LA CIENCIA SÍ ES PARA MUJERES

“Las científicas hacemos nuestro trabajo igual que un hombre”. Es una obviedad, pero lo reiteran porque ellas y el conocimiento que generan siguen siendo menos visibles que sus compañeros y siguen teniendo más dificultades para liderar proyectos y ascender profesionalmente. El 11 de febrero se ha celebrado el Día internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia y hemos hablado de todo ello con siete investigadoras que realizan su trabajo en Toledo en distintos ámbitos.

 

Neurocientíficas del Hospital Nacional de Parapléjicos, en Toledo.

 

 

“Somos muchas, somos muchísimas trabajando en ciencia. Es cierto que hasta hace muy poco tiempo muy poco visibilizadas, con el trabajo a veces robado por parte de compañeros, sin posibilidades de ascenso, luchando, igual que las mujeres en otros ámbitos, por tener el espacio que nos corresponde, pero es que además queremos visibilidad. Los referentes que tienen los niños en ciencia son todos masculinos: en los libros de texto, los que salen en la tele, los científicos de Big Bang Theory son 4 chicos aunque luego tengan un par de novias. Hay que sacar ejemplos de mujeres científicas”. Lo pide María José Ruiz, química y profesora en el campus tecnológico de la UCLM en Toledo.

 

Visibilidad no solo sobre el trabajo fundamental que están realizando para generar conocimiento que permita resolver o afrontar mejor todo tipo de problemas, también visibilidad -aún a estas alturas- sobre la capacidad de las mujeres para desarrollarlo y llegar a lo más alto del escalafón científico. “En la base, entre los estudiantes predoctorales, puede que incluso haya más mujeres que hombres, pero según asciende la pirámide (avance en la carrera profesional) ese porcentaje va cambiando a favor de los hombres”, explica Cristina Ortega, científica que investiga sobre la esclerosis múltiple en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.

 

El último informe de la serie Científicas en Cifras (con datos de 2015) realizado por la Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación establecía en un 39% la proporción de mujeres entre el personal investigador en España (más del 40% en universidades y centros públicos; pero aún solo del 31% en el sector empresarial).

 

 

“La baja de maternidad debería ser compartida al 50% por ley. Mientras no sea así se nos seguirá preguntando en las convocatorias si somos madres o tenemos intención de serlo”

 

Y ponía de manifiesto cómo las mujeres estaban infrarrepresentadas en las categorías de mayor rango profesional: solo un 21% de catedráticas en las universidades públicas (solo hay 3 rectoras de 50) y solo el 25% entre los que habían alcanzado el máximo grado profesional en otros organismos públicos de investigación.

 

En los órganos de gobiernos de los centros investigadores españoles tampoco se cumplía hace dos años el obligado criterio de equilibrio de género (entre el 40-60% de mujeres). No se respetaba en el 79% de los consejos de gobierno, en el 54% de los de dirección y en el 30% de los equipos de gobierno de facultades y escuelas. “Me he encontrado a mujeres supercapacitadas, con trayectorias internacionales increíbles, que no llegan donde llega un investigador en sus mismas circunstancias”, asegura Carmen Fernández Martos, compañera de Cristina en el laboratorio de Neuroinmuno-Reparación.

 

“Se han hecho estudios sobre valoración de un curriculum a ciegas, en los que a igual expediente hombre y mujer recibían valoraciones similares y con nombres y apellidos, distintas. La sociedad tiene metido en la cabeza que las mujeres somos peores en ciencia y un evaluador nos valora peor. Está demostrado y publicado”, apunta la investigadora María José Ruiz; aunque, indica: “la última encuesta sobre la percepción social de la ciencia y la tecnología en España indica que está mejorando la percepción de que las mujeres están igual de capacitadas para hacer ciencia que los hombres”.

 

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