JORGE SEGOVIA, UN MÚSICO DEL NEORRENACIMIENTO

El compositor toledano, Jorge Segovia.

 

Estudió 7 años piano en el conservatorio de Toledo, es ingeniero informático, cantante, guitarrista, escritor, realizador, diseñador de videojuegos y, sobre todo, compositor. Cada mes 30.000 personas escuchan sus composiciones de piano a través de Spotify y otras plataformas de música. El objetivo de este toledano es alcanzar las 100.000 oyentes mensuales. Sus dos últimos trabajos:

 

la realización de un vídeo, “Nueviniana” , con imágenes de Toledo del 2008 y del 2016/17, compuesto con imágenes de Google Maps y al que puso una espectacular banda sonora de su creación ‘Palantir’; y un disco para niños de todas las edades, hasta cien años o más, que contiene música de piano y celesta, mucha de ella pasajes mozartianos y barrocos, “Para niñ@s de corazón”. Un disco, como el mismo Jorge destaca, “alegre y elegante” que te envuelve en un mar de tranquilidad.

 

AQUÍ: ¿Cómo fue tu primer paso en la composición?

 

JS: El último año de carrera me dijeron que hiciera la banda sonora de una visita virtual a la escuela, en tres dimensiones, y me dije: esto me gusta. Después lo aparqué, un poco porque me fui a Edimburgo a trabajar como informático en el Centro de Supercomputación y allí empecé a tocar en bandas de jazz, conmigo cantaba una cantante muy guapa. Era muy bonito todo. En 2009 volví y me puse a hacer bandas sonoras y videojuegos.

 

AQUÍ: Algún éxito cosechaste en esta etapa.

 

JS: En 2010 mandé un trabajo al concurso de “Jóvenes artistas” y fui uno de los 5 finalistas, entre 3.000 personas. Ese año ganó Rozalén que ahora está muy arriba en el mundo de la canción. Mezclaban distintos modos de música, porque yo no tengo nada que ver con ella. Ella cantaba pop y yo tocaba música bonita, “academicaperfecta” con un piano y un sintetizador que hacía de celesta.

 

AQUÍ: Sin embargo tuviste que volverte a ir.

 

JS: Sí, aunque después de aquello mejoré, curré lo mío. Haciendo cursos y cosas en la Creativa de Madrid, y cantando pop. Me fui un año a Inglaterra, entre 2014 y 2015, y volví al piano. En Albión trabajaba de pianista en un hotel, con el mar de fondo. Fue muy bonito, pero el pueblo era muy pequeño y al final el tedio sorprendía. Ese fue mi baño de fuego, como los Beatles cuando fueron a Hamburgo. Allí era todo el día cantar, los ingleses nacen con la guitarra bajo el brazo.

 

“No hago música de moda o si lo es no he llegado a cogerle el puntillo. El piano es un instrumento triste por antonomasia y yo me muevo en un piano super alegre”.

 

AQUÍ: ¿Entonces cuando te encomendaste a Spotify?

 

JS: Cuando volví me lié a hacer cosas, me puse a componer fantasías para piano que subí a Spotify, gustaron y continué. Ahora hay más de 30.000 personas escuchándolas cada mes. Algunos de los discos son de 10 y otros de 50 piezas; llevo en total 28 discos serios, más otros 9 EPs y singles que no los cuento.

 

AQUÍ: Has recorrido unos cuantos estilos con tu música.

 

JS: Antes de hacer la carrera, antes de 2008, también tocaba aquí en Toledo con bandas, luego me fui al mundo del pop, después al jazz, más tarde a la música clásica y ahora estoy en el minimalismo, en el neorromanticismo.

 

AQUÍ: ¿Tienes enfocada tu vida a la música más que a la ingeniería?

 

JS: Sí, es un mundo apasionante, emocionar sin palabras es casi magia, de cuento invisible. Estoy soñando, me digo: este disco va a ser el mejor, seguro que lo utilizan en alguna película o lo menciona el telediario.

 

AQUÍ: Tu música no es precisamente de masas.

 

JS: No hago música de moda o si lo es no he llegado a cogerle el puntillo porque lo que hago es demasiado académico, difícil de escuchar, y lo que se estila en el piano es más fácil de escuchar. Son músicas más repetitivas, más lentas, e incluso tristes. El piano es un instrumento triste por antonomasia, sus sonatas como claro de luna o las baladas son nostálgicas, pesarosas y yo me muevo en un piano super alegre y eso la gente no lo busca, para escuchar música alegre oyen otras cosas, pop por ejemplo. Por eso mi audiencia casi no existe, la gente que quiere escuchar piano lo quiere melancólico. Te digo esto porque de las 700 piezas que llevo hechas la que gusta es Murmur que es muy taciturna y la hice porque me dije: esto es lo que se lleva ahora. Y sí, es muy profunda, muy bonita.

 

AQUÍ: ¿Cómo se consigue hacer cosas tan variadas?

