Feliz No cumpleaños

Ya el mes pasado le dediqué una breve reflexión a la guerra de sexos en que se encuentra sumida nuestra sociedad, desde que el primer homínido evolucionó a homo sapiens, allá por el 200.000 antes de Cristo, en las sabanas de Africa Oriental. Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el mundo mundial ha derramado ríos de tinta sobre las diferencias de género, entre hombre y mujer, que subsisten hoy en día y que, lamentablemente, no serán fáciles de erradicar.

 

Si en nuestra sociedad moderna y desarrollada asistimos diariamente a casos de violencia de género, infravaloración profesional y desperdicio del capital humano femenino, qué decir de lo que una mujer del tercer mundo debe padecer desde que nace: cultura, sociedad y religión no le ofrecen mucha esperanza, si acaso consuelo y resignación. Naciones Unidas publica una lista de todos los Días Internacionales que conmemora en el año y que reivindican todo tipo de retos, carencias y enfermedades que asolan nuestro pequeño planeta azul; de hecho me sorprende que aún queden días libres.

 

Pero en una sociedad kleenex como la nuestra, en que la vigencia de una noticia se mide en horas o minutos, -salvo el tema catalán que está a punto de aburrir hasta las piedras-, no deja de ser un poco mezquino reducir, a una sola jornada, una de las mayores injusticias personales, sociales, económicas y religiosas que nos asolan, como es la desigualdad de la mujer ante su media naranja masculina y que afecta a más de 3.500 millones de seres humanos, -ahí es nada-.

 

Aprovechando este Día se ha hablado de todo ello; miles de manifestaciones han hecho resonar sus lógicas reivindicaciones en favor de la mujer y a la clase política se le ha llenado la boca de peroratas vacías e hipócritas y todos miraremos un poco hacia el lado hasta que escampe el temporal. No creo que el amor sea sólo Química, pero sí que es cierto que la diferencia entre hombre y mujer, en gran medida, sí lo es. Una mutación inesperada desgajó, un buen día, un pedazo de cromosoma X y ello evolucionó a lo que ahora denominamos cromosoma Y, y ahí empezó todo el lío: seres XX vs seres XY.

 

Creo que el redactor del Génesis cometió su primer error filogenético: más bien el varón proviene de la mujer, que al contrario: la naturaleza tiende a lo femenino, es más sencillo, eficiente y duradero. Y siguiendo con la química, ese pequeño cromosoma Y, y más en concreto, un gen, el SRY, dispara todo un complejo proceso de diferenciación sexual con el aderezo pertinente de hormonas varias. Y por esos insignificantes cambios químicos y fisiológicos, medio mundo se enfrenta al otro medio. Para completar el cuadro solo faltaba una atosigante carga cultural, social y religiosa y ya tenemos servido el espectáculo, el drama diría yo. Es cierto que las cosas han ido mejorando, al menos en cuanto a la sensibilización se refiere, pero a este paso y, a largo plazo, “todos muertos”, como decía Keynes.

 

Tras el 8 de marzo, hay que esperar hasta el 20 de marzo para encontrarnos con una nueva efeméride: el Día Internacional de la Felicidad, seguro que no lo sabían, ¿verdad?; curiosa secuencia. El slogan de la jornada del día 8 de marzo ha sido que “sin las mujeres el mundo se pararía”. Bueno, como siempre nuestras medias naranjas son modestas: sin las mujeres el mundo, al menos nuestra sociedad humana, no existiría y punto. Este día 8 de marzo se puede considerar un cumpleaños conmemorativo del esfuerzo de mujeres valientes a lo largo de la Historia. Mucha gente no habrá hecho huelga este día, yo entre ellos, lo reconozco, no creo en esa estrategia, pero a cambio intentaré celebrar cualquier día del año, un Feliz No cumpleaños, regalando pequeños actos cotidianos y reales a las mujeres que me rodean y que se lo merecen, ¡va por ellas!.

Pedro Antonio Morejón

Pedro Antonio Morejón

Director ICEX Castilla-La Mancha
Pedro Antonio Morejón

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