LA GENEROSIDAD DE LAS FAMILIAS ‘PUENTE’

 

Marina Sánchez Rico y Antonio Navarrete han acogido a 6 niños desde 2012 en su casa de El Casar de Escalona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En Castilla La Mancha hay 224 familias dispuestas a cuidar y querer a un menor ajeno mientras se resuelve su situación de desamparo. Su gesto ayuda, y mucho, a que las cosas sean más fáciles para estos niños.

 

 

En casa de Marina Sánchez Rico y Antonio Navarrete, en El Casar de Escalona, corretea feliz una niña que pronto cumplirá tres años. La abuela de la familia, Piedad Garrido, dice que están “todos locos de contentos con ella”. Y se nota que es verdad. “Es tan rica, tan cariñosa; se engancha a mi cuello cada vez que vengo y me da unos besos. Yo la quiero igual que quiero a mis demás nietos”, cuenta esta mujer ya octogenaria.
Los Navarrete Sánchez Rico son una familia de acogida ajena, una de las 169 que mientras se realizaba este reportaje estaban en Castilla La Mancha cuidando en su casa y mimando con besos y mucho cariño a niños que por diferentes razones no pueden vivir con sus familias de origen en este momento y están siendo tutelados por la Junta de Comunidades.
Los acogimientos en familias ajenas al entorno de estos niño son temporales, mientras se resuelven los problemas que impiden a los padres biológicos o, en segundo término, a la familia extensa del menor (sus abuelos, sus tíos…) cuidarle y protegerle adecuadamente. Entre un 40 y un 45% de los niños tutelados por la Junta vuelven con su familia de origen tras permanecer acogidos un tiempo (73 menores el año pasado).
O mientras, una vez descartada la posibilidad de retorno, los profesionales de la dirección general de Familia y Menores de la consejería de Bienestar Social deciden lo mejor para el niño: que sea adoptado por una nueva familia que asuma legalmente su tutela, desvinculándole completamente de los padres biológicos; o bien que pase a un acogimiento familiar permanente, en el que no se rompen los lazos con la familia de origen; o como tercera alternativa que vaya a vivir a uno de los 51 hogares tutelados que el Gobierno regional tiene repartidos en las cinco provincias. “Buscamos siempre la solución más adecuada a los intereses concretos e individuales de cada niño”, explica María Ger, la directora general de Familia y Menores.

 

El Gobierno de Castilla La Mancha tiene bajo su tutela al 0,27% de los menores de la región (27 de cada 10.000). El 60% viven en familia (extensa o ajena); el 40% en hogares de acogida

Marina y Antonio ya han acogido a seis niños desde que se sumaron al programa de acogimiento familiar en 2012. El primero que recibieron en casa fue un recién nacido que estuvo viviendo con ellos algo más de tres meses. Fue un acogimiento de urgencia, para el que ellos se habían ofrecido. Les llamaron de un día para otro para preguntarles si podían hacerse cargo de un bebé.
“Parece mentira la ilusión tan tremenda con la que toda la familia, mis hijas, todos, nos preparamos rápidamente y le recibimos. Y con un poquito de miedo, también, porque no sabíamos cómo iba a ir la cosa” cuenta Marina. Ella y Antonio tienen también dos hijas biológicas de 20 y 22 años que están “encantadas con la experiencia”, cuenta su madre. “Esto tiene que ser una cosa en la que toda la familia esté de acuerdo”.

 

La directora general de Familia y Menores estima que se necesitarían entre 50 y 100 familias acogedoras ajenas más. Ahora cuentan con 224.

Aquella primera acogida no fue fácil porque en esos meses el pequeño tuvo que estar ingresado y en el mismo hospital estaba también la madre de Marina gravemente enferma. “Me pasaba el día de una planta a otra con mi madre y con el niño”. Para este niño se encontró finalmente una familia de adopción, al igual que para los otros cuatro que llegaron después a casa de Marina y de Antonio. Uno de ellos estuvo viviendo con ellos un año.

 

 

Y a nadie se le escapa que las despedidas son duras. “Siempre me ha tocado llorar a lágrima viva ese día porque les quieres mucho, pero sabes que se van con sus papás, con sus mamás, sean biológicos o adoptivos, que van a estar bien con ellos y van a normalizar su situación. Nosotros somos un puente, una familia que les ha cuidado y querido mientras llegaba ese momento. Y no les olvidas, tenemos las fotos por aquí de todos”, señala Marina.
Durante el proceso de información, formación y valoración que las familias acogedoras deben pasar para implicarse en el programa, también se les prepara para ese momento y Marina y su familia tienen sus trucos. “Aunque fueran bebés les decíamos: ‘verás que pronto vas a estar con mamá, con papá’ y aunque muchas veces tenías ganas de decir ‘ay mi niño’, no lo hacíamos”.

 

En el centro María Ger, la directora general de Familia y Menores, durante la visita que realizó a la sede de la Fundación ANAR, la entidad que gestiona el Teléfono del Menor.

