FRANCO Y LA CRIPTA DEL ALCÁZAR

Esta es, más o menos, adjetivo arriba o abajo, algo exagerada y caricaturizada, la versión satirizada de “Los cuñaos”, que andan indignados porque el Gobierno ilegítimo de Pedro Sánchez evita acusar de rebeldía a los golpistas catalanes que salieron a la calle el 1-O con armas automáticas, tanques y bombas de racimo; violando mujeres, vejando niños y exterminando ancianos indefensos que deambulaban como alma en pena por Las Ramblas barcelonesas clamando a la Guardia Civil protección contra el acoso violento de los Mossos d’Esquadra, que aquella noche de las urnas rotas a porrazos no dejaron vivo a ningún charlengo de Salou para arriba; de los Pirineos para abajo.

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