Encuestas a la carta

Curiosa noche la del recuento electoral. En dos horas, más o menos, se pasó de una victoria de los partidos de izquierda, con Unidos Podemos como dominante, al triunfo del PP. El único partido que sube en votos y en escaños con relación a las elecciones de diciembre pasado.

 

Una vez más, y van muchas, las encuestas anunciaban lo contrario de lo que iba a pasar. Cada día de la campaña electoral amanecíamos con una encuesta o varias, todas erráticas, y el mismo día de las elecciones también, pero esa no al amanecer sino a las 8 de la tarde. Sobre esta última los medios de comunicación empezaron a analizar el futuro del país. Y ese futuro cambió de color en cuanto empezaron a llegar los datos reales de las elecciones.

 

Ahora si tenemos datos de lo que los españoles piensan y quieren y no de lo que dicen encuestas mentirosas. Ahora sabemos si la corrupción es o no es muy importante para los españoles, si queremos cambios profundos o mejor no, si pensamos que la cosa económica va por buen camino o si con otros creemos que iría peor.

 

En fin, después de dos elecciones seguidas cada cual ya puede hacerse una idea del país y de sus líderes políticos sin que se lo digan las encuestas.

 

Rajoy salió al balcón de Génova contento, pero no triunfalista. A su lado, Cospedal, si estaba exultante. Rajoy piensa que esta vez si va a poder gobernar como titular y no en funciones como en los últimos meses. Nadie dijo lo contrario, aunque el único que esa anoche habló de condiciones fue Albert Rivera y entre ellas no estaba que Rajoy no fuera el Presidente.

 

Han pasado unos días y ya hay voces para todos los gustos dentro de los principales grupos políticos: los que dicen si, los que dicen no, los que no saben o no contesta y los que dicen a los otros lo que tienen que hacer. Los que piden responsabilidad a Ciudadanos y al PSOE para apoyar, aunque sea con la abstención, a Mariano Rajoy para que siga gobernando y los que, dentro de estos grupos, dicen que quienes a ellos les han votado no querían que Rajoy siguiera gobernando.

 

Argumentan que no se les puede pedir una responsabilidad de la que el PP, cuando estaba en la oposición y también en el Gobierno, nunca ha hecho gala. Citan el bloqueo, entre otras instituciones, que ejercieron en el Tribunal Constitucional impidiendo su renovación, como se salieron de hecho del pacto antiterrorista utilizando el terrorismo como arma electoral, como usaron el rodillo de su mayoría absoluta, véase la Ley de Educación, la Lomce.

 

Un apoyo gratis no se va a dar, ni siquiera por el temor a que unas nuevas elecciones deriven en otra subida electoral del PP. Y en el PSOE no están tampoco por la labor de que se les haga cómplices de los recortes que Rajoy anunció de tapadillo a Europa que volvería a hacer. Sería dejar las cosas un poquito más fáciles a Podemos en el futuro.