GITANOS ‘INVISIBLES’ CON MUCHO QUE CONTAR

En Castilla-La Mancha viven en torno a 35.000 gitanos, el 4,6% de los que viven en España. La gran mayoría nada tienen que ver con asentamientos marginales, con delincuencia o con la imagen sesgada que están ofreciendo varios realitys de televisión de esta etnia. Esa gran mayoría, orgullosa de su condición gitana, tienen una vida normalizada o lo intentan. Son los gitanos ‘invisibles’, de los que casi nunca se habla. El 8 de abril se celebra el Día internacional del pueblo gitano.

Ocho gitanos que residen en distintos municipios de Castilla La Mancha nos hablan de su día a día, de qué es para ellos ser gitanos, cómo ven el presente y el futuro de su pueblo y cómo creen que se puede vencer el rechazo hacia esta minoría étnica que aún persiste en algunos sectores.

 

TAMARA DE LOS REYES

Agente intercultural de FSG
Talavera de la Reina

 

“Ser gitana es una característica intrínseca de mi personalidad, pero no quiero que se me etiquete por serlo, que se me vea diferente. Yo soy Tamara, una mujer trabajadora y madre”, dice esta profesional que trabaja en un programa de formación y empleo de la Fundación Secretariado Gitano en Talavera, el municipio de Castilla La Mancha donde viven más gitanos, en torno a 3.000 personas.

 

Ella siempre contó con el apoyo de sus padres para estudiar. “Soy lo que soy gracias a ellos”. Diplomada en Magisterio, formadora ocupacional, con formación específica en empleo, llegó a Talavera en 2006 procedente de Huelva, su tierra. “Me chocó al llegar porque la realidad de los gitanos aquí es muy diferente a la de Andalucía. Allí hay más gitanos que estudian, gitanos invisibles, que es el término que utilizamos para referirnos al gitano que está normalizado y no se diferencia del que no lo es”.

 

Tamara recuerda uno de los primeros mensajes que recibió en Talavera: “un alto cargo me dijo que yo era una persona muy válida, pero que la única manera que tenía de trabajar aquí era presentándome a una oposición, donde mi apellido era uno más. Sigue existiendo una visión negativa hacia los gitanos, tenemos estudios que lo avalan y muestran como somos el colectivo más discriminado, por encima de la inmigración”.

 

¿Cómo superarlo? “Hay que trabajar desde la familia y desde la escuela porque la educación es la base de todo. Y con los medios de comunicación que siguen reproduciendo estereotipos y una imagen distorsionada de los gitanos que promueven la discriminación. Hay que visibilizar y sensibilizar a la vez”, propone ella. Y entre esos tópicos: “el del gitano violento y machista. El machismo existe en todas las culturas, no más en la nuestra. Las mujeres gitanas son el eje principal de la nuestra. Todo gira en torno a ellas, precisamente por el valor que se da a la familia”.

 

 

Juan Serrano, polícia, Pepe Losada y Pepe Bermúdez, secretario y presidente de la Asociación Gitana de Toledo.

Juan Serrano, polícia, Pepe Losada y Pepe Bermúdez, secretario y presidente de la Asociación Gitana de Toledo.

 

 

JUAN SERRANO

Policía nacional desde hace 36 años
Toledo

 

Fue uno de los primeros gitanos que ingresó en la Policía. “Yo trabajaba en un bar en el centro de Toledo y algunos policías que lo frecuentaban me animaron a presentarme a las oposiciones. Ahora somos muchos y también en la guardia civil. Siempre he estado muy orgulloso de mi trabajo. Para mí es una alegría enorme que los chavales gitanos opten por incorporarse a la policía”. Ha sido escolta del Rey Juan Carlos, de ministros y fiscales, ha trabajado en unidades de intervención y ha sido condecorado por méritos propios.

 

Ahora presta sus servicios en la comisaría de Toledo. Asegura que en esta ciudad, donde viven 300 gitanos, “estamos muy integrados” y solo él en “en raras ocasiones” ha encontrado rechazo por ser de esta minoría. Y nunca en su trabajo. “Mis jefes siempre me han apoyado y han respetado mis costumbres, por ejemplo si ha muerto un tío no me han puesto pegas para acudir al funeral porque saben que para nosotros es muy importante”.

