LA ASOCIACIÓN UNIFICADA DE GUARDIAS CIVILES CELEBRA SUS XXV AÑOS LEGALES

 

El centro cultural de San Marcos acogió la exposición de los 25 años de la legalización de la AUGC por los jueces

 

El 1 de junio de1990 el sargento de la Guardia Civil, José Morata, era detenido por compañeros del cuerpo cuando concedía una entrevista al diario Ya de Toledo en el restaurante Tabordo de esta capital, se le acusó de sedición por su activa participación en el Sindicato Unificado de la Guardia Civil. Terminó perdiendo el empleo; pero aquel sindicato fue el germen de la actual Asociación Unificada de la Guardia Civil ( AUGC ) que cuenta con más de 31.000 socios, la mayoritaria en el cuerpo, y que este año ha celebrado sus 25 años con una exposición sobre su historia en el centro cultural San Marcos de Toledo en la que estuvo presente Morata.

 

A pesar de que por tres veces el Congreso de los diputados ha aprobado proposiciones no de Ley solicitando la rehabilitación de José Morata, a instancias de la AUGC, una de ellas, la tramitada en 2013, aprobada por unanimidad de la Cámara, no se ha llevado a cabo su cumplimiento por ninguno de los Gobiernos (PSOE y PP) que desde entonces ha habido.

 

El sargento Morata que fue detenido con dudosa legalidad, la guardia civil tenía pinchado el teléfono público del bar Foto, próximo al cuartel, sin la autorización de ningún juez civil. Puesto en libertad tiempo después sería trasladado forzosamente con la excusa de que no podría ser objetivo en su trabajo en Menasalbas porque ese pueblo unánimemente en el Ayuntamiento se había solidarizado con él. Finalmente en 1995 sería apartado del cuerpo por su participación en el sindicato.

 

José Morata, el sargento que inició el asociacionismo en la Guardia Civil espera su rehabilitación desde hace 15 años.

 

A pesar de ello, un año antes, había conseguido su gran triunfo, ya como Asociación, lo que no dejaba de ser un eufemismo puesto que la actividad iba a ser y es sindical fundamentalmente. Así lo cuenta el secretario de Castilla-La Mancha de la AUGC, Francisco Javier García Peña “En ese año la Audiencia Nacional declara lícitos los fines perseguidos por la y no solo otorga legitimidad a las aspiraciones de los agentes, sino que los declara “altamente saludables” y necesarios para articular la participación ciudadana. Por primera vez en España la Administración, vía jurisdiccional, antepone a los guardias civiles su condición de ciudadanos (de uniforme) por encima de los intereses de la institución a la que sirven. La Guardia Civil comienza a democratizarse, y los miembros del Cuerpo pueden articular un movimiento para dar voz a sus demandas y mejorar sus condiciones profesionales, económicas y sociales”.

 

En realidad aquello no hizo más que empezar, no fue hasta 2008, con Zapatero en el gobierno que se aprobó la Ley que recogía por primera vez, el derecho de asociación profesional de los Guardias Civiles. Para ello fue necesaria una concentración el 20 de enero de ese mismo año en la Plaza Mayor de Madrid donde los guardias civiles, convocados por AUGC, sorprendían a la sociedad, incluidos los altos mandos del Cuerpo, con sus tricornios y uniformes reglamentarios bajo el lema ¡DERECHOS YA!.

 

Ese avance, cuenta García Peña “supuso el fin de la invisibilidad de las condiciones de semiesclavitud bajo la que los guardias civiles vivían y convivían en las Casas Cuarteles. Jornadas laborales de más de cuarenta y cincuenta horas semanales, arrestos con perdida de libertad y sin garantías jurídicas ni un efectivo derecho a una defensa y procedimiento garantista, ausencia de vacaciones o asuntos particulares. En definitiva: abusos y condiciones laborales más propias del medievo que de un régimen democrático.  Estos veinticinco años suponen para los guardias civiles la integración en el sistema democrático al que que han de proteger. Estos 25 años suponen, defender los derechos y libertades de las personas, sintiéndose parte de la ciudadanía”.

 

Francisco García Peña, secretario regional de la AUGC, hablando con el secretario regional de CCOO, Paco de la Rosa y otros asistentes a los actos conmemorativos.

 

El secretario regional de AUGC es optimista sobre que alguna vez se les acepte como sindicato, lo considera un derecho constitucional al que, dice “no caben excusas como su “naturaleza militar” para exceptuar este derecho, cuando en Europa incluso existen ejércitos con la garantía del derecho sindical”.

 

Sobre los retos que la Asociación Unificada de la Guardia Civil se marca en la actualidad, García Peña señala que dos son los retos ha consolidarse en este cuerpo policial: “Por un lado alcanzar la total y completa equiparación salarial entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y los cuerpos autonómicos, tomando como referencia a los Mossos d’Esquadra, por otro lado alcanzar para los guardias civiles una jornada laboral digna donde se igualen las horas de trabajo entre nuestro Cuerpo y el de la Policía Nacional ( un guardia civil trabaja entre 150 y 200 horas más al año que un policía). Pero además y para poder conciliar vida profesional y familiar es necesario algo tan básico como establecer unos turnos rotatorios, inexistentes a día de hoy. En definitiva, establecer un marco normativo donde se homologuen las condiciones profesionales entre los diferentes cuerpos policiales, mejorando las relaciones laborales entre las diferentes escalas de la Guardia Civil”

 

