La frágil supervivencia de los nuevos negocios

Las nuevas empresas mueren cada vez antes. Sólo cuatro decada 10 superan los cinco primeros años de vida.

 

Las graves secuelas de una década de crisis y la irrupción de la economía digital han acortado la esperanza de vida de las empresas. Más débiles y vulnerables que nunca, más del 60% de las sociedades que se crean en Castilla-La Mancha mueren antes de cumplir los cinco años. Para los autónomos es aún más penoso: una buena parte sobrevive en la precariedad y cotizando por la base mínima. Los emprendedores continúan, pese a la recuperación, saltando al vacío.

 

Empecemos por una buena noticia: Castilla-La Mancha vio nacer 12.822 nuevas empresas en un año, un buen dato de natalidad empresarial tras los duros años de crisis. Y aquí va una mala noticia: ese mismo año la región enterró a 12.277 empresas. La cuenta es fácil, el saldo neto es de 545 empresas. Son los últimos datos del informe de Demografía Empresarial del INE correspondiente a 2016.

 

Lo más inquietante es la corta esperanza de vida que tienen las nuevas empresas, ya que más del 45% no superarán el tercer año de vida y más del 60% no llegarán a los cinco años en activo. “Hay un dato más reciente -apunta Félix Peinado, secretario general de CECAM (Confederación de Empresarios de Castilla-La Mancha)-, en los primeros meses de 2019 se han creado en nuestra región 874 sociedades mercantiles y se han disuelto 735. En realidad es el juego de la economía, siempre ha habido mucha mortalidad en las primeras etapas de una empresa, pero ahora es más intensa. No solo mueren muy pronto, cada vez ocurre más. Al revés de lo que se podía pensar por la recuperación económica, la vida de una empresa es cada vez más corta, porque nacen en un entorno cada vez más digital, más competitivo y en el que es más difícil triunfar. Por otra parte, se arrastra un problema de falta de competencias necesarias para sacar adelante una empresa”.

 

 

Tras el estallido de la crisis, durante los años 2009 y 2014 se destruyeron en Castilla-La Mancha 14.728 empresas (datos INE), un ritmo voraz que aún hoy no ha podido ser compensado. Así, en 2008 se mantenían activas 137.823 mercantiles, cayeron a 123.095 en 2014 y a partir de 2015 comenzó de nuevo un periodo de crecimiento demográfico empresarial. Hasta llegar a las 127.643 empresas actuales.

 

El presidente de la patronal regional, Ángel Nicolás, advertía a comienzos de 2019 de que aún hacían falta más de 10.000 empresas para volver a la “normalidad”, pero constatado el lento crecimiento neto, de poco más de 540 empresas al año, la tarea parece ardua.

 

Peinado profundiza en su análisis de las dificultades actuales para la supervivencia de los negocios. “Primero hay que decir que en España hay una mentalidad empresarial fuerte, existe el ánimo emprendedor, pero las instituciones no ayudan como debieran. Es muy difícil consolidar un proyecto por muchas cosas: estamos ante un cambio de modelo económico en el que cada vez se reclama más por parte del cliente la inmediatez y la rapidez, y esto es muy difícil para una empresa que empieza y que intenta competir. Por otra parte, muchos negocios se inician como autoempleo, con poco dinero y nada de financiación, pensando que pronto se va a tener un retorno económico; si no lo hay, el negocio se acaba. Es decir, poca preparación y poca financiación”.

 

Félix Peinado, secretario general de la patronal regional, CECAM.

 

La patronal CECAM, en la que se integran 55.000 empresas de 276 asociaciones empresariales sectoriales de Castilla-La Mancha, dispone de un servicio de apoyo y asesoramiento a emprendedores, con financiación de la Administración regional, que desde 2016 tiene en marcha el Plan de Autoempleo, Creación de Empresas y Emprendedores.

 

Según los datos aportados por el Gobierno regional, entre 2016 y 2018 ha invertido 20’3 millones de euros en ayudar a 11.700 emprendedores a iniciarsse en el autoempleo. ¿Advierten a los futuros emprendedores de los riesgos reales? Se lo preguntamos a Peinado, al frente de la oficina de asesoramiento. “Es curioso que muchas de las personas que vienen tienen claro que quieren emprender, pero no saben en qué. Desde aquí les podemos decir cosas que no están funcionando, negocios en los que hay mucha rotación o mortalidad. En cuanto a la financiación externa, es cierto que ha mejorado para las empresas, pero para emprender no hay. Esto no ha cambiado. Tampoco con la política pública de apoyos a emprendedores es fácil acceder a financiación externa. Los emprendedores se están financiando con capital propio y ayudas de los familiares, y esto lleva a que no tienen capital suficiente para aguantar los años que se necesitan para obtener retorno económico; se calcula lo necesario para arrancar, pero no para todo lo que viene después (los beneficios se intuyen, los riesgos no tanto). Debería haber más financiación”.

 

Desde CECAM se advierte que entre el nacimiento y la consolidación de un negocio habría que tomar medidas de apoyo a los emprendedores para que continúen el proyecto, “porque lo bueno es que una vez que pasan cinco años es que ya se ha sabido adaptar y ya es más probable que esa empresa llegue a los 15 ó 20 años de vida”, sostiene Félix Peinado, que acaba con un mensaje que retrata la incertidumbre actual: “2019 ha empezado mejor de lo esperado, pero no sabemos qué pasará con las perspectivas de desaceleración que hay, porque el crecimiento no se ha consolidado. Y nos preocupan las cuentas públicas”.

 

AUTÓNOMOS, INSTALADOS EN LA PRECARIEDAD

Si las sociedades mercantiles sufren para sobrevivir y muchas no superan los cinco años de vida, los profesionales autónomos que trabajan por cuenta propia, con o sin empleados a su cargo, resisten instalados en la precariedad. Durante el año 2018, se dieron de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) en Castilla-La Mancha un total de 30.920 personas. Al mismo tiempo, se dieron de baja 29.873 autónomos.

