Federico Aguado: “Un papel no se consigue en una fiesta o en la cama de alguien”

El actor toledano Federico Aguado en la puerta del Teatro de Rojas de Toledo.

 

 

Durante seis años, de lunes a viernes, fue el bueno de Bonilla en ‘Amar es para siempre’ y ‘Amar en tiempos revueltos’, luego cambió completamente de registro para interpretar a Sergio Rueda, un discapacitado psíquico en la serie ‘Mar de Plástico’, ahora le vemos los miércoles en la piel del rudo teniente Molina en ‘Tiempos de Guerra’ y hace solo unos días en el escenario del Teatro de Rojas protagonizando ‘La Judía de Toledo’, con el aforo completo los dos días y su familia y sus amigos toledanos aplaudiéndole en la platea.

 

Fede Aguado es un actor versátil, un treintañero divertido y cariñoso al que le encanta presumir de Toledo, que le hizo ‘ciudadano de honor’ a principios de año. “Por un castigo” supo, con 14 años, casi de repente, que iba a ser actor.

 

¿Cómo fue aquello, cuándo decidiste que lo tuyo era la interpretación?

 

Yo era un chaval raro, la verdad. Con 10 años me disfrazaba de Superman por la calle y mi madre decía que eso no era muy normal (se ríe al recordarlo). Y me gustaba mucho ver películas con mi padre, me aprendía los guiones. Y sí, me gustaba el fútbol, pero no estudiar y no encontraba mi lugar en el mundo. Hasta que en primero de BUP, en el Mayol, la profesora Ana Martínez me dio en clase de teatro el papel protagonista de la obra de Navidad para que me lo aprendiera, pero como un castigo. ‘Un ángel en la ciudad’ se llamaba. Y no olvidaré en toda mi vida cuando me subí al escenario de la CCM porque allí me dije: yo quiero ser actor. Me encantó, yo no sé lo que me pasó, lo que hice, pero sentí que me entraba eso que llaman ‘veneno’ en la profesión y que ya es para toda tu vida, porque esto no tiene cura.

 

¿Qué dice ahora la profesora?

Siempre la recuerdo y siempre que me ve o a mi hermana, que también estudió en el Mayol, nos dice: ‘yo fui, yo fui…’ Y yo se lo reconozco a ella.

 

“Me ha preocupado mucho Cataluña hasta que me ha hartado y me preocupa que no me creo a nadie a nivel político y en lo que se está convirtiendo este país en muchos sentidos”

 

¿Cómo te convertiste en un actor profesional desde aquel escenario?

 

Primero empecé a estudiar Farmacia porque mis padres son farmacéuticos, pero al año siguiente ya estaba en Arte Dramático, aunque me costó mucho convencer a mi familia porque, era normal, no conocíamos nada de este mundo. Durante la carrera me cogieron en un curso de comedia de arte en Italia y cuando volví la acabé.

 

Y has hecho otros muchos cursos relacionados con la interpretación. ¿Por qué es importante para un actor formarse académicamente?

 

Es bueno formarse para cualquiera. Creo que se está creando una sociedad del mínimo esfuerzo, en la que se busca todo el rato el resultado y se pierde el proceso y eso al final da problemas. Yo me formé porque amo esta profesión, amo el teatro, me encanta. Hay gente que lo ve como una pérdida de tiempo, que de entrada quieren estar en la tele, en primera línea. Y yo digo: ya, pero tú necesitas unas herramientas que tienes que aprender.

 

Y también, tienes que saber soltar la formación porque claro formándote también estás muy agustito, todo son sueños, ideales, te sientes muy protegido, es una cosa muy romántica eso de estudiar arte dramático y esgrima y movimiento. Hay que saber desprenderse de la escuela, que también es un negocio y quiere que sigas ahí.