Sin duda el freno para alcanzar la condición de sindicato y la razón de los muchos problemas tenidos como asociación surge de su condición de cuerpo militar. A la pregunta de si tiene sentido de que siga siendo así, García Peña considera que “Es una decisión del legislador. La Guardia Civil no es más o menos eficaz por su condición de cuerpo de seguridad pública militarizado. De hecho son varios los juristas e historiadores que piensan que los encargados de velar por los derechos y libertades de los ciudadanos deben sentirse en conexión con ellos, y por tanto no excluidos de la sociedad. Cuanto más socializado se encuentren quienes desarrollan funciones policiales más garantías para establecer un criterio justo de los valores que han de defender y por los que han de velar.  Esta idea nace de la Alemania de finales de la II Guerra Mundial donde el legislador aprecia el alto riesgo de una policía fuertemente militarizada que cumple ordenes sin capacidad de discernir los valores que han de velar. Nace así la “teoría del ciudadano de uniforme” (Staatsbürger in Uniform) que apuesta por la civilización de los cuerpos policiales en permanente conexión con la sociedad, conciliándose así los principios básicos del Estado de derecho, democrático y social».

 

Un momento de la Mesa redonda en la que participó el secretario general de la AUGC

 

No es este, sin embargo, el principal debate al que se enfrenta la Guardia Civil, según García Peña, sino el de la dualidad del actual modelo de seguridad pública en España “con el coste económico que lleva y la propia descoordinación, fruto de los recelos existentes entre algunos altos mandos policiales. El debate por tanto está abierto, y no debería ser el carácter militar o civil de la Guardia Civil, sino la duplicidad de dos cuerpos policiales de ámbito estatal, y la desestructuración que poco a poco avanza con la creación de cuerpos policiales autonómicos, mientras Europa da pasos a nuevos cuerpos policiales supranacionales, siendo la Comisión Europea el órgano encargado poner en marcha una policía de fronteras comunitaria. En algún momento el Parlamento y el propio Gobierno deberán analizar el modelo policial español para dar una solución a los problemas de seguridad ciudadana”. dice.

 

En el debate sobre la despoblación el cuerpo de la Guardia Civil está muy presente. Mientras el pueblo más pequeño reclama su cuartel, los profesionales consideran que eso es poco operativo y reclaman una mayor concentración de efectivos. Así ve el asunto la asociación según cuenta García Peña “La Guardia Civil tiene varios retos por delante, y uno de ellos es dar una solución a la denominada “España vaciada”, que ni mucho menos se encuentra vaciada. Los datos son clarificadores. Actualmente la Guardia Civil, con una plantilla ligeramente superior a la Policía Nacional ha de dar seguridad en el 80% del territorio nacional. A esto hemos de unir que la sociedad se ha transformado, estamos sufriendo una revolución tecnológica sin precedentes, las vías y los medios de comunicación se han modernizado, cada vez más, se recorre mayor distancia en menos tiempo, incluso los hábitos delincuenciales han evolucionado. El pueblo con una Casa Cuartel donde todos los días se sube y baja la bandera, pero donde no hay plantilla para dar la seguridad que merecen los habitantes de las zonas rurales no es eficaz. ¿La solución? Sin duda pasa por aumentar en número de efectivos a través de mayores ofertas de empleo público y mancomunar servicios, esto es crear un nuevo despliegue operativo que permita reducir el tiempo de reacción en caso de urgencia. Y para ello se han de reunificar varias de estas Casas Cuarteles con pocos efectivos en otras mayores para poder cubrir y coordinar el servicio de seguridad ciudadana en la España de entorno rural”.

 

Sobre la asamblea anual celebrada días atrás en Toledo el secretario regional de la AUGC destaca que “este año nos hemos salido de los muros de la Comandancia aprovechando el 25º aniversario Este 2019, ha sido más representativa, con la celebración del Aniversario y aprovechando el mismo hemos hecho entrega a de unas flacas de Reconocimiento agradeciendo la fidelización a AUGC, de los tres afiliados más antiguos, así como a los abogados de la Delegación de Toledo en agradecimiento por su excelente trato humano con nuestros afiliados y por su brillantez en la defensa jurídica de los derechos de los guardias civiles en la juegan una labor fundamental”.

 

García Peña y el portavoz nacional de la AUGC hacen entrega de placas conmemorativas

 

Hay algo que no olvida la Asocaición, ni tampoco García Peña, y es a los promotores especialmente a su compañero José Morata del que una y otra vez intentan su readmisión. Para García Peña “Si hoy existe el derecho de asociación profesional en la Guardia Civil es gracias a personas como el sargento Morata. Por este motivo, por sus fuertes convicciones democráticas, porque lo arriesgo todo y perdió mucho, incluido su profesión y hasta su libertad, nuestra democracia está en deuda con él. Muchos años después, Morata sigue esperando ese reconocimiento. Se trata de una reivindicación que AUGC lleva planteando desde hace años, con un intenso trabajo institucional con políticos de los distintos grupos. Incluso, recientemente Morata y otros compañeros mantenían una reunión con la ministra de Defensa, Margarita Robles, para tratar de alcanzar un consenso. Es de justicia y una cuestión de ensalzamiento de los valores que inspiran a nuestra Constitución, que a José Morata le reconozcan las instituciones todo lo que hizo por democratizar la Guardia Civil en su funcionamiento interno, y más si contextualizamos este periodo socio-histórico en un momento donde Morata se atrevió a denunciar la corrupción interna que se estaba desarrollando en la Guardia Civil de la mano de Luis Roldán, Director General de la Guardia Civil entre el 31 de octubre de 1986 y el 3 de diciembre de 1993”.