 

 

Entre los valores gitanos que más aprecia: el respeto a los mayores. “Tengo 58 años, pero lo que dice mi hermano de 65 es lo que hace la familia”. También ha inculcado esos valores y costumbres a sus hijos. Su hija es licenciada en Traducción e Interpretación, completó sus estudios en Alemania y trabaja como profesora; su hijo es auxiliar administrativo. “Mi mujer y yo hemos hecho todo lo que hemos podido, con la ayuda de sus abuelos, para que ellos pudieran estudiar. La inmensa mayoría de los gitanos somos gente trabajadora que sacamos nuestra casa adelante”.

 

María Santiago, concejala de Infancia. Juventud e Integración la pasada legislatura en Puertollano.

María Santiago, concejala de Infancia. Juventud e Integración la pasada legislatura en Puertollano.

 

MARÍA SANTIAGO

Coordinadora provincial de FSG exconcejala, activista y política

 

Puertollano (Ciudad Real) En 2013, con 24 años, se convirtió en una de las concejalas más jóvenes de la región. Se hizo cargo del área de Infancia, Juventud e Integración del ayuntamiento de Puertollano, donde residen 1.200 gitanos. “Ha sido una de las experiencias más bonitas de mi vida”, cuenta ella.

 

Licenciada en Derecho y master en Economía social y desarrollo territorial, es ahora la coordinadora provincial de la Fundación Secretariado Gitano en Ciudad Real, forma parte de la ejecutiva local del PSOE puertollanero (también estuvo en la regional de Juventudes Socialistas) y de la asociación nacional de jóvenes gitanos Aire Nuevo Caló. “Está surgiendo un movimiento de jóvenes gitanos que queremos cambiar tanto interna como externamente la imagen que se tiene de nosotros y que buscamos la igualdad, no solo en España, también en países donde su realidad sigue siendo muy dura, como en Rumania o Hungría. Yo veo el futuro de nuestro pueblo muy alentador”, señala esta joven para quien ser gitana “es primero ser persona y parte de la sociedad, y además un orgullo, un sentimiento de respeto y responsabilidad por los tuyos y por la cultura gitana, que no es exclusión social y marginalidad, y una admiración por la historia de nuestro pueblo. Hay que tenerla en cuenta cuando se habla de gitanos. En España hasta 1979 los gitanos no fuimos ciudadanos de pleno derecho. Es verdad que estamos avanzando a pasos agigantados, pero aún nos queda mucho por hacer”.

 

“Está surgiendo un movimiento de jóvenes gitanos que queremos cambiar tanto interna como externamente la imagen que se tiene de nosotros y que buscamos la igualdad”

 

María reclama “más políticas de igualdad y campañas de sensibilización, que se nos conozca a los gitanos invisibles, que tenemos una vida normalizada y somos la mayoría, y acabar con programas de televisión como ‘Palabra de Gitano’ o ‘Gipsy Kings’ que están dañando muchísimo la imagen de nuestro pueblo. Lo que ganamos con las campañas de sensibilización, con el trabajo diario de mucha gente que está luchando por la igualdad, se pierde en una noche con esos programas”. Las organizaciones gitanas de ámbito nacional han denunciado a estos realitys por la imagen irreal y absurda que ofrecen del pueblo gitano.

 

Cuenta María que cuando eres joven, mujer y gitana tienes que demostrar el doble tu valía, “tanto interna como externamente”. Recuerda algunas anécdotas que ella se toma “como graciosas. Un día, comprando en un supermercado escuché que decían: ¿sabes lo que ha hecho el nuevo equipo de gobierno (municipal)? ¡Meter a una gitana!!!! Les dije que sí, que era yo”.

 

A ella, que le gusta “la política con mayúsculas, como herramienta para transformar la realidad que no te gusta, no la de la corrupción y el desprestigio”, le parece que las mujeres gitanas están jugando “un papel muy importante. Son las que se están encargando de los cambios sociales que se están produciendo en la comunidad, además de transmitir nuestra cultura y tradiciones a sus hijos. Es verdad que todavía son más los hombres los que terminan la secundaria, pero la mayor parte de las chicas que la acaban, siguen y terminan sus estudios universitarios. Ya somos más mujeres licenciadas que ellos”.

