mínima Garantizada, algo a lo que se ha comprometido el presidente de Castilla-La Mancha.

Prado López Galán
Prado López Galán

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