Entrevista a Gregorio Marañón, Medalla de Oro de Castilla La Mancha 2016

" LA TRANSICIÓN FUE SÓLO POSIBLE DESDE LA TOLERANCIA Y, EN GENERAL, INSPIRA LA GOBERNABILIDAD DE NUESTRO ESTADO"

GREGORIO-MARAÑÓN

 

Desde que el 9 de junio de 1988 se constituyó la Real Fundación Toledo, que promovió y presidió, Gregorio Marañón y Bertrán de Lis (Madrid 1942) pasó a formar parte destacada de la ciudad, Toledo, en la que habita un histórico cigarral, de su paisaje, de su paisanaje, de su cultura y, a través de ésta, de su economía.

 

Un cigarral, el de Menores, histórico por muchos acontecimientos y ocupantes, entre ellos su abuelo, el ilustre Doctor Marañón, que lo llamó cigarral de los Dolores en honor de su esposa, y que fue visitado por lo más granado de la cultura, de la ciencia y de la política de principios del siglo XX. Ahora, con el nieto, los muros del cigarral otra vez de Menores, como cuando se construyó alrededor de 1600, podrían, si supieran hablar, reseñar también muchas reuniones importantes de nuestra historia más reciente.

 

Gregorio Marañón, hombre extraordinariamente bien relacionado y que ha recibido innumerables premios y honores, dejó la presidencia de la Fundación Toledo para ocupar la presidencia de la Fundación El Greco 2014, creada el 13 de mayo de 2010 para conmemorar el IV centenario de la muerte del pintor, que supuso todo un gran acontecimiento cultural en 2014. Con un presupuesto de 15 millones de euros de aportación privada prácticamente al 100%, marcó un hito para Toledo del que todavía se está beneficiando y por el que, entre otras razones, el gobierno de Castilla-La Mancha ha concedido a Gregorio Marañón la Medalla de Oro. Saldando así una deuda que la región tenía.

 

Hace un mes el primer ministro francés, Manuel Valls, decía de usted al condecorarle con la medalla de la Legión francesa: “Usted es un resumen, una síntesis. En usted reside la historia de España”. Frase muy contundente, como para marear a uno. ¿Qué sintió?

 

Valoro muchísimo el gesto de Manuel Valls al imponerme las insignias de Comendador de la Legión de Honor. Entiendo que sus palabras constituían una referencia generacional en el contexto de la Transición. En todo caso, la historia de España, nuestra historia, la hacemos entre todos.

 

También dijo el primer ministro que “representa usted a la España abierta y tolerante”. ¿Cree que en estos momentos esa España está en mayoría?

 

En la historia de España han prevalecido en demasiadas ocasiones los intolerantes. Desde que concluyó el periodo de la dictadura, afortunadamente no ha sido así. La Transición fue sólo posible desde la tolerancia y, en general, inspira la gobernabilidad de nuestro Estado, como se puede constatar en los múltiples pactos políticos que conforman los distintos gobiernos regionales.

 

Ciertamente, lo sucedido en los últimos cuatro meses en la política nacional es, como decía la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, algo perfectamente olvidable. En cualquier caso, estamos asistiendo a una cierta confusión en relación con los pactos políticos. Lo prioritario es un pacto de Estado que permita abordar la regeneración política, la reforma de la Constitución, la cuestión catalana, y el establecimiento de una política económica adecuada para afrontar las exigencias de Bruselas, mantener el crecimiento económico y acortar la injusta brecha social que se ha creado en nuestro país.

 

Este pacto necesariamente tiene que ser transversal, esto es, como poco, tiene que incluir desde el Partido Popular hasta el PSOE, pasando por Ciudadanos. Otra cosa son los pactos que permitan, luego, conformar un gobierno.

 

Ahora quien le hace objeto de distinción es el gobierno de García Page, que le otorga la Medalla de Oro de Castilla-La Mancha. Entre otros méritos, en la mente del Presidente sin duda ha estado la labor que desde la Fundación El Greco realizó con motivo del IV centenario de la muerte del pintor. Todo un hito para la ciudad. ¿Qué le resultó más enriquecedor de aquella experiencia?

