LA COLEGIATA DE TORRIJOS

Imagen de Juan Antonio Morales del interior de la Colegiata de Torrijos.

 

A principios del siglo XVI Gutierre de Cárdenas y su esposa, Teresa Enríquez, hicieron de Torrijos una próspera villa renacentista, en la que ella ordenó levantar una gran Colegiata en honor al Santísimo Sacramento y en cuyo diseño participó el genial artista torrijeño Alonso de Covarrubias. El templo siempre ha estado en uso y este año, el 3 de mayo, se conmemoran 500 años de su inauguración.

 

Es una de las iglesias artística e históricamente más interesantes de Castilla La Mancha. De estilo gótico plateresco, Teresa Enríquez la mandó construir en 1509 y solo nueve años después abría sus puertas para la primera celebración religiosa. Invirtió en las obras 32.000 ducados, otros 12.000 para la ornamentación del interior, más una renta de otros 2.000 para su funcionamiento, explica Julio Longobardo, presidente de la Asociación de Amigos de la Colegiata, autor de varios libros sobre este templo y cronista oficial de Torrijos.

 

“Hasta el siglo XVIII fue uno de los templos más ricos de España. A la Colegiata llegaron a pertenecer la mitad de las tierras de la comarca y llegó a tener 14 capellanes”. Y alguna curiosidad: uno de sus capellanes mayores fue Pedro Liñán de Riaza, a quien algunos atribuyen El Quijote Apócrifo.

 

La Colegiata guarda el órgano más antiguo de Castilla La Mancha (1703), aunque una desastrosa rehabilitación lo enmudeció en 1987

 

Enrique y Antonio Egas participaron en el diseño de la Colegiata, pero Longobardo defiende que también lo hizo el entonces joven arquitecto y escultor de Torrijos, Alonso de Covarrubias. Tanto en la portada plateresca de poniente, como en la sur y en la puerta de acceso a la sacristía mayor, que desde 2002 es un museo donde se exhiben los tesoros de la Colegiata: unas sesenta piezas de orfebrería, pintura del siglo XVI y XVII, con obras de

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