Solo con uno de los pequeños mantienen el contacto porque así lo han querido sus padres adoptivos. “Nos vemos una vez al año, o ellos vienen aquí o nosotros vamos donde están ellos. Ahora somos los tíos del niño y es muy bonito”, cuenta Antonio, que era al principio reacio a sumarse al programa. “Pensaba que meternos otra vez con un niño pequeño, con pañales, con biberones… La verdad es que lo hice por Marina y ahora puedo decir que es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida”. Antonio, que siempre ha sido “poco chiquero”, dicen en la familia, se vuelca con los niños.
Desde hace un par de años con esta pequeña que corretea y saluda cariñosa. Ya saben que, en este caso, la niña se quedará con ellos al menos hasta que cumpla los 18 y entonces será ella quien decida sobre su futuro. Está en acogida permanente porque ya se ha descartado que pueda volver con su familia biológica. Y están felices.
La pequeña nació con algunos problemas de salud y Marina, Antonio, sus hijas y la abuela Piedad empezaron a cuidarla y a mimarla en el hospital cuando era aún un bebé. “Estamos trabajando mucho con ella, con los logopedas y en atención temprana y está avanzando mucho más de lo que pensaban. Nos dijeron que a lo mejor no andaba y mira como corre por la casa. La queremos muchísimo”, asegura Marina.
Ella fue la primera que se interesó por sumarse al programa de acogida tras ver un anuncio del Gobierno regional en el que solicitaban nuevas familias para acoger a estos niños. “Había una profesora, María Ángeles, en el colegio de mis hijas, aquí en El Casar, que todos los años se traía un niño saharaui y a mí me parecía un gesto muy bonito. Al principio la gente me decía que cómo me iba a meter en ese jaleo, pero llamamos, fuimos a Toledo a informarnos, hicimos la preparación y ahora se lo recomendaría a todo el mundo porque hay muchos niños que lo necesitan, que por muy bien que estén en un centro, que lo están, no es lo mismo que cuando están integrados en una familia. Te sientes recompensado por sus besos, por sus abrazos, por la primera sonrisita que te echan. El cariño que tú les puedas dar, ellos te lo devuelven el triple. Es verdad que te cambian el ritmo de vida, pero también te lo cambian cuando se van y te dejan la casa vacía”, cuenta ella.
Su experiencia ha hecho que otra pareja amiga de El Casar se sume también al programa y tengan ya en casa un niño acogido.

 

“El apoyo a las familias es uno de los asuntos en los que este Gobierno ha puesto el foco, cuanto más las apoyemos, más apoyamos al niño y cuanto más rápido detectemos una situación de riesgo, más le ayudaremos”

“Y luego es verdad que nos sentimos muy apoyados por la consejería a todos los niveles, siempre están pendientes de los niños, de cómo están, de lo que necesitan, nos ayudan a solucionar problemas o los solucionan ellos, de darnos información…” Las familias acogedoras también reciben una compensación económica del Gobierno regional para costear los gastos que un nuevo miembro de corta edad supone a la familia.

 

 

1.080 NIÑOS TUTELADOS. Son los que el Gobierno de Castilla La Mancha tenía a 30 de junio bajo su protección y tutela porque se encontraban en situación de desamparo; son el 0,271% de los menores de 18 años que viven en esta comunidad autónoma (27 niños de cada 10.000). 568 de ellos estaban viviendo en familia: 333 con sus abuelos, tíos o allegados de su entorno que se habían hecho cargo de ellos y 235 con familias acogedoras, como la de Marina y Antonio.
Algunas han acogido grupos de hermanos y las hay que se han llevado a casa a grupos de hasta cinco. La dirección general de Familia y Menores trata de no separar a los hermanos cuando tienen que dejar a sus padres biológicos. Cuando el número de niños es elevado y no hay familias acogedoras que puedan asumirlo, intentan que se dividan entre varios hogares cercanos para que sigan manteniendo una relación lo más estrecha posible, explica la directora general, María Ger.
En torno al 40% restante de los niños tutelados viven en hogares (459 menores a 30 de junio), en 51 viviendas de diferentes ciudades de Castilla La Mancha, no identificadas como tal para que los niños o adolescentes puedan hacer una vida normal y en las que, en general, no residen más de ocho menores, con educadores y otros profesionales (psicólogos, trabajadores sociales…) que les cuidan noche y día y “les prestan la atención más familiar posible para favorecer su desarrollo pleno y armónico. Hacen un trabajo extraordinario y mantienen un vínculo muy cercano con los niños”, asegura María Ger.
La directora general de Familia y Menores explica que hay niños para los que estos hogares son la alternativa más adecuada, “porque están en fases de duelo por la separación de los padres, o pueden entrar en conflicto de lealtades con una familia de acogida, o bien están en situaciones muy complicadas”; pero para la mayoría, sobre todo para los más pequeños, señala, convivir en una familia suele ser lo más adecuado.
“El acogimiento familiar ahora mismo es una medida prioritaria por ley. Aunque la implicación de los profesionales de los hogares es máxima con los niños, el vínculo que se crea allí no puede ser el mismo que en una familia, que es algo mucho más cercano e individualizado. Donde un niño está mejor es con su propia familia y si esto no puede ser, con otra que le atienda en condiciones”.
En Castilla La Mancha hay 224 familias colaboradoras dispuestas a integrar a uno o varios niños, bien con carácter urgente (hacerse cargo de él en menos de 24 horas y por entre 3 y 6 meses), temporal (por no más de dos años) o de forma permanente hasta al menos su mayoría de edad. 169 familias están cuidando de menores en este momento y 55 dispuestas a hacerlo, pero lo deseable sería contar con al menos entre 50 y 100 más para tener garantizada la atención de los casos que puedan ir surgiendo, explica María Ger.
La consejería de Bienestar Social tiene en marcha una campaña para sumar nuevos colaboradores al programa. Es la cuarta desde que se puso en marcha hace 20 años. Cualquier persona mayor de 25 años, sin antecedentes, sobre todo por delitos sexuales, puede, en principio, cuidar de uno de estos niños. “Lo importante es que entiendan el programa y quieran colaborar con estos niños y sus familias”, dice María Ger. Todos pasan por un proceso preparatorio “en el que les ayudamos a que determinen si pueden ser familia acogedora y qué tipo es el más adecuado para ellos”.
Se puede solicitar más información sobre el programa de acogimiento familiar llamando al 012, a las secciones de Menores de las direcciones provinciales de la consejería de Bienestar Social o en la web del Gobierno regional:
castillalamancha.es

