Kike Calzada presenta su segundo disco por todo el país

El 1 de diciembre lanzó ‘Coloreados’ en 43 plataformas online. Lo ha compuesto en unos meses, mientras recorría el país presentando su primer trabajo.

KIke Calzada en una imagen de Daniel López.

 

Llega unos minutos tarde a la entrevista. De camino se ha detenido a ver, estupefacto, cómo unos ladrones habían robado una parte de una columna de la fachada renacentista del convento de San Clemente de Toledo unos días antes. Hoy mismo acaba de recoger su título en Historia del Arte. “¡Ya estoy licenciado! Siempre me ha gustado mucho, flipaba con las clases de arte de mi profesor Carlos Ávila en Bachillerato. Todo está tan conectado con la música”.

 

La música lo es casi todo, casi desde siempre, para este trovador toledano –así se define él- de 28 años, que escribe canciones intimistas, las canta con voz acogedora y las acompaña con la guitarra, el piano o una armónica. La prensa especializada le señala como un músico “revelación” a tener muy en cuenta.

 

 

AQUÍ: ¿Qué vamos a encontrar en ‘Coloreados’, tu segundo disco en un año?

 

KC: Son siete canciones, cada una de un color, cada una con una instrumentación, una musicalidad y una intención distintas, todas nuevas. ‘Salvando la Especie’ fue la primera que escribí, mientras grabábamos ‘El hombre sin hombros’ -su primer disco- y será el primer single. La séptima canción es un bonus track que solamente va a estar en el disco físico. Es una canción especial, una sorpresa para la gente que me conoce desde hace tiempo, sigue mi trayectoria y va a comprar mi disco.

 

AQUÍ: Es tu segundo trabajo en solitario y el cuarto en el que participas (los dos primeros los grabó con la banda toledana Prohibido Adelantar). ¿Qué esperas de él?

 

KC: Estoy muy contento porque nos ha salido muy guay y ya tenemos todos los conciertos cerrados hasta marzo. Lo hemos grabado con Mike Vergara, el tipo que toca con Los Ilegales el teclado, un crack, y contamos con Miguel Herrero, que ha hecho las percusiones. Estuvimos en su estudio de Avilés, en una cueva donde tiene de todo. Allí grabamos las baterías, el bajo, los vientos y una guitarra eléctrica de 12 cuerdas. Lo demás lo hemos grabado en el estudio Bailen 37 de Héctor Tuya, en Luanco (también Asturias), que también participa y es el productor del disco y el que dirige todo el cotarro, el que sabe mucho de todo esto. ‘El Hombre sin hombros’ también lo hicimos allí, pero entre tres. Ahora hemos sido seis. Además de ellos Javi San Marcos y Sergio Pavida.

 

AQUÍ: Con ese primer disco has estado de gira por todo el país, casi sin parar y recibiendo muy buenas críticas este año. ¿Cómo has vivido el lanzamiento en solitario?

 

KC: Cuando lanzamos el primer disco hace ahora un año fui un poco cagón y me encerré en casa, no me atrevía a tocar, de verdad. Estaba muy orgulloso del trabajo, pero siempre había tocado con una banda y el rollo de hacerlo yo solo… Y fue Juan Díaz, del Internacional, el que me sacó de allí y me dijo: este día tocas y punto. Le debo mucho. Hay una canción en mi nuevo disco que se llama ‘Haz lo que tengas que hacer’ que habla de eso. A veces estás todo el rato pensando qué hago, cómo, cuándo… y lo pensamos tanto que no lo hacemos. Ese era el estado en el que me encontraba desde que saqué el disco hasta que me puse a tocar el viernes de Carnaval, el 13 de febrero. Y a partir de ahí cerramos con el Rincón del Arte Nuevo en Madrid, nos fuimos a Zaragoza y empezó todo el tinglado. Hay que activarse y ya está.