 

El Año del Greco no sólo constituye un acontecimiento que la ciudad recordará durante mucho tiempo, sino que para quienes intervinimos en su organización representó un cúmulo de pruebas a superar con resultados muy gratificantes. Por ello, más que quedarme con una sola experiencia como las dos exposiciones de Santa Cruz o los tres Réquiems de la Catedral, o el concierto cívico de campanas con el que se inauguró el año, me quedo con el conjunto de todo lo que aquella conmemoración representó para la cultura y la ciudad de Toledo.

 

¿Algo que no le gustara de aquella conmemoración? ¿Algo que hubiera hecho de manera distinta?

 

Como es natural, hay alguna cuestión que, si tuviéramos que hacerla de nuevo, la plantearíamos de manera diferente, pero vuelvo a decir que el resultado global fue plenamente gratificante.

 

A Toledo le falta un planteamiento sobre cómo gestionar su inmenso patrimonio. El Año del Greco no debería ser la excepción sino la norma

 

La Federación Empresarial Toledana otorgó un galardón, precisamente por esa conmemoración a la entonces presidenta Cospedal y ella lo recogió. ¿No le resultó un tanto patético que a falta de éxitos propios se apropiaran de los de otros?

 

Como es natural, FEDETO sabe perfectamente a quién premia y a quién no, y sólo cabe respetarles en su decisión, que, por otro lado, fue muy representativa de su política institucional. El acierto o el error de sus galardones sólo a ellos les compete.

 

La Fundación El Greco 2014, según el Barómetro de la Cultura de la Fundación Contemporánea, fue ese año una de las cuatro principales instituciones culturales de nuestro país, junto con el Museo del Prado, el Reina Sofía y el Teatro Real. ¿Cómo puede darse continuidad a todo eso?

 

Sinceramente, creo que a Toledo le falta un planteamiento sobre cómo gestionar su inmenso patrimonio. No es de ahora, viene de atrás. Recientemente he dicho que esta gestión no puede basarse en conmemoraciones efímeras sino en la optimización de su riqueza patrimonial. Lo más evidente lo constituye la situación por la que atraviesan sus principales museos.

 

Usted participó muy activamente en evitar una amplia actuación urbanística que ponía en peligro los restos de la antigua ciudad visigoda en la Vega Baja. Han pasado años de aquello y no parece que el asunto vaya ni para adelante ni para atrás. ¿Cómo lo ve? ¿Qué haría?

 

La Vega Baja sigue necesitando un plan integral que establezca su protección, y la mejor manera de gestionar su riqueza arqueológica y paisajística. Se trata de hacer un planteamiento serio y definitivo, que permita su disfrute por los ciudadanos.

 

Decía García Page en la presentación del programa de conmemoración del V Centenario de la muerte de Cervantes que la industria cultural en relación al PIB está muy por debajo de lo que ocurre en otros países. Sin embargo el nuestro cuenta con condiciones óptimas para ello. El año Greco en Toledo, por ejemplo, fue un año de ebullición cultural que no ha parado. ¿Qué hace falta para llevar todo eso a la economía?

 

El Año del Greco no fue sólo culturalmente riquísimo, sino que, según los estudios que conocemos, supuso una aportación económica importantísima para la ciudad. Sus claves –planteamientos de fondo a largo plazo, técnicamente rigurosos, con ambición de excelencia–, sirven para todas las cuestiones.

 

Ustedes consiguieron de fuera mucho dinero para la Fundación Greco. Hace años que tenemos la obra donada por Chillida escondida en una plaza toledana, contamos con las tres obras de Cristina Iglesias no menos escondidas, salvo la de la plaza del ayuntamiento, que está paseando la imagen de la Catedral reflejada por todas las redes sociales. Es ya un clásico hacer esa foto por la noche. Habría muchos ejemplos que poner; pero por ejemplo seguimos sin dirección en el museo de Santa Cruz. No cree que, a pesar de todo, dejamos pasar muchas posibilidades en materia cultural.

 

Ya lo he dicho antes, en materia de gestión del Patrimonio de Toledo, hay muchísimo por hacer. El Año del Greco no debería ser la excepción sino la norma.

 

¿Cuánto tiempo pasa normalmente en su casa de Toledo?

