GALDÓS REGRESA A TOLEDO

Canario de cuna y madrileño de adopción, Benito Pérez Galdós fue toledano de corazón. Conoció a fondo la ciudad, de la que era visitante asiduo, la amó y le dio gran protagonismo en novelas y artículos periodísticos. Cien años después de su muerte, Toledo rinde homenaje al autor de los Episodios Nacionales, le dedica una plaza y prepara, entre otras actividades, la ruta turística galdosiana.

 

Galdós encontró un gran amigo en el fotógrafo toledano Casiano Alguacil, que retrató la ciudad de finales del XIX y primeros años del siglo XX. (Foto del Archivo Municpal de Toledo).

 

“Ahora que tanto se habla de turismo, se me ocurre que Toledo debería ser uno de los lugares de la tierra más frecuentados de viajeros y artistas”, escribía Benito Pérez Galdós en 1915, dentro del capítulo que le dedicaba a Toledo en su libro “Memorias de un desmemoriado”.

 

Galdós no sólo era un gran versado en la historia, el arte y el patrimonio toledano, también conoció a fondo cada recoveco de la ciudad, sus conventos, sus fondas, casas y patios, gentes… Casi se puede decir que soñó Toledo antes de pisarla por primera vez con 27 años.

 

 “Siendo niño, Galdós, que ya se interesaba por la arquitectura, hizo una maqueta con cartón y maderas que se asemejaba a Toledo; era una ciudad rodeada por un río, con una catedral. No se sabe si había visto alguna ilustración de Toledo, pero cuando vino por primera vez se dio cuenta de que era la ciudad imaginaria que había construido de pequeño”, cuenta el escritor y periodista toledano Enrique Sánchez Lubián, que conoce bien la vinculación de Galdós con Toledo, “su ciudad favorita, junto con Madrid, donde se instaló de joven para estudiar Leyes, y Santander, donde tenía casa”.

 

La primera visita del joven Galdós a Toledo fue por motivos profesionales. “Aunque había ido a Madrid a estudiar Leyes, pronto empezó a escribir en periódicos y revistas de la época. La revista España le encargó un reportaje literario sobre Toledo (que a su muerte se recopiló en ‘Toledo, su historia y sus leyendas’). Vino en tren y se encontró, en 1870, con un patrimonio muy destruido, con las casas muy antiguas, llega a decir que es “una ciudad para lagartos y arqueólogos”, pero al mismo tiempo demuestra que conoce bien los monumentos y las leyendas”.

 

 

Tras esta primera incursión profesional, Galdós comenzó a ser un visitante asiduo, se rodeó de un notable grupo de amigos toledanos y convirtió la ciudad en el escenario de buena parte de sus novelas y escritos. “Toledo es protagonista esencial en las novelas ‘Angel Guerra’ (1891); ‘El audaz’ (1871); ‘Un faccioso más y varios frailes menos’, ‘Los apostólicos’ (1879, forman parte de Los Episodios Nacionales) y ‘Memorias de un desmemoriado’ (1915-1916), detalla Enrique Sánchez. Uno de los biógrafos de Galdós, Ortiz-Armengol, hizo un censo de personajes galdosianos y hay 75 que o son de Toledo o están relacionados con la ciudad”.

 

EL GALDÓS CICERONE

Asómate conmigo al lugar eminente donde están las ruinas de San Servando o las rocas donde campa la ermita Virgen del Valle, y extiende tu vista por la profunda hondura donde corre con bravas espumas rojizas el padre Tajo desde el puente de Alcántara hasta el de San Martín, mordiendo ambas orillas, cual si quisiera llevarse consigo pedazos de la ciudad que lo aprisiona… Desde estas alturas podrás admirar el conjunto de la ciudad, donde se confunden los distintos estilos arquitectónicos: el greco-romano, el gótico, el árabe, el mudéjar, Renacimiento en sus variadas manifestaciones de esplendor y decadencia.Verás el sinnúmero de torres, campanarios, espadañas, veletas, cimborrios, cresterías de tantos templos, monasterios, santuarios, beaterios, poblados por canónigos, curas, frailes y monjas de variados capisayos”, describe Galdós, enamorado de la panorámica de la ciudad que tanto ha inspirado a pintores de todas las épocas, entre ellos a su amigo Ricardo Arredondo.

