Encuentro en las alturas

El secretario regional de Podemos pidió una audiencia al arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, que éste le concedió y en la que debatieron, al decir del primero, del concepto de lo público. La reunión tuvo una segunda parte entre García Molina y el ecónomo de la Archidiócesis y, durante unos minutos, con el obispo auxiliar.

A la izquierda Anastasio Gómez, ecónomo de la Diócesis de Toledo, en el centro José García Molina, secretario regional de Podemos y a la derecha el obispo auxiliar, Ángel Fernández Collado, hablan junto a la puerta del Palacio arzobispal minutos después de la entrevista con el arzobispo, Braulio Rodríguez. FOTO: GÓMEZ HERRUZ

A la izquierda Anastasio Gómez, ecónomo de la Diócesis de Toledo, en el centro José García Molina, secretario regional de Podemos y a la derecha el obispo auxiliar, Ángel Fernández Collado, hablan junto a la puerta del Palacio arzobispal minutos después de la entrevista con el arzobispo, Braulio Rodríguez. FOTO: GÓMEZ HERRUZ

 

El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, se mostró en principio displicente ante la reunión que iba a mantener con el secretario general de Podemos Castilla-La Mancha, José García Molina. Dejó claro que era a petición de éste y que era una reunión “dentro de una mañana de recibir a gente”. Incluso llegó a decir en una entrevista a la cadena COPE: “Ha llamado a mi secretaría, no sé si es el líder. Yo voy a hablar con él como con otros tantos que quieran hablar conmigo”.

 

El día y hora señalado para la reunión, viernes 11 a las 10h, la representación de Podemos que encabezaba García Molina se adelantaba unos minutos y, acompañados por un conserje, eran introducidos al Palacio arzobispal; pero a los fotógrafos se les dejaba claro que no habría foto conjunta, puesto que era una reunión particular, y a los redactores que las declaraciones del líder de Podemos tendrían que ser recogidas fuera del edificio del Arzobispado. También que Braulio Rodríguez no haría declaraciones por ese carácter “particular” de la reunión.

 

Podemos había solicitado el encuentro, entre otras cuestiones, para explicar que su propuesta de que la comunidad autónoma no se haga cargo de los gastos de los servicios religiosos en centros sanitarios “no es un ataque ideológico ni nada que se le parezca”. PSOE y Podemos presentaron en las Cortes de manera conjunta una proposición no de Ley en la que se “insta al Gobierno de España a garantizar la libertad de cualquier persona a recibir la atención religiosa que precise sin discriminación de ningún tipo” y, también, “insta al Gobierno a suspender cualquier disposición de acuerdos internacionales que traslade la obligación a las comunidades autónomas de financiar con dinero público los servicios religiosos de cualquier confesión en el ámbito de los servicios públicos”.

 

La Junta de Comunidades se hace cargo del pago de más de 400.000 euros anuales por los servicios religiosos que la Iglesia católica realiza en los hospitales públicos de la región. Son servicios derivados de los acuerdos del Estado con la Santa Sede. Y eso es lo que se pretende suprimir. La entrevista, que se realizó en la vivienda del Arzobispo, y en la que no hubo ni café ni pastas, duró cerca de hora y media y, al decir de José García Molina, fue “cordial, interesante y de cierto nivel”. Podemos intentó trasladar la necesidad de separar la fe y las creencias del uso del dinero público. No querer pagar a los sacerdotes de los hospitales no es lo mismo que impedir la atención religiosa en estos, era la idea básica. Pero ambos discreparon en la manera de entender lo público ya que, dijo: “Rodríguez cree que la religión católica debe tener mayor papel en el espacio público porque representa a mucha gente”. Para Podemos, dijo García Molina, “nunca se ha tratado de un ataque ni a la fe ni a las confesiones religiosas ni a la libertad de nadie para ejercer en el espacio público también su ideología, su opinión o sus creencias”.