 

AQUÍ: ¿Cómo se consigue, con un primer disco, cerrar una gira así de intensa?

 

KC: Me lo hice yo solito. Escribiendo a mogollón de sitios donde ofrecen música en directo y cuidan la programación, que tienen su público, gente que va allí para escuchar buena música. Necesitaba salir fuera a presentar mi disco, plantarme delante de gente que no me conocía. En Toledo tengo a mi público, al que quiero con toda mi alma y cuento con ellos y ellos conmigo con los ojos cerrados, pero lo difícil es entrarle a alguien nuevo, que alguien llegue y te diga que le ha gustado lo que has hecho, que le ha hecho sentir algo tuyo como suyo.

 

AQUÍ: ¿Cómo te las has arreglado para componer las nuevas canciones y grabarlas entre concierto y concierto?

 

KC: Seguí escribiendo canciones durante la gira y de hecho molaba porque en los conciertos intentaba llevar alguna nueva. Eso ya lo hacía cuando tocaba con otro chico, de pequeñitos, pero luego con las bandas: el batería, el bajista, el teclista… no daba tiempo a hacer una canción hoy y a tocarla mañana. Ahora vuelvo a poder hacerlo con mi guitarra. Hay canciones que salen de un tirón y otras con las que me tiro meses porque soy muy exigente, muy meticuloso y me mido conmigo mismo. Tengo que hacerlo mejor, siempre mejor. No me vale ir a menos.

 

AQUÍ: ¿Qué te lleva a escribir una canción?

 

KC: Cosas que me conmueven, cosas mías o de alguien que sufre o que veo feliz. Yo cuento historias, sobre cosas reales que leo, que veo, que me pasan. Cada canción es un mundo. Me gusta hacerlo todo a la vez: según estoy escribiendo, canto y estoy haciendo toda la composición con la guitarra. Me enseñaron así.

 

AQUÍ: ¿Quién te enseñó, cómo empezaste en la música?

 

KC: Cuando estaba en mi cole, en Infantes, me seleccionaron para cantar en la escolanía de la Catedral, con la sotanilla y eso. Tenía 9 o 10 años. Molaba porque te enseñaban a cantar, solfeo, piano y armonía. Allí aprendí a cantar bien y a leer partituras. Ángel Redondo, el director, debe sentirse orgulloso de la motivación que nos dio a muchos: ahí están mis colegas Fran García Oeo y Ritxi Fish, que también son músicos y salieron de allí o Fernando del Olmo, que tocaba el piano con nosotros y ahora está estudiando un master superior de dirección de orquesta en Alemania. Yo estuve siete años en clases de piano en la escuela municipal y luego seguí con particulares con Inés Muñiz.

 

AQUÍ: Y ahora no te separas de tu guitarra. ¿Cómo te enganchaste a ella?

 

KC: Sí, sí. En mi casa teníamos una guitarra de mi madre, que le había regalado mi abuela, pero ya nadie la tocaba. El día que fui a comprarme un piano, a una tienda de segunda mano en Madrid, pregunté cómo podía afinarla y me lo estuvieron explicando. Y aprendí a tocarla solo, nadie me dijo pon un re así. Interioricé los acordes, dónde pisar para que sonara como quería. Creo que eso es lo que me gusta de mi relación con la guitarra. Yo pienso en un piano, la guitarra no la pienso, la toco. Es una relación distinta.

 

AQUÍ: ¿Sigues tocando el piano?

 

KC: Sí, pero no todo lo que me gustaría. Y me da rabia. Cuando encuentro uno en los conciertos si que lo toco, como en Zaragoza donde encontré uno en la sala y terminé tocándolo y el otro día en Salamanca ocurrió lo mismo. Y hay canciones que las escribo con el piano.

 

AQUÍ: La industria musical vive una revolución. Has lanzado tus dos discos a través de plataformas digitales. ¿Qué te ofrecen?