 

Hay que formarse siempre en todos los aspectos para poder afrontar algo artístico. Un actor es mejor según madura como persona. Es muy triste conocer a tantos y tantos actores que no saben quien es Chéjov o David Mamet. Se trata de conocer tu oficio, a lo que te vas a dedicar y de lo que quieres vivir porque solo si lo conoces lo vas a respetar.

 

 Y además de la formación y del talento ¿qué tiene que tener un actor para triunfar?

 

Paciencia, mucha paciencia para no desesperarte. Conseguir la primera oportunidad es lo más difícil y cuando llega hay que agarrarse a ella como si no hubiera un mañana. Y mucha confianza en uno mismo, ganas de estar vivo, tienes que ser una persona con inquietudes, que no se conforme, que busque más allá, con un poquito don de gentes. Y observar mucho, mucho, mucho. Yo saco muchísimas cosas de la gente que observo por la calle. Y también hay que tener tragaderas.

 

En los últimos meses están cayendo grandes mitos del cine acusados de abusos sexuales. ¿Hay que soportar muchas presiones en este mundo?

 

Seguir leyendo... Seguir leyendo… »

 

A mí no me ha ocurrido nada de eso, pero he visto aprovechar la imagen de uno para llevarse a gente al catre y gente que todavía no ha entrado en la profesión que cree que siendo una persona social de la noche, yendo al photocall y a la fiesta de después y agarrándose un pedo como un piano le van a dar trabajo. Yo estoy convencido de que donde no te dan un papel es en una discoteca o en la cama de alguien; donde se demuestra y se consigue un papel es en un casting y los actores tienen que meterse caña con eso. En los casting que hacemos en nuestra productora el 80% vienen sin saberse el papel. Ahí es donde tienes que sacarte el personaje, ahí es donde tienes que conseguir el trabajo. En una noche de copas todos somos la hostia, con perdón. Creo que tú mismo tienes que ponerte unos límites.

 

¿Cómo se están viviendo desde dentro estos escándalos, que también se están denunciando aquí?

 

Seguramente en España también se habrán dado muchos casos y más antes que ahora. No quiero ni imaginarme en la época del destape con Pajares y compañía lo que pudo ser aquello, pero creo que en este país no hay nadie que tenga tanto poder como tienen estos productores de Estados Unidos. De todas formas aquí hay mucho miedo a decir las cosas porque hay tan poco trabajo para tantos. Recuerdo un caso, el de la actriz que denunció a Imanol Arias y compañía, yo no sé quién tenía razón en aquello, pero sí sé que esa actriz ya no trabaja. Tenemos un problema porque la gente pretende que el actor sea una marioneta y en el momento en el que exige sus derechos o dice lo que piensa ya es problemático.

 

 ¿Te tienta irte a trabajar fuera, a Estados Unidos?

 

Me encantaría, estoy liado con el inglés ahora. Es mi sueño, el objetivo de cualquier actor es trabajar allí. Soy muy consumidor de serie americana, inglesa. Creo que en España hay que aprender a hacer las cosas mucho mejor. Ahora con Movistar y Netflix se están empezando a hacer las cosas de otra manera, pero es que aquí no sabemos salir de la historia de amor y es una pena.

 

¿Por qué sigue ocurriendo esto con las producciones españolas si se demandan y consumen muchas más anglosajonas?

 

Dependemos mucho de lo latino y todo lo que se hace aquí se vende muy bien en Sudamérica, así que se hacen más pensando en el público de allí, que demanda mucho todo esto, que en el de aquí. Para mí la mejor serie que se ha hecho en España es el Ministerio del Tiempo, en todo (él ha interpretado a Felipe III en esta serie).

 

A lo largo de tu carrera has interpretado a personajes muy diferentes y complejos ¿Cómo se preparan esos papeles tan especiales?