 

El ecónomo destacó, ante el representante de Podemos, las palabras del Director del colegio Infantes, tranquilizando a quienes se habían mostrado preocupados cuando se conoció que PSOE y Podemos habían acordado no incrementar la subvención a la educación concertada.

 

Hablaron también del Papa Francisco, que según dijo el líder de Podemos “les gusta”. Quedaron emplazados para verse posteriormente y hablar también con las familias católicas y con la Concapa. El contacto de Podemos con la iglesia toledana tuvo una segunda parte. Después de atender a los periodistas, se acercó a conocer y a saludar a García Molina el ecónomo Anastasio Gómez, que viene a ser el consejero de economía de la diócesis. Un abogado, casado y con cuatro hijos, que hizo llegar al representante de Podemos: “me consta que el señor obispo ha acogido la entrevista con mucho cariño”. En la conversación amigable que entablaron, el ecónomo puso sobre la mesa algunos de los servicios públicos que brinda la Iglesia, especialmente a los ancianos:

-Ecónomo: Tenemos plazas de residencias de ancianos que pagan 600 euritos, las tenemos. Esa gente no puede ir al modelo alemán de la Junta que se ha hecho para ricos, ni al modelo de pasta gansa de dos mil euros que hizo el gobierno del PSOE hace dos legislaturas.

-García Molina: Lo sé, por eso no soy del PSOE. -Ecónomo: Tenemos 300 trabajadores. Ya no son asilos, son residencias que cuestan mucho dinero. -García Molina: Lo sé y las conozco. Pero uno no solo piensa en lo que pasa sino en lo que quiere que pase y yo me fijo en los modelos que funcionan. Destinemos el dinero público para que nuestros sistema público sea el mejor. No tengo nada contra la iniciativa privada.

Durante la conversación el ecónomo puso de manifiesto que hoy por hoy la Junta no podría asumir muchos servicios que financia la Iglesia. A lo que contestaba el representante de Podemos:“Ya, pero no es hoy, las cosas tienen que ir de manera progresiva a no ser que se nacionalicen, que no es el caso, al menos de momento ” (risas). El ecónomo se mostró de acuerdo en que la iglesia debía de autofinanciarse: “Por ahora dependemos entre un 30 y un 35% de la x en la declaración de la renta de los ciudadanos”; pero en ese tipo de financiación García Molina se mostró de acuerdo. La enseñanza concertada también fue motivo de conversación.

 

El Gobierno, con el apoyo de Podemos, ha decidido mantener en los presupuestos la misma cantidad que en 2015 destinó para este concepto, con la intención de ir disminuyendo en años sucesivos. Una decisión que alarmó a un sector de padres de alumnos de estos centros y a parte del profesorado y sobre la que el ecónomo dijo: “Nosotros estamos en el puesto de mando, pero los remeros enseguida pegan el frenazo y nosotros dijimos ‘tranquilos, vamos a seguir remando’. Enseguida salió el director del colegio Infantes, una persona extraordinaria, y para nosotros un referente, que tranquilizó y ya el bollo bajo”. Sobre esto García Molina dijo mostrarse siempre “contrario al decretazo”, es decir a una suspensión tajante de las subvenciones a los colegios concertados, sean laicos o religiosos; pero sí a ir poniendo las bases que lo haga lo antes posible.

 

A la conversación se incorporó, durante breves minutos, el obispo auxiliar, Ángel Fernández Collado, y se volvió a hablar de la proposición no de Ley en la que se pide al Estado no tener que financiar la asistencia religiosa en los hospitales públicos. José García Molina insistió en que la iniciativa había sido de Podemos; pero que la redacción de la proposición no de Ley había sido del PSOE. “Es bueno saberlo”, dijeron los representantes eclesiásticos. La conversación, que tuvo lugar frente a la puerta de carros del Arzobispado, y se desarrolló entre muchas risas y gestos amables, terminó con un intercambio de teléfonos y el agradecimiento del ecónomo a José García Molina “Muchísimas gracias por venir y estar con nuestro obispo”.