JULIO PÉREZ DEL CAMPO: «La cultura es una vía muy práctica y directa para denunciar injusticias»

El cineasta y político talaverano acaba de ganar un Goya con ‘Gaza’, su primer corto documental profesional.

 

 

Julio Pérez del Campo y Carles Bover tras recibir el Goya

 

Gaza te deja noqueado. Es un latigazo de horror, de rabia, de sinsentido que hay que ver para entender lo que ocurre en Palestina. Con este corto documental Julio Pérez del Campo (Talavera, 1983) y Carles Bover (Mallorca, 1993) acaban de ganar su primer Goya. Lo rodaron en el otoño de 2014 en Gaza, tras los bombardeos de Israel que asolaron la franja palestina. Entrevistamos al talaverano, hasta ahora más conocido por el ser el secretario de comunicación de Podemos Castilla La Mancha y el jefe de gabinete del vicepresidente del Gobierno regional José García Molina. Licenciado en Ciencias Ambientales, fue antes profesor de esta materia en la UNED y de biología en un instituto.

 

¿Cómo fue ese momento en el que escucháis ‘Gaza’ en el escenario de los Goya?

 

Increíble, espectacular, de muchísima tensión entre que se abría el sobre y no porque aunque teníamos alguna esperanza fue una sorpresa absoluta. Miré a Carles como diciendo ¿han dicho Gaza? ¿Hemos ganado un Goya? Es el sueño de todo cineasta y para mí que me he querido dedicar a esto toda la vida, con mi primer documental tener un Goya, ¿qué puede decir?

 

Y con todo mostrasteis una tranquilidad pasmosa en el escenario y el vuestro fue uno de los discursos más aplaudidos de la noche. ¿Lo teníais muy preparado?

 

Cuando ya subíamos al escenario me dije: hay mucha gente esperando esto, tenemos mucha responsabilidad, a 4 millones de personas viéndonos y hay que lanzar un mensaje claro para que sepan que estamos contando y reivindicando con este documental. Si te digo la verdad lo preparé allí mismo, en un papel del hotel que me trajeron porque se me quedaba un poco grande lo de escribirlo con más tiempo por si luego no lo leía.

 

¿Qué debemos saber básicamente sobre el conflicto palestino?

 

Lo primero que hay que saber es que hay unas víctimas y unos verdugos. Hay un estado que está bombardeando a la población desarmada de otro. Es absolutamente inaceptable que se puedan enviar misiles de alto tonelaje a viviendas donde saben que quienes van a morir son niños, ancianos, mujeres… población civil. Lo segundo es que hay muchas cosas que podemos hacer y el movimiento que más daño está haciendo a Israel es el movimiento BDS (campaña de boicot a este país). Hay que forzar a Israel a alcanzar una solución pactada con Palestina en la que no quepa vulnerar sistemáticamente los derechos humanos como está pasando hasta ahora.

 

Es muy difícil hacer cine en Castilla La Mancha porque la situación económica de la región es complicada y la apuesta por el cine aquí no es la que hay en otras comunidades

 

¿Qué otras cosas se pueden hacer desde el mundo de la cultura y desde otros ámbitos?

 

Concienciar. Desde el mundo de la cultura, de la política o del deporte tenemos un altavoz muy potente para contar lo que está ocurriendo. Es un privilegio que los activistas propalestinos no tienen e Israel sí. Esto no tiene nada que ver con posicionamientos partidistas, es una cuestión de derechos humanos en la que todos deberíamos estar de acuerdo. En los últimos años estamos viviendo un retroceso tremendo en el respeto a los derechos humanos en muchísimos sitios, no solo en Palestina. Y nuestros gobiernos están legitimando a esos gobiernos que no los respetan, como ocurre con Arabia Saudí, un país donde decapitan homosexuales o azotan a mujeres por las cosas más variopintas. La cultura también debe tener un objetivo de cambio social.

 

Soy un fanático de Pink Floyd y cuando vi que Roger Watersel me había escrito no me lo podía creer

 

Con el documental uno se hace una idea clara de la pesadilla que se vive en los territorios ocupados, pero ¿cómo fue vivir esa experiencia, estar allí y enfrentarse por primera vez a esa destrucción y a las personas que la sufren? 