 

Soy un actor muy inquieto, desde que me dicen cómo quieren el personaje mi cabeza no para. Para interpretar a Sergio Rueda visité algunos centros para informarme, aunque tuve una prima con síndrome de Down que ya me abrió un vínculo muy cercano a estas personas y también el hermano autista de una amiga. Y he colaborado y lo hago siempre que puedo con Apace en Toledo, con asociaciones de síndrome de Down y de enfermedades raras. Así que cuando me ofrecieron este personaje, sabía por dónde tirar. Y también me fije en Leonardo Di Caprio en ¿A quién ama Gilbert Grape?

 

Vas creando los personajes física y psicológicamente un poco como el señor Potato, cogiendo de aquí y de allá, viendo lo que funciona y lo que no hasta que lo construyes.

 

Fede Aguado en el Teatro de Rojas.

 

Y ahora eres el implacable teniente Molina (hasta el final de la temporada).

 

Pues es con el que mejor me lo he pasado, porque hacer de un malo que no tiene pelos en la lengua, que no tiene filtro, que insulta como le da la gana, que es tan agresivo, para un actor es muy divertido, muy divertido y te permite sacar esa ira que todos tenemos dentro, ser malo de verdad. Estos personajes son muy liberadores (se ríe).

 

Has vuelto a subirte, por tercera vez, al escenario del Teatro Rojas hace unos días y esta vez protagonizando una adaptación de una obra de Lope de Vega. También has hecho mucho teatro clásico.

 

Sí, mucho. Cada año algo pico de teatro. Y me encanta porque a mí el teatro me da la vida, subirme a un escenario, con perdón, me pone cachondo. Y estar en Toledo, en el Rojas, como protagonista, en una obra ambientada en la ciudad, que se llama La Judía de Toledo, con la Compañía Nacional de Teatro Clásico, con Laila Ripoll, premio nacional de literatura dramática (2015) y una de las mejores directoras de escena de este país… ha sido una responsabilidad. Ahora ya he puesto una crucecita en teatro, de objetivo cumplido, de estar ahora mismo en un punto muy bonito.

 

¿En qué te ha cambiado el ser un actor famoso?

 

De modificarme como Fede, como persona, nada, cualquiera que me conoce lo puede corroborar. También es verdad que lo de la fama es muy efímero, dejas de trabajar un año y solo se acuerda de ti tu familia. De la fama solo hay que saber aprovecharse, porque vuelve a la gente muy loca y hay que tener los pies muy en el suelo. Yo le agradezco a la vida que me lo esté dando todo progresivo, despacito, para ir saboreándolo: primero una serie diaria, luego en prime time… porque si me lo hubiera dado de golpe, tipo Dani Rovira, sabe Dios cómo estaría.

 

¿Y te molesta la prensa rosa?

 

Una vez me hicieron un robado con Nadia de Santiago, cuando era mi pareja. Nos hicieron unas fotos y fue muy desagradable porque alguien se sentó a nuestro lado y filtró nuestra conversación, dando datos de cosas que solo sabíamos ella y yo. Fue muy feo.

 

¿Entiendes que a la gente le interese tu vida privada?

 

No me interesa ni a mí, pero supongo que hay gente que se aburre mucho y por eso le interesa la vida del otro. Este es un país muy de corral de comedias, de vecindarios, con una tradición cotilla muy importante. Pero yo tampoco he vivido persecución. Mi novia es actriz de tele también, Noemí Ruiz (Trini, en ‘Allí abajo’) y de momento no nos ha pasado nada. Vivimos juntos y no nos ocultamos ante nada, hacemos photocalls juntos y también creo que es la mejor manera de evitar esto. En el momento en que eres una pareja formal, una familia feliz, no interesas nada.

 

¿Vienes mucho a Toledo?

 

Todo lo que puedo, vivo en Madrid desde hace 18 años pero como estamos tan cerca me parece que no me he ido. Igual un día me vengo a comer y vuelvo, porque de vez en cuando necesito hogar. En Navidad sí suelo pasar más tiempo. Aquí está mi familia y muchos amigos y tengo la gran suerte de que pueden pasar meses sin verlos y cuando nos encontramos parece que estuvimos juntos ayer, hay mucho cariño y yo sé que ellos se enorgullecen mucho y dicen mira Fede en la tele o en el teatro, siempre me han apoyado mucho.

