La hora de la política

En el reino de Aragón existía una figura en tiempos históricos que se llamaba el Justicia. Ahora también, como recuerdo y en parte herencia de aquel y que viene a ser lo que aquí conocemos como el Defensor del Pueblo. El Justicia de antaño moderaba en las pugnas y diferencias entre el rey y la nobleza de la época, el actual defiende los derechos de los ciudadanos frente a la administración. El Justicia, en nombre de los nobles, hacía jurar al Rey los fueros de Aragón con esta frase “Nos, que somos tanto como vos y todos juntos más que vos, os hacemos rey de Aragón, si juráis los fueros y si no, no”. Hasta que llegó Felipe II, incumplió los fueros y mandó decapitar al Justicia.

 

El PSOE prácticamente desde que Pedro Sánchez ganó las primeras elecciones primarias ha vivido una situación similar. Los barones se atribuían el mérito de haberle hecho secretario general y consideraban que, todos juntos, eran más que él. Continuamente le exigían respetar unos fueros que decían estar en el ADN del PSOE y que Sánchez al parecer incumplía. Le destronaron.

 

El PSOE había dejado de ser un partido centralista, lo era aún llamándose federal. Curiosamente quienes más fuerte propugnaban la unidad en España, en el seno de su organización ejercían un movimiento centrífugo del poder. De ahí que surgieran tan enormes diferencias en la visión política entre unas comunidades y otras dentro del partido. Y es que a la visión lógicamente distinta de problemas y situaciones que no son exactamente iguales se le sumaba una clara lucha por el poder, ya que se había perdido la referencia de la autoridad central.

 

Felipe González, en su día, contó con esa autoridad que ahora fue el primero en limar al Secretario General. Y eso le permitió mantenerse en el Gobierno unos años en los que políticamente se encontraba cercado completamente por los errores de su Gobierno. El partido estaba con él y parecía que poco tenía que ver, en cuanto a responsabilidad, con los escándalos que surgían por doquier. Hoy lo mismo le pasa a Mariano Rajoy. Rodríguez Zapatero también tuvo esa autoridad en la primera etapa, en la segunda empezó el “sálvese quien pueda” y comenzaron las críticas de los suyos confiando, inútilmente, en salvar su propia parcela. Ahondaron con esa actitud en el desgaste y el PP no necesitó de mérito alguno para darse un paseo triunfal que todavía les dura.

 

Sin complejo alguno, con la que tienen encima, el PP se permite poner en solfa de la manera más descarnada a los demás. El último ejemplo en Toledo han sido las críticas por la inundación del hospital de quienes paralizaron totalmente la construcción del nuevo. Una paralización que costó, en indemnización a las constructoras, 20 millones de euros, para posteriormente adjudicar la continuación principalmente a las mismas. Ante situaciones similares el comportamiento del PSOE fue y es retraerse y el del PP jugar al ataque. El Madrid lo pasó mal con la Juventus cuando se echó atrás y apabulló cuando decidió jugar en el campo del contrario.

 

Las primarias han acabado con el estado de baronías, no ha necesitado Sánchez, como Felipe II, cortar la cabeza a nadie; aunque está por ver. Ha tenido la fortuna de superar por décimas el 50% de los votos y que en la contienda su principal rival, Susana Díaz, la ha pasado como al cuento del Rey desnudo, se ha visto que no estaba revestida de liderazgo y que si no es por el esfuerzo precisamente de los propios barones, sus resultados en las primarias habrían sido muy decepcionantes.

 

Como anécdota cabe destacar que es el tercer fracaso de un viejo conocido de Castilla-La Mancha, el que fuera delegado del gobierno en la región, consejero de Gobierno y diputado en el Congreso, entre otros cargos, Máximo Díaz Cano. José Bono le tuvo en su equipo de campaña contra Rodríguez Zapatero, también le tuvo Carmen Chacón en su fallido intento hacia la secretaría general del PSOE y por último y con igual resultado Susana Díaz.

 

El fin de las baronías a nivel nacional, intuyo, va a suponer una mayor actividad política en las distintas comunidades. Los balones ya no pueden ir para fuera, se tenga razón o no, eso es independiente. Ni Podemos va a poder jugar muchas veces más con los presupuestos de Castilla-La Mancha para interferir en la política del PSOE nacional, ni el PSOE podrá responsabilizar de la falta de impulso político a terceros. El PP seguirá con su política de adjetivos, no hace falta trabajar mucho, basta con un diccionario de sinónimos.