 

JS: Me gusta mucho el cine y tengo tiempo libre así que quizá por eso me da por montar videoclips. Me gusta el arte. Tampoco soy bueno en todo, por eso me he enfocado en la música de piano y sinfónica. He hecho hace poco una pieza con orquestación épica que subiré pronto.

 

AQUÍ: Aunque para tu último trabajo de vídeo has cogido imágenes de google, ¿normalmente eres tú quien toma la cámara?

 

JS: Sí, he visto muchas películas, demasiadas, todas. Las buenas las he visto ya casi todas, ahora estoy viendo cine antiguo, de los años 50, y son muy buenas. El otro día vi Calle Mayor y me acordé de Toledo.

 

AQUÍ: Bueno, Toledo era así. La principal diversión de los fines de semana era ir y volver por la calle Ancha, como en Calle Mayor.

 

JS: ¿En serio? Jajaja

 

AQUÍ: Cuando haces un vídeo, ¿piensas ya en la música?

 

JS: No, es al revés. Yo he estudiado música para cine. Primero creo la música y monto el video a partir de ella. Como ET, el extraterrestre, en la escena en la que arranca la nave espacial, que la tuvieron que volver a rodar porque tenía una música preciosa que pedía otra cosa. Yo no soy cineasta, soy más músico que cineasta y tengo que adaptar la imagen a la pieza. Estaría bien hacerlo al revés, no he probado nunca a hacer un guión y poner la música después. De hecho el otro día toqué en Madrid en un concierto que era una perfomance de modernos con pelos locos y molaba mucho la gente; me encantó. Fue en el Petit Palace. Era un híbrido, yo tocaba a la vez que proyectaban un vídeo que hizo una artista, Arantxa Boyero, que tenía muchas frutas, solo salía su mano exprimiendo frutas y cada fruta era una pieza que yo había compuesto en 2015 y que ella había escuchado por internet y por eso contactó conmigo. Yo mientras veía el vídeo tocaba más o menos lo que había compuesto, pero más o menos, como hacen un poco los músicos de jazz que cogen el motivo y a partir de ahí desarrollan su discurso. Eso es lo que hice, toqué las piezas así pero coordinándome visualmente con lo que pasaba, si la chica explotaba una fruta yo hacía ¡Tan! Y la gente decía: ¡Ala! Fue como en los años 20 el pianista que tocaba en las películas, quedó muy bien. Quizá lo retome y funcione, no lo sé, allí sí porque era una sala de arte; pero en un concierto habría que verlo.

 

AQUÍ: ¿Tus conocimientos de ingeniero los utilizas en tu música?

 

JS: Sí y en todo, incluso para planificar y gestionar los proyectos y la informática también para el marketing o la página web. Me sirve muchísimo y la música igual, de hecho es que la música es matemáticas. Cada vez que estudiaba cálculo o álgebra tocaba mejor el piano, está conectado. Creo que me ha ayudado mucho para ser mejor músico conocer todo eso del álgebra. Todo lo que viene siendo matemático te crea una estructura en la cabeza que llegas a más. Sí ayuda.

 

Fuera del circuito de moda te quedas rezagado, como muy alternativo. Hay genios contados, 40 en el mundo, y luego empresas que suben en un pedestal a veces a un títere. Y de eso va todo.

 

AQUÍ: En la música hay mucha falsedad. Parece que hasta Enrique Iglesias canta bien.

 

JS: Hay gente con mucho dinero, en realidad empresas en las que sofisticados softwares de ingenieros hacen que parezca que cantan bien. Lo que hacen no es nada, son como marcas; pero no ofrecen mucho más allá que una imagen que atrae por lo que sea. Lo que tiene valor es la gente que lo envuelve, que es mucha, y claro, entre muchos diseñan y promueven un producto elaboradísimo acorde a la moda, porque también hacen un estudio de mercado, no les veremos haciendo barroco o discos de muñeiras. Esto va así, por un lado empresas, marcas, y por otro músicos intrépidos como yo y somos mucha gente; pero me da igual, yo tiro para adelante, es un rito ya. Me da igual lo que pase por el mundo, como The Beatles que tenían una canción, I’m only sleeping, que decía algo así como “¿para qué vais a ir tan rápido? Yo voy lento, mirando por la ventana lo que pasa, dejarme en mi sueño”. Esa es la filosofía que llevo. De esta gente, Enrique Iglesias, por ejemplo, pienso que son empresas que lo han hecho muy bien.

 

AQUÍ: Hace 27 años quitaron a Milli Vanilli el premio Grammy a los mejores artistas revelación porque se supo que cantaban en playback, que no eran ellos. Años después Enrique Iglesias no ganó uno sino varios Grammys latinos. ¿Los popes de la música son menos exigentes?