 

“Los grandes amigos que Galdós hace en Toledo son los que le enseñan a entrar en el alma de la ciudad, comenta Sánchez Lubián. Entre estos amigos está el pintor Arredondo, era de Teruel pero se afincó en Toledo, donde compró una casa en la que se hospedaba Galdós en ocasiones. Con él visitó los conventos de clausura y con él hacía un juego que era elegir un sitio y ver qué recorridos podían hacer para llegar a él; le gustaba perderse por las calles. Galdós usaba de guía el libro ‘Toledo en la mano’, de Sixto Ramón Parro, lo tenía lleno de anotaciones (ese ejemplar lo compró luego en una subasta Gregorio Marañón)”.

 

Su amistad con el canónigo Wenceslao Sangüesa y Guía (quien fuera luego obispo de Cuenca) y con el campanero de la Catedral Mariano Portales le dieron el privilegio de conocer desde dentro los misterios y tesoros de la joya toledana. “La Basílica toledana viene a ser como una enciclopedia de catedrales. El coro, la sacristía, las capillas del Sagrario y San Pedro, las de Reyes Nuevos, Santiago y Albornoz, la Mozárabe, la Sala Capitular, bastarían por su grandeza y hermosura para ser consideradas como ornamento principal de otros templos cristianos…”, escribió Pérez Galdós en su artículo “Visita a una catedral”.

 

Patio Posada de la Sangre, fotografía de Casiano Alguacil. Archivo Municipal de Toledo.

El talante progresista y anticlerical de Galdós (su compromiso político le llevó a ser diputado a Cortes en varias ocasiones) no le impidió admirar y divulgar el patrimonio artístico-religioso toledano. “Te indicaré los monasterios más interesantes: Santo Domingo el Antiguo, cuya iglesia es un museo de pinturas del Greco; Santo Domingo El Real, que contiene magníficos sepulcros y antigüedades romanas de gran mérito… San Juan de la Penitencia… entre los conventos monjiles te recomiendo Santa Isabel, el aristocrático San Clemente, las Gaitanas, Madre de Dios, y, por último, las Santiaguesas, donde hacen unos dulces secos y unos almíbares que son gloria divina”.

 

LA VIDA COTIDIANA

Pese a la fuerte vinculación de Galdós con Toledo, sólo dos placas rememoran su vida en la ciudad. Una de ellas está en la calle Santa Justa, en la casa que albergó el hotel El Lino, hospedaje habitual del escritor. “En realidad, donde más veces se alojó Galdós fue en la calle Santa Isabel, en la pensión de las hermanas Figueroa (lugar en el que está colocada la otra placa conmemorativa, que se puso a iniciativa de Gregorio Marañón en 1923), apunta Sánchez Lubián. Fue en esta pensión donde empezó a escribir la segunda parte de ‘Ángel Guerra’. Pero vino tanto durante tantos años que fue cambiando de hospedaje. También se alojó en el hotel Castilla (en la Plaza de San Agustín, hoy sede de la Tesorería de la Seguridad Social), pero era de lujo y no lo frecuentaba mucho. Le gustaba mucho quedarse en la finca La Alberquilla, propiedad de su amigo el ingeniero Sergio Novales, donde pasó grandes temporadas, la llamaba “su Arabia feliz”. Allí hizo amistad con ‘Melejo’, el trabajador de la finca que conducía el coche de caballos en el que Galdós hacía sus excursiones por la provincia”.

 

Entre los sitios favoritos de Galdós para comer cita Granullaque (Plaza Barrio Rey). “Hostería que subsiste inalterable desde tiempos de Cervantes. La casa, las mesas y sillas y los manjares que allí se sirven no han sufrido alteración en tres siglos. Tendremos que escoger entre muy reducidos condimentos, a saber: empanadas de carne o pescado y bartolillos. La concurrencia de parroquianos es inmensa. Allí van todos los extranjeros que visitan Toledo”, relata Galdós.

