LA DIFÍCIL MOVILIZACIÓN DE LOS PARTIDOS EN CASTILLA-LA MANCHA

El PSOE va a repetir prácticamente a todos sus candidatos. En primer plano Sergio Gutiérrez, cabeza de lista por Toledo y detrás García Page y Pedro Sánchez saludando a la número dos por Toledo, Esther Padilla.

 

A pesar de que desde la investidura fallida se vislumbraba que la convocatoria de nuevas elecciones eran más que probables, en Castilla-La Mancha cogen con el paso cambiado a la mayoría de los partidos políticos. Especialmente a Unidas Podemos que han tenido que nombrar rápidamente una gestora o “Equipo Técnico de Castilla-La Mancha”, como lo han denominado, que haga las veces de la dirección del partido ante la espantada que dio el ex secretario regional, José García Molina, y sus seguidores en la dirección regional ante el fracaso en las elecciones autonómicas.

 

No es el de Podemos el único caso de partido en crisis porque, aunque las elecciones son generales, el resultado de las autonómicas que se celebraron un mes después dejaron tocados al resto de partidos y es que, como comentaba a esta revista un veterano político que ha sobrevivido a muchos vaivenes, “lo único que da unidad a un partido es ganar las elecciones”.

 

Así las cosas es el PSOE en principio quien acomete en la región estas nuevas elecciones con la maquinaria más engrasada. El presidente, García Page, no ha parado de seguir recorriéndosela, e igual están haciendo sus consejeros. Cierto que los votos autonómicos y nacionales no se corresponden, de hecho el PSOE obtuvo un 12% más de votos en los primeros y el PP un 6% más; perdieron votos con respeto a las generales Cs un 6%, Vox un 8% y UP un 3%. Evidentemente esto tiene mucho que ver también con la mayor implantación de PSOE y PP a nivel municipal, ambos tienen una organización más poderosa que cuando son capaces de movilizarse traducen en votos.

 

Aparecer como partido ganador tienen un plus electoral, al menos en eso confían en Ferraz que recuerdan como Rajoy consiguió incrementar la representación del PP, a pesar de no haber intentado siquiera formar gobierno cuando había sido el partido ganador. El PSOE ha dado otra apariencia, pues Pedro Sánchez se presentó a la investidura, pero fracasada esta decayó toda intención de coaligar con nadie y se preparó para nuevas elecciones. En Castilla-La Mancha prácticamente repetirán por este partido los candidatos de abril, salvo en Ciudad Real.

 

Perder las elecciones significa menos puestos a repartir, aunque conseguir las presidencias autonómicas de Andalucía y Madrid, y el ayuntamiento de esta capital, ha aliviado bastante la presión que sobre los líderes del PP y de Ciudadanos tenían en este sentido. No es suficiente, quienes les han apoyado reclaman su parte frente a quienes no lo han hecho o han sido más tibios. En los últimos meses hemos visto como tanto Casado en el PP y Rivera en Cs se han ido rodeando en sus respectivas direcciones con los más leales, eso se ha concretado en puestos institucionales y sin duda se traducirá en los candidatos que elijan para estas elecciones.

En este sentido la duda principal se presenta en el cabeza de lista por Toledo. En abril fue Vicente Tirado, el que fuera mano derecha de Cospedal en la región, secretario del PP de Castilla-La Mancha y hasta hace poco número 4 en el partido nacional con Casado tiene difícil repetir. Su desacuerdo con el actual presidente regional, Francisco Núñez, y su distanciamiento con Cospedal, con quien prácticamente no se habla, según señalan fuentes del partido, pueden dejar fuera de la política activa a este veterano que en el PP lo ha sido casi todo hasta no hace mucho. Tirado quiso ser presidente regional del partido cuando Cospedal anunció que abandonaba; pero esta optó porque la sucediera Núñez para lo que maniobró convocando una reunión de presidentes provinciales en una comida en el Parador de Toledo donde se decidió.

 

En sectores importantes del partido regional se consideraba que Tirado no tenía tirón electoral; pero los resultados que posteriormente tuvo Núñez tampoco avalaron su opción.

 

En Cs Toledo tampoco está claro el papel del actual parlamentario Juan Carlos Girauta. Llegado desde Barcelona, donde era diputado y entonces portavoz de Cs en el Congreso, dentro de la recolocación nacional de dirigentes catalanes de la formación, fue prácticamente conseguir el acta de diputado, desmarcarse a favor de acuerdos con García Page durante la campaña en las autonómicas y desaparecer de todo protagonismo político a nivel nacional y no tener ninguno a nivel autonómico ni toledano.

