LA DULCE CALMA DEL APNEISTA

La apnea es un deporte extremo, pero quienes lo practican aseguran que proporciona una placentera serenidad. El único club de Castilla La Mancha está en Toledo y uno de sus impulsores, Rubén Gómez-Lanza, se prepara ya para participar en el I Campeonato de España de profundidad.

Gustavo Manzanedo practicando apnea.

 

Algunos datos para hacernos una idea: el récord mundial de apnea estática (permanecer sumergido sin ayuda externa de oxígeno) está en 24 minutos en hombres (conseguido por un español, el campeón del mundo Aleix Segura en 2016) y en 9 minutos en mujeres (por la rusa Natalia Molchánova en 2013). Otro récord a destacar de este deporte es el de profundidad, descender lo máximo a pulmón, solo tomando aire en superficie, en aguas abiertas, que varía entre los 294 metros alcanzados por el francés Alex Duvivier en 2015 en la modalidad de apnea dinámica con aletas, y los 101 metros en la especialidad de peso constante sin aletas del neozelandés William Trubridge en 2010.

 

¿Cómo es posible conseguir algo así? “Con mucha paciencia, aprendiendo las técnicas y con mucho entrenamiento físico y mental. La cabeza juega un papel superimportante porque cuando tu cuerpo empieza a pedirte respirar, la cabeza tiene que estar centrada en ti mismo, en que no hay ningún problema y tienes suficiente oxígeno para continuar”, explica Rubén Gómez Lanza, el toledano que hace un par de años introdujo este deporte en Castilla-La Mancha y el único apneista de la región que está compitiendo oficialmente, además de ser el primer instructor de este deporte aquí y uno de los creadores del Club Apnea Toledo, constituido el pasado otoño y el único hasta ahora en la comunidad autónoma.

 

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