 

Y después de comer, los postres. “Le gustaba mucho el mazapán de Toledo, recuerda Sánchez Lubián. Lo solía comprar en Casa Labrador, entonces una famosa confitería de Toledo (también en la plaza Barrio Rey) a la que hace referencia en su novela ‘Fortunata y Jacinta’”.

 

El Galdós niño soñó Toledo, el joven periodista lo descubrió y el literato lo inmortalizó. Durante más de cuatro décadas disfrutó de una ciudad a la que supo ver su potencial para atraer al turismo internacional, hasta el punto que se dejó arrastrar por la imaginación para darle un uso turístico a uno de los mayores emblemas toledanos, el Alcázar: “¡Qué fabuloso número de extranjeros atraería Toledo si el Alcázar fuera convertido en hotel! Esto es un sueño, un imposible, pero a mí me gusta lanzarme a la región de las bellas hipótesis. Yo me imagino las salas, las anchas crujías y la grandiosa escalera de aquel inmenso edificio invadidas por un gentío procedente de todas las partes del mundo…”

 

Más de un siglo después, Galdós se sorprendería de ver convertido el Alcázar en una gran biblioteca, desde la que sentados frente a sus ventanales contemplamos los campanarios, torres y cimborrios que tanto admiró, mientras leemos “Ángel Guerra”.

 

EL TOLEDO QUE GALDÓS VIO Y ALCUACIL RETRATÓ

El fotógrafo toledano Casiano Alguacil (Mazarambroz 1832-1914) fue uno de los grandes amigos de Benito Pérez Galdós. Gracias a su rica obra fotográfica (de la que el Archivo Municipal de Toledo conserva una interesante colección, como estas tres que ilustran el texto) hoy podemos ver el aspecto decadente de la ciudad que describió con su realismo literario el escritor: “Cuando penetres en la ciudad, tu primera impresión será desagradable. Perdiéndote en el laberinto de sus calles angostas, torcidas y empinadas, dirás: ¡qué población tan fea! Te sorprenderán las encrucijadas laberínticas, donde el transeúnte se pierde y, buscando una salida, se encuentra al poco rato en el mismo sitio del que partió. Verás barrios enteros donde reina una soledad propicia a las aspiraciones fantasmagóricas...” (extraído de ‘Memorias de un desmemoriado’).

 

Sin embargo, Galdós admira “el aspecto total de Toledo, que es grandioso… La Ciudad Imperial no es inferior a las de Italia ni en monumentalidad ni en riqueza de joyas artísticas. Aquí no tenemos Pompeyas ni Vesubio, pero abundan los Berruguetes, los Guas, los Juanelos; orífices como Arfe; escultores como Alonso Cano; herreros como Villalpando, y cien mil artistas más…” El autor de ‘Fortunata y Jacinta’ inmortalizó Toledo en buena parte de sus novelas, especialmente en ‘Ángel Guerra’, en la que sus protagonistas transitan por calles que con su nombre ya evocaban misterio: Pozo Amargo, Hombre de Palo, Cristo de la Calavera…

 

TOLEDO CELEBRA EL DÍA DEL LIBRO DE LA MANO DE GALDÓS

 

El Ayuntamiento de Toledo, a través de la Red de Bibliotecas Municipales, ha organizado diferentes iniciativas culturales para celebrar el  23 de abril el Día Internacional del Libro. La obra de Benito Pérez Galdós, con motivo del centenario de su muerte, estará muy presente en las propuestas que se desarrollarán a través de la web del Ayuntamiento y las redes sociales.

 

El concejal de Cultura, Teo García, ha explicado que la situación actual de confinamiento en los hogares ha hecho reinventarse a la Red de Bibliotecas Municipales para llevar a las casas de todos los vecinos de la ciudad la conmemoración de este “atípico” Día del Libro.