 

“Quien te conoce y convive contigo no tiene ningún problema, pero aún queda gente que piensa que todos los gitanos vivimos en chabolas, que no nos aseamos ni tenemos educación”

JOSÉ LOSADA

Maître del Hotel Doménico
Toledo

 

José Losada con los presentadores de MasterChef.

José Losada con los presentadores de MasterChef.

 

Es el encargado de que el restaurante, los eventos, el catering… todo esté perfecto en este hotel de 4 estrellas de Toledo desde hace un año, tras siete trabajando en el establecimiento y muchos más como camarero en otros conocidos restaurantes de la ciudad. “Mi agradecimiento sobre todo a Paco Maeso que ha puesto una confianza grandísima en mí”, dice lo primero este profesional, que proclama encantado: “para mí ser gitano es un orgullo, por nuestras costumbres y por nuestros valores, como la educación y el respeto que nos inculcan desde que somos chiquititos y que yo intento transmitir también a mis cuatro hijos”.

 

Tres de ellos, aún niños, amables y prudentes, le acompañan a la entrevista y demuestran bien lo que explica su padre. Dice José Losada que él no ha encontrado grandes obstáculos en la vida por su condición de gitano, aunque cree que, sobre todo al principio, pudo beneficiarle el no tener aspecto físico de gitano. Recuerda aún cuando “uno de mis mejores amigos, en 6º de EGB, se enteró que yo era gitano. Se sorprendió mucho, pero seguimos siendo tan amigos y lo somos ahora. Aún hoy cuando algunos se enteran que lo soy se extrañan. La verdad es que en Toledo la mayoría de los gitanos estamos integrados, tenemos nuestro trabajo y pasamos desapercibidos. Quien te conoce y convive contigo no tiene ningún problema, pero aún queda gente que piensa que todos los gitanos vivimos en chabolas, que no nos aseamos ni tenemos educación”.

 

Su padre, Pepe Losada, empezó a trabajar de camarero a los 13 años y también fue el encargado de una discoteca “con 12 payos a mi cargo en aquellos tiempos. Yo lo que siempre he pedido y pido es que nos dejen demostrar lo que somos y hasta dónde podemos llegar”, señala. Ahora, este toledano que presume de pertenecer a una familia con siglos de historia en la ciudad, es el secretario de la asociación gitana de Toledo, donde atienden a los miembros de la comunidad y organizan actividades, como un curso de pintura para niños que ahora tienen en marcha. Desde hace 5 años, explica, no reciben ninguna ayuda del Gobierno regional y desde entonces no han podido poner en marcha ningún taller formativo. “Lo que más me preocupa es que la juventud no encuentre trabajo”, señala.

 

SAFIRA SERRANO

Camarera y estudiante
Talavera de la Reina.

 

Safira Serrano, camarera, estudiante de secundaria y madre de dos niños.

Safira Serrano, camarera, estudiante de secundaria y madre de dos niños.

 

Tiene 30 años, dos niños, trabaja desde hace 8 años en un restaurante de Talavera y desde este curso estudia para obtener el título de Secundaria con el apoyo de un tutor de la Fundación Secretariado Gitano. “Estoy supercontenta. Es verdad que todo es mucho esfuerzo, a veces me preguntan por qué lo hago, pero merece la pena. Por mí, porque me gusta aprender”. También merece la pena por su hijo mayor de 12 años que quería dejar de estudiar. “¡Teníamos unas peleas con él por eso! pero desde que yo estudio se pone conmigo a estudiar y ya nos ha dicho que quiere seguir en el instituto. Le ha venido muy bien también a él”.

 

Safira se siente muy orgullosa de ser gitana. “No lo cambiaría por nada del mundo, aunque alguna gente lo vea mal”. Lo dice por la discriminación que alguna que otra vez tiene que soportar. “A veces entras a un bar y te miran mal sin haber pedido siquiera. El otro día fui a una pizzería con mis hijos, pedimos una pizza y nos dijeron que no porque no tenían los ingredientes. Pedimos otra y les solicitamos la camiseta que regalaban. Nos dijeron que se les habían terminado. Al rato vimos cómo servían la primera pizza y regalaban la camiseta a otra señora. Me sentó muy mal, sobre todo por los niños. Te duele más por ellos. Y les pedí la hoja de reclamaciones para llevarla a Consumo”.

