Encomendados a la Virgen

En septiembre es habitual que los políticos se acuerden de la Virgen y no porque truene, sino porque consideran que da votos. Uno que los conoce un poco sabe que no son muy dados a la participación en actos religiosos de manera privada; pero en cuanto llega la festividad de la Virgen de septiembre, que en cada localidad lleva su propio nombre, se desmelenan por aparecer fotografiados junto a la imagen de las más famosas. Esto abunda más en año y época de elecciones; pero ya se sabe que en España, época de elecciones es a cualquier hora, resulta ya un deporte.
Septiembre, al menos en Castilla-La Mancha y durante los primeros quince días, son una prolongación del verano en cuanto a baja actividad política. La festividad de la Virgen tiene mucho que ver con ello, a no ser que se considere actividad política la ya reseñada de aparecer en sus procesiones y fotografiados con sus imágenes. La feria de Albacete, declarada de Interés Turístico Internacional en 2008, en honor de la Virgen de los Llanos tiene mucho que ver con ese parón de actividad política, hasta que no pasa no comienza el curso.

 

“Yo no soy la portavoz del Gobierno”, contestó Cospedal harta de defender la decisión, finalmente fallida, de proponer al ex ministro Soria como directivo del Banco Mundial.

 

Entre los encomendados/as a la Virgen, la primera María Dolores de Cospedal, probablemente para pedir que le saque para bien del nuevo embrollo, el del enchufe que Mariano Rajoy había preparado para su ex ministro José Manuel Soria y que con tanto ahínco defendió Cospedal, hasta que se hartó y dijo eso de “yo no soy la portavoz del Gobierno”.
¿Mandó la pelota a su archienemiga Soraya Sáenz de Santamaría?: si, pero no la hicieron mucho caso. El asunto es que la secretaria nacional del partido pretendía desligarse de una decisión del Gobierno que, ciertamente, era para desligarse.

 

No ha sido de los ministros simpáticos para esta región José Manuel Soria, aunque en cierto momento si lo fue para Cospedal cuando gobernaba en Castilla-La Mancha. Sobre todo cuando aceptaba los nombres que ésta le proponía para los puestos dirigentes de Enresa, la empresa encargada de la construcción del basurero nuclear en Guadalajara. El Ministro, además de empeñado en plantarnos el basurero, no movió un dedo por Elcogas, la empresa puntera de Puertollano, tampoco le hemos tenido al lado en otras crisis empresariales de la región.
Lo curioso del asunto Soria es el de cómo puede un gobierno, que se dice eficaz, cometer un error de tal envergadura y en el momento en que lo hizo. Dio, a posteriori, al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, un extraordinario argumento para haber votado no a la investidura de Rajoy y dejó a Ciudadanos, por apoyarle, en total fuera de juego. Proponerle para directivo del Banco Mundial, cuando había tenido que dimitir como ministro por aparecer vinculados sus bienes a paraísos fiscales, fue de una prepotencia tan absurda que merece una beca millonaria de Europa para que un equipo multidisciplinar (sociólogos, politólogos, psicólogos, incluso algún psiquiatra, y si pudiera ser algún vidente) investigue el asunto.
A lo mejor no hace falta tanto y todo se resume a una devolución de favores personales y a la constatación de que, al igual que consideraba Donal Trump cuando dijo: “Tengo a la gente más leal, ¿Alguna vez habéis visto algo así? Podría pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a gente y no perdería votantes”, en el PP piensen que con todo lo que han pasado no van a perder un voto por cosas como las de Soria.
Encomendados a la Virgen todos los demás por la mala pasada de haber organizado el calendario político de tal manera que, si no hay Presidente del gobierno que no sea en funciones, las elecciones sean el 25 de diciembre. Ya verás como me toca estar en una mesa electoral. Que no se considere apología de terrorismo, pero espero que se les atragante el besugo a los responsables de utilizar esa fecha de manera partidista. Una falta de consideración más para los ciudadanos. Un atentado contra las creencias y tradiciones de muchos y contra de los que no creen pero que tienen igualmente la fecha como señalada.
Verás como me toca estar en una mesa electoral, ya lo digo.