 

KC: Hacemos canciones y hay que ponérselo fácil a la gente y si para eso hay que tener un video en Youtube y estar en el Spotify y hacerme un Facebook y un Instagram, pues me lo hago. Yo soy muy melómano y me gusta tener mi disco, pero entiendo que haya gente que prefiera gastarse el dinero en una videoconsola o en una tele de puta madre o en viajes. Yo me lo gasto en música, pero es verdad que la gente no consume música. Sí, está metida en el Facebook y lo ve cuando le salta un video. Da un poquito de lástima, cuando yo tenía 15 años íbamos a todos los conciertos. Eso era lo guay. E íbamos a comprarnos el disco de Extremoduro o Platero el mismo día que lo sacaban. Ahora la industria es la que manda, la que elige que vas a escuchar y cómo. Son los que ponen la pasta y ponen la promoción y ponen el anuncio a la derecha para que hagas clic.

 

AQUÍ: ¿Cómo se maneja uno en ese mundo cuando está empezando?

 

KC: En mi caso con mucha calma y muy bien porque lo que me gusta de hacerlo todo yo es que lo controlo todo. En la Industria cuando un tío te pone 100.000 pavos para un disco pone sus condiciones: no me gusta esta instrumentación, grabas allí… piensan en un producto que van a vender. Yo pienso en una canción, en un disco, en un concepto. No me mola lo de aceptar condiciones. Lo mío es un trabajo casi artesanal. No tengo pretensiones de hacerme rico o vender una sobrada de copias. Yo aspiro a vivir de la música, mil pavos al mes para irme a vivir con mi chica y hacer mis canciones. No necesito nada más.

 

AQUÍ: ¿Cómo define Kike Calzada su música?

 

KC: Me gusta que las cosas suenen sin chispas, sin electricidad, que sea todo real: una guitarra acústica, un contrabajo, un djembe, un cajón… muy como de música de cámara con otra instrumentación, un poco folk, unas percusiones, una batería, un contrabajo, un piano… que no necesite un enchufe o un pedal de efectos. Hace poco un productor de aquí de Toledo me decía que hay que tener cuidado porque mucha gente se olvida que con tantos pedales de efectos en una guitarra suena de todo, pero te olvidas de lo que realmente estás haciendo. Yo nunca trato de seguir ninguna moda, hago lo que me apetece y ya está.

 

AQUÍ: ¿Qué música te gusta? ¿A quién admiras tú?

 

KC: Mi banda favorita son los Black Crowes. Pero me gustan muchos palos. En España Enrique Urquijo es religión. Antonio Vega, Quique González y hay otros tíos que no son famosos, como Pablo Galiano al que llevo escuchando mogollón de tiempo, que hace unas canciones que flipas y no es famoso, bueno supongo que ahora más porque ha estado en la Voz este año. Y me gusta música antigua: los Stones y los Beatles siempre, Tom Waits, Bob Dylan, Michael Jackson, Mink Deville, Neil Young… Y luego bandas en español: Extremoduro, Platero y Tú, Los Héroes, Los Rodríguez…

 

AQUÍ: ¿Quién crees que te ha influido más?

 

KC: Si me haces esa pregunta diría que mi colega Fernando del Olmo, del que hemos hablado antes, que toca en Dulcamara, una banda de Toledo. Estudiamos toda la vida juntos. Y Ritxi también, el chico que tocaba la batería en Prohibido Adelantar y ahora viene conmigo girando. Ya tocamos juntos en la Big Band del conservatorio. Él con la batera y yo con el piano. Nos entendemos mogollón. Es la música, es un sentimiento guay, positivo. A mí solamente me aporta cosas buenas. Es así, tiene que ser magia, si no, no es música.

 

AQUÍ: Kike empezaste a tocar en bandas desde muy joven. Haznos un repaso.