 

La primera sensación es terrible, sientes rabia, impotencia, dolor por las personas que estás viendo. Uno de los primeros sitios en los que estuvimos fue una ciudad con unas dimensiones y una estructura bastante parecida a la mía, que es Talavera de la Reina. Y la ciudad completa estaba arrasada, no quedaban apenas edificios en pie, habían asesinado a miles de civiles y la gente que quedaba estaba viviendo entre las ruinas, sin suministro de agua, sin luz, gente enferma sin medicamentos y sin hospitales donde ir porque lo que quedaba estaba absolutamente colapsado. Y cuando nos fuimos seguíamos sintiendo lo mismo pero ya con una esperanza que no teníamos al principio.

 

¿Por dónde pasa esa esperanza?

 

Imperios mucho más grandes que Israel han caído. Allí vimos que la gente sí tiene esperanza y pelea muchísimo, aunque hayan matado a su familia, les chantajeen, les obliguen a irse de su tierra. Están resistiendo y tendrán su recompensa. Es cuestión de tiempo y de que cambie la situación geopolítica actual, aunque ahora parezca muy complicado que esto pase. El estado de Israel cada vez va a menos, cada vez más gente conoce el BDS y castiga a Israel y sabe lo que está sucediendo en Palestina. Creo que todo esto hará que cambie la posición de la comunidad internacional que al final es la responsable de lo que ocurre.

 

¿Cómo surgió la idea de hacer este documental?

 

Habíamos conocido a Manu Pineda, un activista de la asociación Unadikum que había estado en los bombardeos haciendo de escudo humano y en realidad lo que queríamos era hacer un documental sobre lo que había pasado y sobre el papel de estos escudos humanos, pero unos días antes de irnos fue el golpe de estado en Egipto y cerraron la única frontera que tienen con Palestina. Y claro ni Manu ni la otra gente que iba a venir con nosotros podía entrar por Israel. A última hora, sin guion, sin nada, Carles y yo decidimos continuar. Entramos como turistas y una vez en Israel, aprovechando que soy profesor de biología y engañando a mucha gente, pedimos permiso para entrar a la franja de Gaza para un estudio sobre agricultura. Misteriosamente nos lo concedieron y entramos.

 

Los testimonios del documental son aterradores, ¿cómo los conseguisteis?

 

La gente que aparece en el documental fue la gente que nos fuimos encontrando y creo que su riqueza está en que es absolutamente real, nada estaba preparado. Todo lo que nos contaban era una tragedia humana. Todos habían perdido algún hijo o un familiar de la manera más cruel y terrible. Una señora de las que aparecen, contando cómo había intentado arrastrar a su hija discapacitada y no había podido salvarla porque empezaron a dispararlas, nos enseñó las fotos de lo que encontraron cuando pudieron volver a por ella: tenía un tiro en la cabeza y otro en el corazón, le habían quitado las piernas (ortopédicas) a balazos y la habían defecado encima. La madre nos pedía por favor que enseñáramos las fotos, pero no nos atrevimos a sacarlas en el documental. Es lo más terrible que he visto en mi vida.

 

¿Habéis vuelto a tener noticias de ellos?

 

Sabemos que uno de los niños que aparecen en el documental ha muerto y que en Cisjordania asesinaron a una de las personas que más nos ayudó a hacerlo. Él no aparece en el corto, pero sí en una pieza extendida que hicimos. Todo sigue igual, apenas tienen contacto exterior y no pueden conseguir suministros ni para reconstruir sus casas.

 

El 1 de febrero una parroquia Madrid suspendió la proyección del corto y habéis denunciado más censuras. ¿Dónde y por parte de quién?

 

En festivales y en salas de proyección. En muchos casos es la propia embajada de Israel la que llama avisando de que se atengan a las consecuencias y otras lo hacen a través de asociaciones adscritas a Israel que se dedican a esto. El lobby sionista tiene muchísimo poder económico y amenaza con retirada de fondos directa o indirectamente, no solo al festival o a la sala, también a la administración pública que lo apoya. Fue muy valiente por parte de la Academia darnos este Goya sabiendo que podría tener consecuencias.

 

Ni pensar en Estados Unidos.

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