 

También cree que cuando la contrataron no sabían que era gitana. “Al principio me dijeron que un mes y ya llevo ocho años. Yo creo que estas cosas siguen pasando por ignorancia. Si no conoces a la gente no puedes opinar. Antes de juzgar, hay que conocer”. 

 

“Mi familia no encontraba sentido a que yo siguiera estudiando. Me ha costado mucho que entendieran que yo no tengo los mismos objetivos en la vida que mis hermanas y mis primas”

 

 

UNA HISTORIA DE VALENTÍA Y TENACIDAD

 

La historia de esta joven de 28 años -prefiere ocultar su nombre y el del pueblo toledano donde vive- podría ser la historia de cualquier chica de otra cultura, tan decidida, resolutiva e inquieta por aprender, en una situación económica precaria y con una familia que no tuvo oportunidad de estudiar, como la de la protagonista gitana de esta historia.

 

Cuando tenía 11 años dejó la escuela que tanto le gustaba porque para seguir estudiando tenía que desplazarse al pueblo de al lado. “Mi familia no me dejó por miedo a que me pasara algo y porque no entendían que estudiar fuese útil para mí”. Era la cuarta de cinco hermanas y las mayores consiguieron que no empezara entonces a trabajar, como habían hecho ellas, y permaneciera en casa encargándose de las tareas domésticas. “Siempre tuve la inquietud de seguir estudiando, pero hasta los 18 años no volví a tener contacto con libros ni ordenadores”.

 

Y en cuanto los cumplió y pensó que ya entonces “podía decidir por mí misma”, se inscribió en la escuela de adultos de su pueblo, consiguió que sus hermanas también lo hicieran, “porque a ellas también les apetecía estudiar”, y logró, estudiando a distancia y con el apoyo de la tutora, sacarse el título de secundaria y, después, el de acceso a la Universidad. “Yo lo que quería era sacarme un grado, pero al final, por mi situación económica, me fue imposible ir a la Universidad. Estuve un año sin hacer nada, hasta que me di cuenta que no podía seguir así y decidí hacer un módulo superior que sí podía permitirme económicamente y que era menos tiempo”.

 

Ahora se está formando como técnico superior en Comercio internacional, también a distancia, a través de un instituto público de Toledo. “Solo pude elegir entre 5 o 6 opciones a distancia, que era la modalidad que me podía permitir, y ésta era la que más me gustaba. Si hubiera podido elegir entre toda la oferta, hubiera estudiado otra cosa, pero lo que tenía claro era que tenía que seguir estudiando”. Su meta es encontrar un trabajo cuando termine, mejor si está relacionado con sus estudios, pero si no, “en cualquier oportunidad que surja. Lo que quiero es un trabajo para ser independiente y poder tener y cumplir mis objetivos”.

 

Estos 10 años han sido duros. “Mi familia no encontraba sentido a que yo siguiera estudiando. Me ha costado mucho que entendieran que yo no tengo los mismos objetivos en la vida que mis hermanas y mis primas en algunas cosas. Y ahora, aunque siguen sin compartir mi decisión, me respetan y me aceptan, sobre todo mis hermanas, que siempre me han respaldado, y mis padres”. A ella, que llegó a parecerle “medio normal porque siempre pasaba y lo asumías” que la despreciaran en la escuela por ser gitana, le parece ahora que la discriminación que a veces aún percibe se debe a “la ignorancia. Es cuestión de respetar, de comprender que cada uno tiene sus costumbres y sus rutinas y que en lo básico todos somos iguales”.

 

 

Jesús Cano, presidente de

Jesús Cano, presidente de Federación de asociaciones gitanas de Castilla La Mancha

JESÚS CANO:

“DÁNDONOS A CONOCER SE ACABA CON LA DISCRIMINACIÓN”

 

Jesús Cano Losada es el presidente de la Federación de asociaciones gitanas de Castilla La Mancha (a la que pertenecen 15 agrupaciones), el vicepresidente del Consejo regional del Pueblo Gitano y forma parte del Consejo estatal como vocal, además de ser el responsable de la asociación gitana de Torrijos y miembro de la Unión Romaní. Es un veterano del asociacionismo gitano, con décadas de trabajo para mejorar las condiciones de su pueblo y empeñado en que el rechazo y la discriminación pasen a la historia. ”Con esos tabúes se acaba dándonos a conocer unos a otros y respetándonos todos. Nosotros también debemos romper el miedo que tenemos a la sociedad mayoritaria y que es fruto de los palos que nos han dado a lo largo de la historia”.