 

El crecimiento neto fue de apenas el 0’7%, con 1.047 autónomos más cotizando a la Seguridad Social. Cuando comenzó 2019 la cifra total de autónomos en la región alcanzaba los 149.079; el pasado mes de mayo, que fue bueno en cuanto a empleo y afiliaciones, se llegó a los 149.121. La rotación dibuja la debilidad del colectivo. En realidad, desde el año 2009 no se logra llegar a la barrera psicológica de los 150.000 autónomos (la cifra récord se registró en 2008, con 164.639), y pese a la recuperación económica la actividad profesional autónoma permanece apalancada.

 

“En los últimos cinco años apenas ha habido un incremento de 2.143 autónomos, advierte César García, el secretario general de UPTA CLM (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos, integrada en el sindicato UGT). La rotación es muy elevada por tres motivos: Se emprende más por necesidad que por oportunidad o vocación; la tarifa plana ha estado provocando una entrada masiva al sistema sin proyectos estudiados, ya que la única condición para que lo aprobaran era no haber sido autónomo en los dos últimos años. Y, tercero, el factor de estacionalidad sigue siendo muy importante”.

 

César García, secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos de Castilla-La Mancha, integrada en el sindicato UGT.

El cambio de modelo económico también está pasando factura al emprendimiento autónomo. Desde UPTA se reconoce el grave problema que arrastran los sectores más tradicionales, como el comercio o la industria. “Hay una gran crisis en el comercio minorista, en el que se está perdiendo mucha actividad, pese a que sigue siendo el sector más importante en cuanto a número de afiliados al RETA, unos 36.344 (en 2018). Las ventas están estancadas… quizás deberíamos valorar si los nuevos hábitos de compra, a pesar de prometer generar empleo, pueden estar destruyendo actividades comerciales rentables y empleos estables”, reflexiona García.

 

La mayor parte de los autónomos de la región, más de 71.000, no tienen trabajadores a su cargo, frente a unos 20.700 que sí tienen contratados uno o varios empleados. Muy elevado es el colectivo de autónomos considerados dependientes, es decir, que sólo trabajan para un cliente (suelen ser subcontratistas o trades); son cerca de 54.000. UPTA dibuja así el perfil del autónomo medio de Castilla-La Mancha: Varón, entre 40 y 54 años, español, del sector servicios, que lleva cinco años o más en su negocio cotizando por la base mínima de cotización.

 

Uno de los aspectos que menos atractiva hace la opción de trabajar por cuenta propia está relacionado con la escasa protección social que hasta hace poco tenía, en clara desventaja con los trabajadores por cuenta propia en cuanto a derecho a prestaciones por desempleo, formación bonificada, bajas por enfermedad, etc. Con los cambios introducidos por el Real Decreto-Ley 28/2018 se han producido “avances históricos, muy positivos, los cambios conseguidos en materia de protección social son mucho más acordes con la realidad”, opina García. Sin embargo, a juicio de UPTA queda mucho por hacer. Este mes de mayo ha mantenido una reunión con la consejera en funciones de Economía, Empresas y Empleo, Patricia Franco, reiterando sus demandas al Gobierno autonómico.

 

UPTA considera necesario crear un Consejo Regional del Trabajo Autónomo “para conseguir una interlocución fluida entre administración y asociaciones de autónomos. Queremos que no se olvide la promesa en campaña electoral de García-Page de crear una Dirección general de Trabajo Autónomo, hay que poner en marcha un Plan de relevo generacional y de transmisión de empresas para frenar la excesiva rotación en el trabajo autónomo; un plan de autoempleo en el mundo rural; derogar la ley de Emprendedores de Cospedal, etc.

EL TAMAÑO TAMBIÉN IMPORTA PARA MANTENERSE EN EL EXTERIOR

Un sólo billete sencillo, de ida y vuelta, es el que acaban sacando la mayoría de las empresas de Castilla-La Mancha que se aventuran a vender sus productos o servicios en el mercado internacional. Es un problema de tamaño. Lo ha detectado y estudiado la Dirección Territorial del ICEX en Castilla-La Mancha. Su director, Pedro Morejón, expresa lo que ocurre metafóricamente: “Vemos una enorme ola de empresas que se animan un año a exportar y no vuelven a hacerlo más. De hecho, sólo una de cada cuatro exportadoras son estables, se mantienen en el exterior al menos cuatro años”.

 

La buena marcha de las exportaciones está siendo un puntal del crecimiento económico en Castilla-La Mancha, que desde el año 2013 ha pasado de vender en el exterior por valor de 4.866 millones de euros a los 7.650 millones de euros que prevé el ICEX CLM para 2019. Morejón advierte del peligro de excesiva concentración de las exportaciones en apenas 100 empresas.

 

“De las 6.352 empresas que exportaron en 2018, una buena parte de ellas son muy pequeñas y muy frágiles. Probablemente más de 3.000 de ellas no vuelvan a repetir este año. Algo tiene que cambiar, no sólo tenemos que animar a las empresas a que exporten, tenemos que hacerlas más grandes, que esas 4.500 pequeñitas, que son la cantera, poco a poco vayan ganando tamaño y puedan exportar de manera regular”.

 

¿Cómo? Le preguntamos a Morejón. “Primero tenemos que conocerlas, porque con la protección de datos ni siquiera nosotros, el ICEX, sabemos quiénes son, qué tamaño tienen en realidad, qué hacen… Y conociéndolas podemos colaborar más, porque ayudar económicamente no es suficiente, hay que acompañarlas durante un tiempo”.

 

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