 

KC: Empecé en el cole. La primera la montamos con Héctor, un profe que tocaba la guitarra, Fernando del Olmo tocaba la batería y su hermano Rafa el violín, yo cantaba y Luismy era el bajista. Ahí me puse a hacer canciones. Desde pequeñito escribía poesía y aquello me abrió la cabeza por completo porque me permitía contar cosas y cantarlas, como un trovador, que es el curro del que hace canciones: salir a la calle y contar historias para sacar a la gente de su vida rutinaria. Eso es el arte. A mí me saca constantemente crearlo, hacerlo, trabajar en ello. Luego nos hicimos una primera banda que se llamaba Prepenumbra, después montamos Los Ka y entré a tocar con Space Dream, donde aprendí a tocar el bajo. Y tocamos con Los Secretos el día de mi cumple (cumplía los 22) en la carpa de La Peraleda. Estuvo guay. Luego hicimos Prohibido Adelantar, que fue un proyecto de amigos. Grabamos una maqueta en Burguillos que nos quedó superguay y luego estuvimos con Tony Quintana en Azucaica grabando ‘Duelo Criminal’.

 

AQUÍ: Y hace un par de años los dejaste para emprender tu carrera en solitario.

 

KC: Fue una putada para mí porque me dolió mogollón hacerlo. Eran mis colegas y mi banda de toda la vida, pero no íbamos todos a la misma velocidad. En estos dos años, sobre todo en el último, he hecho más conciertos, más canciones, más de todo que en toda mi vida. He pasado de dedicarle el fin de semana a hacerlo todo el día. Es a esto a lo que me quiero dedicar.

 

AQUÍ: ¿Dónde te gustaría llegar con Coloreados?

 

KC: Sería bonito tocar en Galileo, en Madrid, que era donde tocaba Enrique (Urquijo). Cuando estuve en el Rincón del Arte se me saltaban las lágrimas al verme tocando en el mismo sitio donde lo hacía Enrique en los últimos años de su vida.

 

AQUÍ: En Toledo hay muchas bandas haciendo música y muchas muy bien. ¿Qué posibilidades tenéis de mostrar vuestro trabajo y seguir adelante?

 

KC: Toledo mola mucho porque hay mucha cultura de tocar, pero lo tenemos jodido porque los músicos tenemos que pagar por tocar en la mayoría de los locales y los que funcionan distinto suelen tener los rollos de las licencias, la poli, las multas… Yo gano más dinero tocando en Pontevedra, pagándome el desplazamiento, que tocando en Toledo. No puede ser. Desde hace unos años el ayuntamiento subvenciona locales de ensayo y hay algunos concursos. Yo gané en 2014 el certamen Toledo Sonoro y eso me permitió hacer el video de ‘El hombre sin hombros’, que dirigió Enrique Muñoz de La Buitre Producciones y en el que trabajó muchísima gente de Toledo, de las productoras Mapache, Last Minute Editions y LO Fotografía, actores y extras. Ese premio hizo posible, también, que este segundo disco pudiera salir antes de lo que tenía previsto.

 

PRÓXIMOS CONCIERTOS

  • Albacete, 13 de diciembre, en La Leche Militina.
  • Olías del Rey, 19 de diciembre, Zona Sur, Los Olivos.
  • Madrid, 20 de diciembre, Fulanita de Tal.
  • Málaga, 8 de enero, en Lolita Café.
  • Granada, 9 de enero, La Tertulia.
  • Guadalajara, 15 y 16 de enero. Cívico Copas y Rock@Football
  • Barcelona, 23 y 24 de enero. L’Astrolabi Gràcia.
  • León, 29 de enero. Fraguel Rock.
  • Ponferrada (León), 20 de enero. Termita Lab.
  • Cartagena, 3 y 4 de febrero.
  • Murcia, 5 de febrero. San Juan (Alicante), 6 de febrero.
  • Villareal de Urrechu (Guipúzcua), día 13.
  • Bilbao, 14 de febrero.
  • Azuqueca de Henares (Guadalajara), 4 de marzo.
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