 

Vox llega a las elecciones en crisis en Toledo, pero eso no es nada nuevo, le ha ocurrido últimamente cada vez que ha habido elecciones y sin embargo consiguió un diputado al congreso en abril, aunque un mes después en las autonómicas y municipales perdió más de la mitad de los votos en las primeras y muchos más en las municipales al presentarse en pocos municipios, aunque lo hizo en los de mayor número de habitantes, salvo Illescas. En Toledo y en Talavera también perdió la mitad de los votos en las municipales.

 

Unidas Podemos ha dejado pasar el tiempo para nombrar una nueva dirección regional, después de la dimisión de los «molinistas», y ahora con prisas ha nombrado una que difícilmente va a aportar soluciones a su desmovilización. De las tres corrientes que surgieron en las pasadas elecciones a la dirección de Podemos, en el equipo técnico solo está representada la de los “molinistas”, excepción de Clorinda Tejada, que fue en la lista de David Llorente. Este mantiene su querella por injurias y calumnias contra 9 miembros de Podemos que estaban liberados en el grupo parlamentario regional, alguno de los cuales forman parte del Equipo Técnico. Por supuesto tampoco la corriente Imagina Podemos que estaba representada en el circulo regional por Fernando Barredo cuenta con ningún miembro en ese equipo técnico.

 

Con todo, el problema mayor viene dado por la ausencia en esta dirección elegida por Madrid de algún representante de la provincia de Toledo. De Toledo era la mayoría de esos liberados, incluido el secretario regional y la secretaria de organización; pero también es verdad que fue en esta provincia donde proporcionalmente UP obtuvo peores resultados en toda la región.

 

En las elecciones generales de abril en Castilla-La Mancha la victoria fue para el PSOE que obtuvo un 32,37% de los votos; el PP un 22,69%; un 17,47% Cs; Vox un15,29 % y Unidas Podemos (UP) un 10,15%. Esto supuso 9 diputados para el PSOE, 6 para el PP, 4 para Cs y 2 para Vox.

 

Por provincias en Albacete el PSOE consiguió 2 escaños y el 31,98% de los votos; el PP 1 escaño y el 22,13% y Cs 1 escaño   y el 18,7%. No obtuvieron representación Vox con sus 14,5% de votos, ni UP con el 10,58%.

 

En Ciudad Real el PSOE se hizo con 2 diputados y el 34,27% de votos; el PP 1 diputado y el 23,69%; CS 1 diputado y el 17,26%; Vox con el 13,72 y UP con el 9,15% no consiguieron escaño.

 

En Cuenca 2 diputados fueron para el PSOE y el 35,68% de los votos y 1 para el PP con el 26,79%. Aquí Vox fue el tercer partido con el 14,02% pero no obtuvo representación y tampoco Cs con el 13,78% y UP con el 7,91%.

 

Guadalajara repartió sus tres diputados entre el PSOE que obtuvo el 29,79% de votos; el PP que consiguió un 20,08% y Cs al que votaron un 18,79%. Vox tuvo un fuerte apoyo pero no diputado, un 16,48%, y UP un 12,26%.

 

En Toledo el PSOE consiguió 2 diputados y el 31,13% de los votos; el PP otros 2 diputados y el 21,97%; Cs 1 representante y el 17,55%; Vox otro diputado y el 16,87% y UP con el 10,55% se quedó sin representación.

 

Tres años antes, en las elecciones generales de 2016, el reparto por bloques fue similar. Los partidos de la derecha consiguieron 12 diputados, todos el PP, y los de izquierda 9 que se repartieron en 7 para el PSOE y 2 para Podemos, uno en Albacete y otro en Toledo. A día de hoy este partido se encuentra muy lejos de poder repetir esos resultados en estas dos provincias.

 

La realidad en Castilla-La Mancha es que los diputados que cada espacio político ha obtenido tanto en las elecciones de 2016 como en las de 2019 obedecen a la lógica numérica de los votos. Los 12 de los partidos de la derecha se corresponden prácticamente de manera proporcional a los más del 55% de los votos obtenidos e igual pasa con el 42,5% de los votos de la izquierda que le corresponden los 9 diputados que consiguieron. Cosa distinta es que se mire por partidos políticos, en este último caso el PSOE es el único beneficiado por que se llevó los 9, mientras que a UP de nada le sirvió obtener un 10,15% de los votos. Entre los votantes de la derecha ocurrió de la misma manera, el PP obtuvo más escaños de los que le hubiera correspondido con un escrutinio estrictamente proporcional, el Cs también se benefició pero muy poco, y Vox fue el más perjudicado que consiguió casi tantos votos como Cs y obtuvo la mitad de representantes.