 

Y cuándo estás aquí, ¿qué te gusta hacer?

 

Hago siempre la ruta familiar: voy a ver a mi madre a la farmacia, a mi abuelo y a mi tío a la tienda de colchones, a mi tía a la peluquería, a mi otra tía a la agencia de viajes, me tomo unas cañitas en el bar de Luismi, al lado del cuartel, o por Santa Teresa y me gusta mucho pasear por el Casco, perderme por allí y tomarme mi botellín y mis carcamusas en Ludeña, que me encantan.

 

Y a tu abuelo Mariano, a quien hiciste famoso en Pasapalabra.

 

Tenía 87 años y el sueño de su vida era que yo fuera a Pasapalabra. Cuando le decía: abuelo, que me han cogido en Mar de Plástico, contestaba: ‘pues muy bien, pero ¿cuándo te cogen en Pasapalabra?’ ¡Será posible! Y yo no quería que a mi abuelo le pasara algo sin verme en ese concurso. Sudé sangre pensando que iba a salir en todos los zapping, pero por él lo que haga falta. Y no, no, me lo pasé muy bien y mi abuelo feliz. Me decía, ya me has hecho famoso, porque claro yo hablé de él en el programa y Christian Gálvez se lo dedicó. Mi abuelo tiene la gorra de todo lo que hago: la de Mar de Plástico, la de Bonilla, el no se que de Pasapalabra. Tiene su habitación llena de recortes míos.

 

Y fuera del mundo del espectáculo, ¿qué te preocupa a ti de la actualidad?

 

Me ha preocupado mucho lo de Cataluña hasta que me he cansado. Lo que han hecho desde allí me parece una pantomima absolutamente histórica y desde aquí un caciquismo absolutamente brutal, he flipado mucho. Y me preocupa que no me creo a nadie a nivel político. Creo que se hacen las cosas mal porque los políticos quieren, no tienen voluntad, no tienen interés y creo que desconocemos absolutamente como funcionan, que todo lo que hacen está relacionado con otros intereses.

 

Me da mucha pena en lo que se está convirtiendo este país en muchos sentidos, el trato que se le da a la cultura… Hay muchas cosas que me han hecho pasar del enfado al desencanto. A veces digo: ya verá el país lo que hace… como si fuera una persona. La gente se está yendo, mi prima se ha ido a Londres a buscarse la vida, mi hermana se va en enero y yo también si las cosas siguen así. No hay ayudas para nada. A mí me interesa mi familia, me interesan mis amigos, la salud, que la gente esté bien, que viva feliz y poder trabajar en lo que amo y si puedo hacerlo por mi mismo, sin dependencia de nadie, pues mejor.

 

Acabas de inaugurar, también, tu propia productora, Blubalum. ¿pensando en ello?

 

Ya tenía una productora con mi padre, hicimos teatro y algunos cortos. Y ahora me he asociado con unos amigos con los que ya he trabajado y hemos montado en el centro de Madrid un plató de televisión y una oficina para intentar hacer las cosas que nos gustan, poder alquilarlo y sacar nuestras propias producciones. Ya estamos haciendo casting para distintas series, acabamos de hacer un curso de monólogos y mi sueño es hacer una peli.

 

Y en interpretación, ¿algún proyecto?

 

Sí lo hay, pero aún no puedo decir nada para que no se gafe, esto da tantas vueltas. A ver si se alinean los planetas. Lo que estoy intentando hacer es seguir un consejo que me dieron hace muchos años: elegir bien porque en esto menos es más. Estoy intentando que en mi carrera, dentro de lo que pueda, porque al final lo que te ofrecen has de cogerlo, mis personajes sean muy diferentes, que me vean como un actor transformer que a mí es el actor que más me gusta.

Últimas publicaciones de Pilar Palop (Ver todas)