EVA GRANDE

La artista de la tierra, del color, de las manos y el volumen expone su obra por primera vez en Toledo. En Yeles ha encontrado la luz y la inspiración.

Eva Grande, artista del mes

 

En Yeles tiene su estudio Eva Grande, en un espacio amplio, con ventanales por los que se cuela una luz intensa que realza los colores de las semillas, las tierras, el cristal, los minerales, cortezas de árboles y un sin fin de materiales, casi todos naturales, que esta pintora de origen extremeño guarda en decenas de tarros ordenados sobre un estante. Son el origen y el alma de su obra desde hace años. Desde que encontró en el volumen y el relieve la mejor forma de plasmar su arte y recurrió a todo lo que el entorno natural le facilitaba para conseguirlo.

 

“No concibo una superficie lisa. La Naturaleza nos proporciona auténticas obras de arte que son la base de mi trabajo. Me gusta frecuentar las canteras, traerme materiales de otros países que visito, recoger las conchas en el mar… Me gusta la textura y el volumen que aportan. Muchos de mis cuadros no tienen ni un gramo de pintura, los distintos tonos proceden de tierras y otros materiales naturales que trituro, mezclo y trato”, cuenta ella.

 

Una exposición que realizó en 1995 en el Museo Tiflológico de la Once, en Madrid, la llevó “a investigar mucho sobre los materiales, sobre cómo al tacto podían transmitir emociones, sensaciones. Fue una experiencia enriquecedora realmente. Se me quedó muy dentro y desde entonces en casi todas mis exposiciones hay alguna obra que se puede tocar”, explica esta pintora que, por singular, tampoco utiliza apenas los pinceles. “Uso mis manos, mis dedos para trabajarlo todo. Me gusta el contacto, me resulta todo más auténtico así”.

 

Pintura-de-Eva-Grande

Eva Grande está presentando su obra por primera vez en Toledo, en el hotel Eurostar, cadena para la que ya ha expuesto en sus hoteles de Madrid y Segovia y para la que prepara una nueva exposición que tendrá lugar en Barcelona en primavera. La que se puede ver en Toledo hasta finales de mes es su particular homenaje al vino. ‘El Universo Sensitivo’ reune siete lienzos de pequeño formato y 13 obras en dos soportes singulares: cajas de vino y cajas de gambas con las que evoca, “a través del color y la materia, ánimos y sensibilidades”, dice ella. “Me encanta Toledo y espero volver a exponer aquí”.

 

A Eva, que suele tomar decenas de apuntes para empezar a desarrollar su proyecto para luego, según va surgiendo, dejarlo cargarse de una espontaneidad que ella deja fluir “porque me puede la pasión”, aclara, le interesan muchos temas, pero dos con especial insistencia. “A la mujer le he dedicado muchas de mis obras y exposiciones, como ‘Fragmentos y Pasajes’, en la sala Martín Chirino de Madrid. Somos el soporte universal, en las familias y en todo, pero todavía tenemos muchas cosas en contra y nos queda mucho que pelear, además de lo que ya hemos peleado. Me preocupa el maltrato y la extrema desigualdad que sufren en países donde desde niñas se las casa o tienen que caminar todos los días kilómetros para conseguir unos litros de agua para toda la familia. Hay tantos ejemplos”.

 

El agua es otra de sus constantes. “Es nuestro oro y no lo protegemos. En una de mis instalaciones tengo una botellita de agua en una caja fuerte. Creo que desencadenará la guerra del futuro”. Desde 1988 su obra ha sido expuesta por todo el país. La ha mostrado en la Feria Internacional de La Haya, en tres ocasiones en Dinamarca y el año pasado en Estados Unidos. La pintora afincada en Yeles tiene la impresión de que su trabajo se entiende mejor fuera de España. “Creo que en otros países hay más respeto por el arte que aquí”.

 

Lamenta, además, que la edad en España siga siendo un obstáculo a todos los niveles, también en oportunidades para exponer o para seguir formándose en el ámbito artístico. “En este país cuando pasas de los 40 parece que ya no puedes optar a nada, ya no importa tu proyecto ni tu curriculum. A mí me parece fatal. Solo en España utilizan la edad como un límite para obtener una beca o una subvención. ¡Pero si los creadores estamos trabajando siempre! Es absurdo en todo, pero en el mundo del arte más”.

 

Eva Grande se recuerda pintando desde muy niña, “pero nunca pensé en dedicarme a ello de manera profesional, hasta que hace ya bastantes años, en un momento bueno para mí, decidí que tenía que intentarlo, por lo menos un par de años. Tuve que cambiar el chip y organizarme económicamente de otra manera. No fue fácil, pero me fue bien, hice exposiciones, vendí, en aquella época bastante, y terminé dedicándome de lleno”, señala esta artista que antes había trabajado dirigiendo departamentos comerciales.

 

Eva empezó a estudiar Filosofía y Psicología “aunque no acabé ninguna de las dos carreras. Los únicos cursos que he terminado en mi vida han sido de arte y de pintura”. Se planteó también estudiar Bellas Artes, pero advierte que no lo hizo “por la indicación de un profesor de pintura que tuve durante tres años, con quien aprendí mucho. Pero nunca he dejado ni dejo de aprender”. Es una gran admiradora del Grupo El Paso y los movimientos de los 60, de Tapies, Canogar, Guinovart, Palazuelo, Feito o Saura. “Creo que son muy importantes para entender lo que tenemos ahora y han sido claves para mí, en toda mi trayectoria”.

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