LA ‘ESPERANZA’ QUE SE INVESTIGA EN TOLEDO

Hace apenas quince años resultaba casi inimaginable que un paciente parapléjico pudiera volver a caminar. Hoy los exoesqueletos lo hacen posible. Las investigaciones de la unidad de Biomecánica del Hospital Nacional de Parapléjicos han contribuido a esta revolución. Y siguen haciéndolo con distintos proyectos que buscan dispositivos más eficientes.

Exoesqueleto Parapléjicos

 

La unidad de Biomecánica del Hospital nacional de Parapléjicos de Toledo está volcada desde hace unos años en la investigación de exoesqueletos bioinspirados. Trabajan para conseguir que estos dispositivos que se acoplan a las piernas de las personas que han perdido la movilidad en ellas por una lesión medular detecten la voluntad del usuario de levantarse, de comenzar a caminar, cambiar de dirección, detenerse o sentarse y reproduzcan los movimientos necesarios para ejecutar cada intención de forma más natural -no tan robotizada- y más controlada por el usuario.

 

“Nuestra investigación en este hospital siempre está muy orientada por las necesidades de los pacientes, con quienes convivimos y de quienes somos sus médicos en algunos casos. Lo que intentamos es servir de puente entre la tecnología y esas necesidades, en este caso la de la deambulación. Una lesión medular supone un impacto tremendo en las personas que la han perdido. Los exoesqueletos son una de las soluciones más recientes y prometedoras para que estos pacientes que no pueden caminar, vuelvan a hacerlo”, explica Ángel Gil, el jefe de la unidad de Biomecánica y, también, del servicio de Rehabilitación del Hospital nacional de Parapléjicos.

 

Un exoesqueleto robotizado es una estructura cada vez más ligera formada por dos barras articuladas, paralelas a las piernas, que incorporan motores a la altura de las articulaciones: la cadera, la rodilla y los tobillos. “De tal manera que la articulación debilitada por la lesión puede recobrar la movilidad gracias a estos motores, que se activan de una manera secuencial y lo que hacen es reproducir el movimiento de la marcha”, explica Ángel Gil.

 

Lo que buscan en concreto los investigadores de Toledo es mejorar la eficacia de la interfaz externa (no implantada dentro del cerebro), es decir del mecanismo que relaciona la intención del usuario con su exoesqueleto para que el paciente pueda controlar su dispositivo de forma más precisa. De momento, estos exoesqueletos solo son aplicables a personas parapléjicas, ya que requieren habilidad en las manos para manejar los dispositivos.

 

Esta investigación se está realizando dentro del proyecto europeo Bio Mot, en el que están participando también con el mismo objetivo otros investigadores de Bélgica, Italia, Islandia… Está previsto que el Bio Mot concluya el próximo mes de octubre. Es un proyecto derivado de otro anterior, el HYPER, en el que también participó la unidad de Biomecánica toledana junto a otros 7 centros investigadores españoles.

 

A punto de concluir el proyecto bio mot, la unidad de biomecánica acaba de iniciar un ensayo clínico para evaluar la capacidad rehabilitadora de un exoesqueleto

 

El HYPER se centró en el diseño de exoesqueletos. Precisamente del ensayo clínico de uno de ellos va a encargarse también ahora el equipo de Biomecánica del doctor Ángel Gil en el Hospital de Parapléjicos. En este caso el estudio va a valorar la capacidad rehabilitadora de ese exoesqueleto en pacientes con lesión medular incompleta que conservan algo de movilidad en las piernas y que podrían mejorar su recuperación neurológica utilizando este dispositivo. “Vamos a evaluarlo como herramienta rehabilitadora. Lo que esperamos es obtener mejores resultados funcionales y que esa mejoría se obtenga en un periodo más corto”, explica el jefe de la unidad.

 

El ensayo acaba de comenzar y va a durar tres años. Está previsto que 80 pacientes participen en las pruebas, entre los grupos de intervención y control. Este proyecto está financiado por el Fondo nacional de Investigaciones Sanitarias y se realiza junto al Instituto Guttmann de Badalona.