 

El mayor posible, teniendo en cuenta la circunstancia de que mi actividad profesional ha estado siempre vinculada a Madrid. Afortunadamente, a mi familia también le apasiona Toledo, y esto posibilita que el Cigarral sea el mejor escenario para nuestra convivencia.

 

¿Qué le gusta del tiempo que pasa aquí?

 

En el Cigarral, la paz que ahí encuentro, y desde la que también disfruto de la ciudad. En quince minutos llego andando al centro histórico, cruzando el Puente de San Martín. Conciertos, teatro, cines, gastronomía, y, sobre todo, buenos amigos, tanto en el casco como fuera del mismo.

 

Su cariño por la ciudad es herencia de su abuelo, se lo inculcó, o simplemente el recuerdo de una infancia feliz. El otro día entrevistaba a José Ángel de la Casa y me decía que siempre pensó en retirarse a su pueblo, Los Cerralbos. Lo ha hecho e incluso es teniente de alcalde. ¿A usted le atraería ayudar a Toledo, a la región, desde la política?

 

Por supuesto, ayudar a Toledo, y en lo que pueda a la región, me ha atraído y me atraerá siempre. A veces he dicho que Toledo constituye una vocación. También siempre he creído que desde la sociedad civil se hace y se debe hacer política, en el sentido de intentar contribuir a los intereses generales, y esto también lo he hecho. Si me pregunta si aspiro a ocupar un cargo político, mi respuesta es que no, ni en Madrid ni en Toledo, desde el mayor respeto que siento por quienes se dedican a la política activa. En nuestro país una de las cosas que tenemos que lograr es que el ejercicio de la política recupere su prestigio, y sea además recompensada adecuadamente.

 

Su relación con la Casa Real es extraordinaria. Aún recuerdo como el Rey emérito Don Juan Carlos eligió el traslado de una escultura de Chillida, no la misma de antes, a la vivienda que usted posee en Toledo, el cigarral de Menores, para participar en el proyecto fotográfico “Un día en la vida de España”. ¿Qué grado de salud ve a la monarquía después de la renuncia de Don Juan Carlos y los problemas judiciales de la infanta Cristina y su marido Urdangarín?

 

La Monarquía, según todas las encuestas, goza de excelente salud, y es hoy una de las instituciones más prestigiadas de nuestro país. Siento por los Reyes D. Juan Carlos y Dª Sofía, y D. Felipe y Dª Leticia, un profundo afecto y un gran respeto. Son cuatro personalidades muy distintas, pero todos ellos tienen el servicio a España como norte de su vida.

 

Después de varias décadas de estabilidad política hemos entrado en una nueva de cierta incertidumbre. Hemos tenido la legislatura más corta de los últimos 40 años y el 26 de junio tendremos unas elecciones de resultado incierto. ¿Cómo se ve el panorama español en las cancillerías europeas y en los ambientes de poder a los que usted tiene acceso?

 

También Europa tiene gravísimos problemas: la posible salida de Inglaterra, la crisis de los refugiados, el desentendimiento de los países del Norte respecto a los del Sur, el auge de los movimientos populistas y xenófobos. Me consta que la falta de voz de España en este concierto se echa mucho de menos, y que todos nuestros socios europeos están deseando que se termine el periodo actual de interinidad. España es mucho más importante que Bélgica, que estuvo casi un año sin gobierno, y es de desear que esta situación termine inmediatamente después de las próximas elecciones.

 

 Aunque parece un hombre tranquilo, siempre se le conoce metido de lleno en varias actividades importantes. ¿Tiene alguna idea con relación a Toledo que le gustaría poner en marcha?

 

GM: No concibo la vida sin que se nos ocurran ideas, propuestas, iniciativas, diversiones y nuevos deberes que sustituyan a los ya cumplidos. En Toledo, y lo he dicho en los últimos años muchas veces, me parece elemental el poder contar con un gran Museo Nacional del Greco adecuado a lo que el pintor es y representa, y que pueda unificar las dos grandes colecciones que tiene la ciudad. Esta es una iniciativa obvia, fácil de ejecutar, no costosa, y que, sorprendentemente, ha despertado en algunos ambientes cívicos rechazo. Como es natural, respeto también estas posiciones pero no las comprendo.