Felicidad libresca

Un libro sirve para calzar una mesa, partir una nuez, guardar algún papel, como arma arrojadiza, como elemento decorativo, instrumento musical (a modo de tambor), para hacer una escultura, como posavasos, para elevar la pantalla del ordenador, de salvamanteles, para espantar la soledad. Pero especialmente para ser feliz.

 

también hay que barajar en el análisis la influencia de este negocio (parque Puy du Fou) en la felicidad o bienestar de los toledanos, no solo en los bolsillos.

 

Está claro que el hombre busca la felicidad. Hubo un momento en el que los filósofos vieron que no era tan importante afanarse en buscar la verdad sino en algo mejor: saber cómo vivir. Y en esa tarea era fundamental lograr estrategias que nos proporcionasen felicidad, ya sea conseguir placer (Epicuro), calma chicha (los estoicos), bienestar (los utilitaristas), etc. Se trata de un impulso, incluso un deber, que no se satisface del todo (sólo a ratos) y que puede incorporar la búsqueda de la felicidad de los demás (no una felicidad egoísta). Y en su consecución influye no sólo nuestra manera de pensar (como insiste Rafael Santandreu), sino también lo que nos sucede, lo que nos pasa.

 

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Santiago Sastre
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