 

Y con un cambio, que también pide él, en los mensajes que lanzan los medios de comunicación. “Tienen mucha culpa. Solo publican lo malo de nuestro pueblo, que ni mucho menos es lo general”. El presidente lo tiene tan claro que ha pedido a las asociaciones gitanas que el próximo 8 de abril abran sus fiestas a toda la sociedad “a colegios, ayuntamientos, asociaciones… Ya va siendo hora de que hagamos actividades juntos, que nos conozcamos más y mejor los gitanos y los payos. Se trata de convivir, que no de integrarnos, que es una palabra que a mí no me gusta si significa perder las costumbres de uno”.

 

Losada asegura no obstante que la situación ha mejorado “un 1.000% desde que llegó la democracia. Si no esas fotos con la reina o con los presidentes no existirían” (en las paredes de la sede), pero aún, advierte, queda mucho por hacer. “Llevo pidiendo desde hace unos años a las autoridades que hagamos un estudio serio sobre la situación del pueblo gitano en Castilla La Mancha, como tienen en otras comunidades, para saber exactamente lo que se necesita y en base a eso se pongan en marcha políticas eficaces para solucionar los problemas. En febrero de 2011 la Junta creó un Consejo regional del Pueblo Gitano que todavía no se ha puesto a funcionar. Tienen que dejarse de poner parchecitos para hacerse la foto”. Pone como ejemplo el desalojo de 47 familias en el Cavero (Olías) el pasado septiembre. “Se han gastado mucho dinero y no han resuelto nada. Los metieron en un descampado, en tiendas de campaña, a niños y a ancianos. ¿Eso es humanidad?”.

 

“Los resultados de los programas que estamos realizando nos demuestran que la situación puede y debe cambiar”

 

 

AUN QUEDA MUCHO POR HACER

 

“Aunque se han logrado avances muy considerables, aún queda mucho por hacer” para mejorar las condiciones y las expectativas de vida de muchas familias gitanas que siguen viviendo en una situación de enorme vulnerabilidad, agravada por los “recortes devastadores” en protección social de los últimos años. En Talavera, donde reside la mayor comunidad gitana de la región, dos tercios de esta población vive en riesgo de exclusión social, explica Eva Fernández Sierra, la coordinadora provincial de Toledo de la Fundación Secretariado Gitano.

 

En esta provincia residen el 40% de los gitanos de la región, según los datos que ella ha facilitado. “En educación es alarmante la distancia que aún existe con la población mayoritaria”, sobre todo en la secundaria, que solo terminan un 10% de quienes la inician en Talavera. “Es uno de los retos que tiene nuestra sociedad, no solo las familias gitanas”, advierte ella. El abandono escolar es uno de los factores que perpetuan la desigualdad, al igual que las mayores dificultades que el colectivo suele tener para encontrar un trabajo por cuenta ajena. Los índices de desempleo y de precariedad laboral siguen siendo mucho mayores en esta minoría. “Tenemos que invertir de verdad y con intensidad en educación y en empleo. Si lo hacemos, nosotros estamos convencidos de que la situación de las personas gitanas puede y debe cambiar. Las cifras y los resultados de los programas que estamos realizando nos demuestran que se puede conseguir”, señala la coordinadora.

 

En Talavera, la Fundación desarrolla desde hace años un programa de intermediación laboral para menores de 30 años que ha conseguido involucrar cada vez a más empresas para la realización de prácticas que, a veces, terminan en contratación. “El año pasado logramos 69 contratos con una duración media de 100 días”, cuenta Eva Fernández. Y este año han puesto en marcha un programa que ya se desarrolla en Ciudad Real y Albacete de orientación personal para apoyar a los estudiantes (también a los universitarios) en el que quieren implicar a las familias y a los profesores. Saben que aquellos que terminan sus estudios y consiguen con ello mejores trabajos se convierten rápidamente en modelos de referencia para su entorno y sirven de motivación a otros gitanos.

 

A punto están también de iniciar un programa de igualdad de oportunidades con 25 mujeres con menor nivel de competencias. Hace falta, también, incidir en un cambio de mentalidad, tanto en las familias gitanas como en la sociedad mayoritaria y, una vez más, apela a los medios de comunicación.

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