 

Por ello, se han programado diversas iniciativas virtuales en la web del Ayuntamiento y en las redes sociales de las bibliotecas y la Concejalía de Cultura,  entre ellas, itinerarios literarios o recomendaciones especifícas de libros, haciendo especial hincapié en que la ciudadanía conozca la obra “más toledana” de Benito Pérez Galdós en su centenario, “un autor muy vinculado a la ciudad”.

 

Teo García ha destacado que durante todo este día, se invitará además a los toledanos y toledanas a compartir con la Concejalía de Cultura sus lecturas y recomendaciones para celebrar entre todos esta importante efeméride cultural. Por otro lado, el responsable municipal ha dado las gracias a Mari Cruz Ávila, quien ha cedido de manera gratuita su ilustración para la elaboración del cartel de este día.

 

La obra más toledana de Galdós

 

La propuesta, que ha sido elaborada por los responsables de las bibliotecas de Santa María de Benquerencia, Azucaica, Santa Bárbara y Buenavista, contiene un recorrido literario sobre el Toledo de Benito Pérez Galdós, figura íntimamente ligada a a la ciudad desde que en 1870 publicó en la Revista de España la serie de artículos titulada Las generaciones artísticas de la ciudad de Toledo.

 

Galdós ambientó además en Toledo sus novelas El audaz y Ángel Guerra, así como dos de sus Episodios nacionales Los Apostólicos y Un faccioso más y algunos frailes menos. Las referencias a la ciudad se repiten en otros muchos textos, siendo más de setenta los personajes que pueblan el total de sus obras vinculados con Toledo o su provincia.

 

Este itinerario literario recorre los espacios de la ciudad por los que discurren los pasos de los protagonistas de las novelas de Galdós, sobre todo Ángel Guerra. También sobre el literato universal, se ha elaborado un listado de películas que refleja las obras del escritor que han sido llevadas a la gran pantalla y un juego de acertijos sobre su vida y obra.

 

De otro lado, estará disponible otro recorrido literario para pasear por las calles de Toledo a través de los títulos de otros autores como Manuel Machado, Pío Baroja, Gustavo Adolfo Bécquer o José Zorrilla que se inspiraron en la ciudad para componer los textos del algunos de sus libros más afamados.

 

Recomendaciones de libros

 

El programa virtual ofrecerá también varios listados con los libros más prestados en la Red Municipal de Bibliotecas, lo más vendidos en 2019 y las obras infantiles y juveniles premiadas el pasado año por si pudieran servir a los toledanos y toledanas de guía sobre qué leer estos días de confinamiento en casa.

 

Asimismo, y relacionado precisamente, con qué actividades se pueden llevar a cabo   en los hogares para hacer más llevadera la cuarentena, la propuesta incluye una serie de recomendaciones de obras sobre cocina, manualidades, gimnasia, decoración, entre otros, además de colgarse un listado más sobre libros que hablan de los propios libros.

 

La celebración de este atípico Día del Libro incluirá otra serie de sorpresas con las que se invitará a la ciudadanía a leer sus textos literarios favoritos, de Benito Pérez Galdós o de otros autores; a enviar sus recomendaciones literarias al resto de usuarios de la comunidad o a exponer sus reflexiones sobre este día tan especial.

 

Canales para seguir las actividades

 

La iniciativa será abierta, interactiva y participativa y se llevará a cabo en las páginas que cada Biblioteca Municipal tienen en la web del Ayuntamiento (www.toledo.es), a través de los canales de Facebook @bibliotecabenquerencia y @ToledoOcioyCultura y los perfiles de Twitter @BM_Benquerencia y @toledocultura.

 

Unas cuentas en las que también se compartirán las acciones que con motivo de este Día del Libro lleven a cabo otras instituciones y entidades de la ciudad, además de compartir una selección de recursos sobre el mundo del libro seleccionados por los bibliotecarios municipales que pueden ser de interés para los toledanos y toledanas.

 

Seguir leyendo… »