 

Para poder realizar todas estas investigaciones, la unidad de Biomecánica del Hospital de Parapléjicos de Toledo cuenta con un equipo interdisciplinar formado por 8 profesionales. Además del doctor Ángel Gil, por cinco ingenieros de telecomunicaciones e industriales: Antonio del Ama, Ana de los Reyes, Enrique Pérez, Fernando Trincado y Elisa Piñuela, la fisioterapeuta Soraya Pérez y el terapeuta ocupacional Vicente Lozano.

 

El equipo de biomecánica del Hospital Nacional de Parapléjicos.

La unidad de Biomecánica del Hospital Nacional de Parapléjicos.

 

“Nos sentimos muy orgullosos de este espíritu colaborativo y multidisciplinar de la unidad y que es extrapolable a los consorcios de investigación en los que participamos”, dice su responsable. Desde comienzos de este año la unidad está asociada al CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas) a través del grupo de rehabilitación neuronal que dirige el profesor José Luis Pons en el Instituto Cajal, uno de los centros de investigación neurobiológica más prestigiosos del país.

 

Ángel Gil insiste en ser cautos con los resultados de las investigaciones que aún no han concluido. “No podemos generar expectativas que no se traduzcan en hechos reales. Movernos en la evidencia clínica es fundamental porque lo que importa es que estos dispositivos terminen siendo útiles para las personas; pero lógicamente estamos muy ilusionados con todos estos proyectos”.

 

“Soy muy optimista por la velocidad en la incorporación de conocimientos y de las nuevas tecnologías en el mundo de la discapacidad”

 

El responsable de la unidad de Biomecánica y del servicio de Rehabilitación de Parapléjicos lleva 11 años trabajando en este Hospital. “Hasta hace pocos años la actividad rehabilitadora de estos pacientes era bastante frustrante. Ahora, desde luego, hay una esperanza. Es muy estimulante pasar de no tener prácticamente casi nada a empezar a tener herramientas que ya se pueden aplicar a pacientes. Y también es muy estimulante la velocidad a la que se están adquiriendo los conocimientos y se están desarrollando. Hablamos de los últimos siete u ocho años. Lo que considerábamos transgresor hace tres años, ya no lo es tanto”.

 

Pidiendo siempre prudencia hasta constatar resultados evidentes, Ángel Gil está convencido de que en breve asistiremos a una nueva revolución en el tratamiento de los lesionados medulares. “Estoy seguro. Soy muy optimista por esa velocidad en la incorporación de conocimientos y de las nuevas tecnologías en el mundo de la discapacidad”.

 

Explica este especialista que en el ámbito de la neurorehabilitación y la neuroingeniería resulta “muy prometedora” la aplicación de terapias combinadas, multimodales: farmacológica, robótica y la electro-estimulación directa sobre la médula para el tratamiento de lesionados medulares. En ese sentido destaca el trabajo realizado por el profesor Grègoire Courtine en Suiza. “Hemos tenido la suerte de que ha estado en varias ocasiones en nuestro hospital y de conocerle personalmente”.

 

La aplicación de realidad virtual que cambio el concepto de rehabilitación

Se trata de una aplicación de realidad virtual que también desarrolló la unidad de Biomecánica del Hospital de Parapléjicos, en colaboración con la fundación Rafael Pérez del Pino y la multinacional Indra. Toyra permite que los pacientes puedan realizar su rehabilitación desde casa, en un entorno “mucho más motivador”, señala Ángel Gil. La aplicación propone ejercicios terapéuticos al paciente, capta, registra y analiza sus movimientos y permite el seguimiento a distancia por parte de los profesionales rehabilitadores.

 

Comenzaron a trabajar en ella en 2008 y en 2012 ya la estaban utilizando los pacientes del Hospital. “Ha abierto un horizonte espectacular de posibilidades para poder llevar tratamientos al domicilio del paciente”, explica el jefe del servicio de Rehabilitación de Parapléjicos. La unidad de Biomecánica del Hospital nacional de Parapléjicos es una de las 10 unidades de este centro que están desarrollando una labor investigadora.

 

Gran parte se centra en mejorar la recuperación y la calidad de vida de los pacientes de este hospital. La unidad de rehabilitación sexual, por ejemplo, es una referencia mundial por los logros que ya ha conseguido.