Guerra civil en romances

'Guerra Viva', de José Herrera Petere. Editado por Escolar y Mayo. Madrid, 2016.

libro-20-Guerra-Viva-HerreraEn este julio de 2016 se conmemoran (no hay nada que celebrar) 80 años del inicio de nuestra ‘guerra incivil’. Dando vueltas acerca de sobre qué personaje podría escribir en esta efeméride cayó en mis manos el reciente libro del poeta José Herrera Petere (Guadalajara, 1909 – Ginebra, 1977) Guerra Viva, recopilación de poemas de guerra, magníficamente prologado y editado por Guillermo Ginés Ramiro, editado por Escolar y Mayo en este mismo año.

 

José Emilio Herrera, nacido en Guadalajara, hijo de un padre militar, deambuló por diversas facultades madrileñas y conoció los círculos culturales de los años 20 y 30, y de manera muy especial a los componentes de la Escuela de Vallecas (Alberto Sánchez y Benjamín Palencia, entre otros). Primero coqueteó con el surrealismo y enseguida pasó a practicar una poesía de raíz social, comprometida, de la mano de Alberti, Miguel Hernández, Neruda y otros.

 

 

 

Nada más comenzar la Guerra se alista en el Quinto Regimiento y en 1938 consigue el Premio Nacional de Literatura por su obra (en narrativa) Acero de Madrid, en la que describe la resistencia del pueblo madrileño frente al acoso de las tropas franquistas en noviembre-diciembre de 1936.

 

Durante la Guerra publica decenas de romances de tono popular y contenido político, épico y resistente que son los que aparecen en este libro -Guerra Viva- que ahora se reedita. El libro, además de una muy completa aproximación al autor, incluye unos 40 poemas bélicos que Herrera Petere utilizó al servicio de la República durante la Guerra Civil.

 

El poemario está constituido en su amplia mayoría por romances que fueron difundidos con anterioridad en diversos medios de propaganda, como periódicos, revistas y romanceros de guerra, combinados, a su vez, con una pequeña cantidad de inéditos. Estas piezas componen una especie de diario de guerra en forma poética.

 

Para su narración, Petere escoge una forma tan popular como el romance, con el que dirigirse al pueblo y comprometerse con su lucha por un país más justo, libre y equitativo. Con Guerra Viva el poeta refleja a través de su palabra la cruda realidad que asoló España en el periodo más trágico de nuestra historia reciente.

 

El propio Petere define en el prólogo el objeto de su libro: “por eso he escrito esto… Hay que insultar sarcásticamente; hay que defenderse, hay que cantar los hechos de guerra”. Y con la derrota de la República en 1939 Herrera Petere marcha al exilio, primero en París y enseguida a México donde conoce a Octavio Paz y colabora en su revista Taller. Estará en el país americano hasta 1947 en que se instala en Ginebra, donde va a trabajar como funcionario de la Organización Internacional del Trabajo hasta el fin de sus días.

 

Allí en Suiza escribir entre otras su obra Carpio de Tajo, sobre un episodio de la guerra en este pueblo toledano. Murió en Ginebra en febrero de 1977. Un fragmento de uno de sus romances, dedicado a la batalla de Guadalajara:

“Llanuras de tierra roja

Ahora de sangre nevada

Donde el aire de Castilla

De ira y de dolor temblaba”

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