Europa paga la cuenta del empleo

Ocho de cada diez euros que se gastan en políticas de empleo en Castilla-La Mancha llegan de Europa. Los cientos de millones que se invertirán hasta 2020 tienen un compromiso importante: lograr una tasa de empleo del 75%. Hasta el momento se ha atendido lo urgente: rescatar del paro de larga duración a quienes ya carecen de prestaciones e invertir en 54.000 desempleados.

 

 

Demasiados desempleados y pocos trabajadores incorporados al mercado laboral. Castilla-La Mancha sigue anclada, treinta y dos años después de su integración en la Unión Europea, en el listado de las doce regiones europeas (de un total de 275) más castigadas por el paro (el 20’68% de tasa de paro, según la última EPA -Encuesta de Población Activa-) y por la baja tasa de empleo (el 47’76%).

 

Asumiendo que la falta de trabajo es la mayor preocupación de la sociedad actual y el factor determinante del riesgo de pobreza y desigualdad, la Unión Europea ha asignado a Castilla-La Mancha cientos de millones de euros para financiar proyectos que generen empleo, de formación, educación y faciliten la inclusión social. En diciembre de 2015 se aprobaba el Programa Operativo del Fondo Social Europeo 2014-2020, que suponía para Castilla-La Mancha una aportación financiera de cerca de 237 millones de euros (el 80% lo pone directamente la UE y el 20% lo debe cofinanciar la Comunidad Autónoma), de los que 122’6 millones de euros van destinados exclusivamente a medidas de fomento del empleo.

 

Finalizado el 2017, ya se habían gastado 136’5 millones de euros del total de estos fondos sociales europeos, de ellos más de 86 millones en empleo.

 

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