Fernández-Santos y la ‘guerra incivil’

TÍTULO: Ay Carmela. Aquella guerra incivil (relatos) AUTOR: Francisco Fernández Santos EDITA: Huerga y Fierro, Madrid, 2016

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Ya hemos hablado en estas páginas de Aquí acerca de la figura y la obra de Francisco Fernández-Santos, nacido en Los Cerralbos (Toledo) en 1928, un importante escritor español, afincado en Francia desde hace muchos años.

 

Filósofo, ensayista, periodista, escritor, en los últimos años ha multiplicado su actividad dando a las prensas una serie de libros bien de ficción bien basados en su propia y amplia peripecia vital. Alguno de ellos ha sido presentado por el autor en la Biblioteca de Castilla-La Mancha, con la presencia de muchos paisanos de su pueblo natal.

 

 

Hace un par de años, a finales de 2014, apareció otro libro suyo de relatos, titulado “La verdad sobre el otro mundo” en el que abundaban reflexiones sobre la muerte y sobre la vida, y ahora en su misma editorial de estos últimos años, la madrileña Huerga y Fierro, nos ofrece otra recopilación de relatos bajo el título “Ay Carmela. Aquella guerra incivil” en el que la unidad temática está, como fácilmente se desprende en sus memorias y evocaciones, en esos dolorosos años.

 

Los trece textos incluidos en este libro tratan sobre la Guerra Civil (él la llama como hemos visto, y sin que le falten motivos, ‘incivil’) y en concreto sobre sus vivencias o las de familiares directos en pueblos cercanos al suyo, en la comarca de Talavera.

 

La historia de su padre, el maestro nacional Ángel Fernández-Santos Jiménez, hombre de bien, uno de los puntales del sindicato FETE-UGT en esos años y en estas tierras, tiene especial presencia en el libro. Se trata del texto titulado “Atribulada odisea de un maestro nacional a través de una guerra fratricida”. En él, a lo largo de algo más de 50 páginas, narra las peripecias de su padre, discurriendo entre diversos pueblos de la provincia de Toledo, su viaje a Madrid para poner a salvo a un sacerdote (él, republicano hasta la médula), su regreso a Talavera y su posterior confinamiento por las nuevas autoridades

 

franquistas. La experiencia de su familia, y su propia vivencia posterior, como soldado, como universitario, como profesor, finalmente como exiliado voluntario a Francia, le llevan a pensar que “los derrotados de la guerra civil no éramos los defensores y los hijos de los defensores de la República sino en realidad todos los españoles, los que aún seguíamos vivos tras la hecatombe: vencedores y vencidos de aquella guerra incivil”.

 

La reflexión de Francisco Fernández-Santos sobre el país, su pesimismo, su amargura, no se queda en las consecuencias de la guerra en sí misma: “La guerra civil está ya en gran parte olvidada, pero por debajo del subsuelo histórico del moderno país europeo siguen aún, seguramente activas, ciertas réplicas del terremoto histórico iniciado hace ahora casi ochenta años”, nos confiesa en las páginas de su prólogo.

 

En los últimos años Fernández-Santos ha publicado algunos libros especialmente interesantes. El primero de ellos, Azulejo (un niño en la gran tormenta) apareció en 2012, y cubre su infancia y adolescencia y concluye en agosto de 1945. El segundo, aparecido en 2013, es una novela,

, en la que Fernández-Santos narra los conflictos de conciencia de un sacerdote que no quiere que su obediencia a la jerarquía quede por encima de su propia conciencia individual.

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