Fuerte, sostenible, equitativa

Con la llegada de febrero se abría el plazo para solicitar las ayudas de la Política Agraria Comunitaria (PAC) 2017 paralelamente a que, en el seno de la Comisión Europea, comenzaba la anunciada consulta pública sobre la reforma de la PAC para el periodo 2021-2027, con la que se pretende que toda la sociedad civil dé su opinión sobre cómo se debería simplificar y modernizar la actual PAC.

 

Y así hacía recientemente Henryi Brichart, vicepresidente del Comité de Organizaciones Profesionales Agrícolas (COPA): “En el COPA-COGECA ya hemos empezado nuestra reflexión sobre la PAC futura, una política que sea capaz de dar una respuesta eficaz a los desafíos a los que se enfrentan los agricultores”. En este sentido, me sumo a la descripción de Brichart de la PAC futura: fuerte, sostenible y con normas equitativas. Características que debería compartir con el inexistente modelo de agricultura nacional, e incluso regional, necesario para las negociaciones que podamos plantear en Bruselas.

 

En la línea del COPA, consideramos que las medidas actuales de la PAC deben mantenerse: pagos directos a los agricultores, redes de seguridad de los mercados y gestión de riesgo, aunque hay que poner en marcha estas medidas con mayor rapidez. Es necesario incluir herramientas para ayudar a los agricultores, pero también instrumentos para hacer frente a dos grandes desafíos: el cambio climático y los riesgos de mercado.

 

Se requieren políticas coherentes sobre el cambio climático. Para ello, se necesitan mayores inversiones, mantenidas a largo plazo, en investigación para desarrollar nuevas tecnologías, herramientas de precisión e información y estrategias efectivas de comunicación, para transformar la agricultura en un sistema que sea más flexible y adaptado a la variabilidad y al cambio climático.

 

Sobre los mercados, el principal reto es terminar con la volatilidad de los precios, para lo que se necesita urgentemente una normativa coordinada de los países que incluya la transparencia de las transacciones en todos los mercados y el suministro de información más adecuada, así como medidas para abordar las causas subyacentes de la volatilidad.

 

Es fundamental acabar con las prácticas comerciales desleales en la cadena de distribución de alimentos para garantizar unos ingresos justos a los productores y variedad de elección a los consumidores. Porque precisamente son a los consumidores a los que se dirige la PAC, puesto que son ellos, o mejor dicho somos todos, los que nos beneficiamos de los efectos de la política comunitaria: productos seguros, nutritivos y de alta calidad, además de manera sostenible.

 

Estas propiedades tan sólo le suponen a la Unión Europea un 1% del gasto público total. De ahí que la próxima Política Agrícola Común requiera de un respaldo de un presupuesto que esté a la altura de las necesidades reales, pues como sabiamente insiste Brichart, “considerando todos los beneficios que aporta, queda demostrado que se trata de una excelente inversión”.

José María Fresneda

José María Fresneda

Secretario general ASAJA Castilla-La Mancha
José María Fresneda