 

La Consejería va a iniciar ahora un proceso “de revisión de criterios, formación y valoración para ver todo lo que podemos mejorar del programa, para que se desarrolle en las mejores condiciones y se conozca más”, indica María Ger. “Queremos que colaboren expertos, las asociaciones de familias de acogida y las entidades que participan en el programa”.

 

Causas para retirar la tutela y el teléfono del menor

 

El maltrato físico y psicológico, negligencia grave en los cuidados del menor que le ponen en riesgo o situaciones de abuso sexual. Son las principales causas de retirada de la tutela a unos padres, además del abandono explícito. Nunca se retira la tutela por cuestiones económicas. “Sería un fracaso para cualquier gobierno la separación de un menor de su familia porque está en una situación económica grave, y de hecho la ley no lo permite. En esta comunidad y para este Gobierno está muy presente. En esos casos hay que prestar el apoyo que necesite la familia”, señala María Ger.

 

De hecho, durante la crisis no se han incrementado los menores tutelados. El número se mantiene estable desde hace ya años, no porque el nivel de desamparo siga siendo igual, si no porque cada vez se detectan más y antes los casos. “De alguna manera sí hemos mejorado porque antes había muchos más casos que no se detectaban y cuando salían la vida del niño ya estaba en peligro. Ahora trabajamos más en la detección, descubrimos antes los casos de riesgo y podemos intervenir antes y muchas veces evitar la separación”. Los colegios y centros sanitarios tienen protocolos para detectar estas situaciones y dar la voz de alarma.

 

También el teléfono del menor 116 111 de Castilla La Mancha está ayudando a detectar casos de desamparo. Este teléfono gratuito, anónimo, activo las 24 horas del día y que no deja rastro en la factura, ha recibido 8.732 llamadas en el primer semestre del año. El 93,5% las hicieron menores. La mitad de las 315 llamadas que requirieron atención especial denunciaban violencia sobre un niño o adolescente. Los menores también utilizaron el teléfono para hablar de problemas psicológicos (ansiedad, baja autoestima…) y de situaciones conflictivas, sobre todo con sus padres, pero también con hermanos, amigos o conocidos.

 

 

Cómo evitar el desamparo y facilitar el retorno

 

“Nuestro primer objetivo es evitar el desamparo, que un niño o niña tenga que salir de su familia. Para ello el Gobierno regional está poniendo en marcha unos programas complementarios y reforzando otros que ya existían para apoyar a las familias que están en riesgo y evitar que estas situaciones se produzcan”, señala la directora general de Familia y Menores, María Ger, que ha dedicado buena parte de su trayectoria profesional a la atención a los menores desde la administración pública.

 

“El apoyo a las familias es uno de los asuntos en los que este Gobierno ha puesto el foco, cuanto más las apoyemos, más apoyamos al niño y cuanto más rápidamente detectemos una situación de riesgo, más le ayudaremos. Siempre que consigamos evitar una separación, será bueno para el menor”. Cuando la retirada de la tutela es ya inevitable, los servicios de Menores y Sociales de atención primaria trabajan con las familias de origen para intentar resolver sus problemas y que el menor pueda regresar a casa cuanto antes.

 

Desde este año se está desarrollando un novedoso programa, Caminar en Familia, en el que además de la familia de origen, también participa la de acogida y el menor. Se inicia incluso antes de que se produzca la separación de los padres biológicos para que sea menos traumática y continúa cuando el niño ha vuelto. “Pone el foco en la comunicación entre los padres y los hijos y aunque aún es muy pronto para sacar conclusiones, porque además se ha iniciado con pocas familias, creemos que tiene muchas posibilidades para favorecer el retorno; ya estamos viendo algún resultado particular”, cuenta María Ger.

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