Un libro bello

TÍTULO: La mirada escrita. Fotos y poemas.

AUTORES: Ricardo Martín García y María Antonia Ricas.

EDITA: Ed. IV Centenario. Toledo, 2018

 

Estamos ante un libro bello, muy bello; probablemente uno de los más hermosos aparecidos aquí a lo largo de los últimos años. Un libro que desprende serenidad, calma, armonía, belleza, por todos los lados. Un libro hecho con los ojos, con la mirada (Ricardo); y con la voz, con la palabra (Mª Antonia). Unos sentidos que se suman, que se aúnan para conformar un resultado de belleza y de sabiduría. Un libro hecho de dicotomías, que se juntan para buscar unidad: Naturaleza (agua, plantas, nubes, cielos) y Cultura (patrimonio, ciudades, arquitectura) siempre en equilibrio. Cielos y suelos; niñez y vejez.

 

Las palabras, los poemas, los pensamientos de María Antonia Ricas se articulan como una sucesión de reflexiones o interrogantes; de asombros o certezas; de indagaciones o de atisbos ante fenómenos exteriores o ante convulsiones del interior. Sus textos nos hablan de ritos y de gestos; de recuerdos y de evocaciones; de objetos y de emociones íntimas; de anhelos imposibles y de desafíos morales surgidos al hilo de una palabra, una memoria o un suspiro.

 

Las imágenes de Ricardo Martín son lo que debe ser toda buena fotografía: un instante atrapado para convertirlo en un gesto eterno. Un click que fija en la cámara y luego en el papel del libro un momento; una fugacidad que se ha detenido y se convierte en una invitación a la contemplación. Lo efímero hecho presente continuo. Sus paisajes vuelan de Cobisa y Toledo a Venecia, Bolonia o Barcelona, pasando por Asturias, Madrid o Normandía. De la panorámica al detalle; del asfalto a los ojos de una niña o al rostro sereno de su madre. Como señala Antonio Basanta (vicepresidente de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez) en el prólogo del libro:

 

“La mirada escrita es una apelación a nuestra capacidad de ir más allá. De trascender. De superar los límites de lo evidente para penetrar en el territorio de lo sugerido, de lo imaginado, de lo sentido, de lo soñado. Es una invitación imprescindible a dejarnos poblar por las palabras que dibujan imágenes y por las imágenes que se vuelven sustantivos, adjetivos, verbos, conjunciones… Porque, a la postre, nada somos sino palabras en busca de un significado. Más aún, palabras en busca de un sentido como el que La mirada escrita nos ofrece. Ningún otro es el propósito que alimenta la verdadera creación artística”.

 

Un libro emocionante y bello; búsquenlo, y disfrútenlo.

 

No ha perdido

 

la gracia de la hechicería

para disponer, con el tiempo,

de la nadería del tiempo

cuando la mañana de marzo

es fría pero tuya.

La quieres, sí, la quieres

aunque la sombra de los mártires,

la silueta de los guerreros,

la mancha de los asolados

o la vara de las doctrinas

hayan tallado sus señales

en las piedras, en los rincones

sin sol

y en el modo de andar

desconfiado

de sus habitantes.

La quieres

incluso gris, hostil, reacia

al mar, al juego, a estrenar

nuevas maneras de abrazarse.

Y con este amor tuyo poco

lógico, reconoces

su magia que te aleja

del dolor,

reconoces tu casa

en la ciudad donde ya estaba

escrito lo que fuiste.

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