 

JS: Oye a lo mejor es que canta bien ya, no lo sabemos. Ahora con el autotune, con software e incluso con hardware con aparatos que funcionan solos, le das al botón y consigues automáticamente que cualquier voz suene bien. El tema de la voz procesada ha llegado a tal punto en el que no se sabe si el artista es real o no. La verdad es que me da mucha lástima como está el panorama musical actual, pero vamos a presenciar algo muy distinto y extraño en unos añitos. Los robots y su software gracias a su IA avanzada ejercerán de compositores e interpretarán conciertos inimaginables. De hecho, en Japón ya hay cantantes virtuales, como Hatsune Miku, que son hologramas, llenan estadios y no hay nadie cantando, es enlatado y encima la voz es un software.

 

AQUÍ: Bueno ahora triunfan los Djs.

 

JS: Sí, en Toledo yo tengo un colega que pasó de tocar la batería y se ha hecho Djs y le va mejor, haciendo bolos todos los días, poniendo canciones de otros. Estamos en una sociedad que si algo que creas no tiene su público no interesa. Son Leviatáns las empresas de marketing, son como pulpos, llegan a todos los lados y no se puede competir contra eso. Cuando estás fuera del circuito de lo que está de moda, te quedas rezagado, como muy alternativo. Hay genios, contados, 40 en el mundo, y luego empresas que suben a un pedestal a veces a un títere. Y de eso va todo.

 

AQUÍ: En Toledo hay un gran ambiente musical, mucha gente haciendo música y música buena.

 

JS: Toledo es una ciudad cuna de músicos, porque es muy bonito el decorado, la ciudad atrae mucho arte. La gente que viene aquí flipa con Toledo. También un poco porque no tienes nada que hacer, como en Calle Mayor, tienes mucho tiempo libre.

 

AQUÍ: Empezaste con la música sesentera, te gustan The Beatles, has citado a Janet, Calle Mayor, te vas muy atrás en tus ejemplos.

 

JS: Porque no me convencen los de ahora. Hay alguno bueno, pero en general los veo y me digo: me chirriáis, muy japonés. En Japón pasa eso, que hay mucho falseo en la música, todo muy de plástico, y ahora pasa aquí.

 

AQUÍ: ¿Se ha perdido autenticidad en todo?

 

JS: No en todo, Jero Romero es un tío auténtico y es de aquí de Toledo. Ese caballero es un musicazo también, como Maeso, me flipa lo que hace. O de aquí también los 21, hay grupetes en Toledo que están pegando mucho. Es otro concepto de trabajo que yo no hago porque no soy guitarrista. Podría citar también a Los Juanans que tocan jazz o a Diego Sánchez que toca el saxo y también jazz y que está ahora con Andrés Tejero. También a los Drum Cat y a Amable. Ahora me ha llamado un grupo y voy a entrar, se llama La erótica del poder, de indi auténtico y que tienen unos temas muy bonitos. Aunque todo esto es un concepto que está a 180º de lo que yo quiero hacer como propio. Una música bonita que la escuches y te ponga los pelos de punta. A lo mejor con la poesía lo puedes hacer pero con la música a secas es difícil. Los músicos se ayudan mucho del cine para conseguirlo.

 

AQUÍ: Qué música te gustaría hacer en el futuro.

 

JS: De dos tipos, por un lado esa música que llamo neo romántica, con violines, sinfónico, orquestación antigua pero mezclada con sintes modernos; pero sin voz, sin estructuras de pop, con repeticiones pero sin estribillos, algo que digas qué bonito, y a lo mejor mezclándola con video. Otro sería sonorizar poemas y ya está, no tiene que ser una música muy difícil, pero que se pueda bailar. Los Beatles tienen temas muy chulos que se bailan.

 

AQUÍ: ¿Qué es una música académica?

 

JS: Una canción pop no presenta ninguna complejidad técnica. Cuando digo académica quiero decir arriesgada. Aunque, hay un grupo que me flipa, la gente se ríe , que se llama Mecano, del año la tana; pero los primeros discos arriesgaban tanto que eran como los Génesis. Con ellos tocó y colaboró Hans Zimerman, el gran compositor de bandas sonoras, o sea que a veces también está muy coaligado lo académico al pop.

 

AQUÍ: Para tu generación Mecano es…

 

JS: Diplodocus, pero eran geniales. No se ha llegado a ese nivel ahora. Hay mucho tópico, la gente se ríe pero hacían unas cosas fantásticas y unos arreglos de violines que a mí me gustan mucho, siempre lo he dicho.

 

AQUÍ: En Toledo, ¿hay lugares donde actuar?

 

JS: Está fatal, hay 4 o 5 bares donde se dan conciertos serios; pero te lanzan a cuatro meses y tienes que tener tu banda, no puedes ir de cantautor, cansaautor lo llamo yo. Luego hay otros bares donde se puede pero que tienen unas licencias que son farragosas, solo conceden dos conciertos cada mes y hasta las 12 de la noche. Yo toqué en un concierto, éramos tres, y a las 12h estaba cantando una canción y con el último acorde, de repente, pusieron el karaoke. Lo hicieron a tres veces más volumen de lo que yo tocaba, pero la licencia no permitía ya más directo. Algo ridículo.

 

Francisco José Gómez Herruz
Francisco José Gómez Herruz

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