En Vox baja

Una encuesta telefónica realizada a 2000 personas por encargo del PSOE en Castilla-La Mancha entre los días 19 y 23 de noviembre ya recogía el fenómeno VOX, partido que contaba con una intención de voto del 8,5%. En las últimas elecciones autonómicas había obtenido el 0,5%. Lo llamativo es que por aquellas fechas, antes de las elecciones andaluzas, las encuestas en aquella comunidad aún no recogía ese fenómeno, y en segundo lugar que Vox vivía una crisis interna en la región o más concretamente en la provincia de Toledo, donde con más apoyos cuenta.

 

Una crisis que dio con la salida del partido del anterior presidente provincial, Daniel Molina Álvarez y de varios miembros del Comité Ejecutivo Provincial. La dirección nacional del partido eligió una comisión gestora que es la que actualmente dirige en la provincia a Vox, nombrando como presidente y secretaria a los talaveranos Luis Miguel Núñez Gil e Isabel Moreno Carvajal, como vicepresidente a Jesús Rodríguez Tarjuelo de Consuegra y dos vocales, Fernando Marco Aparicio e Isaac Marín Rubio.

 

Esta comisión gestora provocó un fuerte enfrentamiento entre el secretario nacional de Vox, Javier Ortega Smith, y el abogado y anterior presidente provincial, Daniel Molina. Este en una carta dirigida a Ortega Smith le decía: “Estimado señor Javier Ortega Smith, desde mi apreciación de perfilador forense de personalidad criminal, máster que acabé tras el grado en Derecho y segundo master de la Abogacía, así doctorando en Ciencias Jurídicas y Sociales, la imagen que usted me ha dado, y perdóneme que le perfile su personalidad, pero es lo que uno puede llegar a saber de usted, desde mi más pequeña ignorancia es que es un tipo mesomorfo, antisocial en cuanto al desprecio y violación de los derechos de los demás y, sobre todo, narcisista. El trastorno narcisista de la personalidad es uno de los más conocidos y se caracteriza por un patrón de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía. Los comportamientos más típicos de este problema son: fantasías constantes de éxito, creencia de que es especial y único y que sólo puede ser comprendido o relacionarse con personas de su status, exige admiración excesiva, carece de empatía”.

 

A pesar de esa crisis interna, Castilla-La Mancha es la región, salvo Ceuta y Melilla, donde los sondeos ofrecen mejores resultados para VOX. Y es que caben pocas dudas de que Vox tiene detrás apoyándole a importantes figuras y empresas especializadas en la información política. No está claro si es “su aliado”, como le califica el New York Times, el exjefe de estrategia y comunicación de Donald Trump, Steve Bannon, o serán otros de la misma cuerda e importancia; pero lo tienen.

 

En las redes sociales funcionan con una disciplina casi militar o con una clara directriz empresarial, de esas empresas que se dedican a acaparar los comentarios de las noticias que aparecen en los medios de comunicación y que afectan a esta información. Todavía no son tantos como para tanto apoyo como parecen tener en las redes. Otro punto donde han mostrado un gran control de la información política ha sido Andalucía. En el juego mantenido con el PP y Ciudadanos han conseguido una gran notoriedad. La necesidad que los otros dos partidos tenían de sus votos para gobernar les ha servido para proyectarse y se va a comprobar a no tardar mucho. Ha aprovecha bien la situación de un PP con un liderazgo, el de Pablo Casado, todavía muy frágil y que necesitaba gobernar Andalucía para esconder lo que fue su primer gran fracaso electoral como presidente del PP, perder cerca de casi 400.000 votos en esa comunidad.

 

En ese afán de aparecer como triunfador ha regalado bazas futuras al partido que será su principal rival por la derecha, el espacio político que mantenía su suelo electoral alto. Bazas que difícilmente recuperará con la celebración de una convención ideológica donde todos han ido, pero cada uno por su lado y sin mirarse. A Ciudadanos, que se había mostrado paciente en sus ambiciones de poder, especialmente por falta de infraestructura para ejercitarlo, le han entrado las prisas. Su militancia, aunque escasa aún, quiere algo más que ejercer de oposición.

 

Lo hemos comprobado en Castilla-La Mancha donde el partido ha tenido crisis en distintas instituciones donde su voto era necesario para gobernar; pero carecía de contrapartidas de poder. En Seseña, en Talavera, en la diputación de Guadalajara o en Quintanar de la Orden son algunos ayuntamientos y diputaciones donde se ha dado esa circunstancia, ha habido más; pero lo cierto es que son muy representativos por cuanto Ciudadanos no contó con muchos concejales en las últimas elecciones municipales y menos con que sus votos fueran decisivos para inclinar la balanza del gobierno hacia unos u otros.

 

A la ambición de la militancia se ha unido la del propio Albert Rivera que no esconde su afán por presidir el Gobierno de España. Acostumbrado a transmitir una cierta ambigüedad política, ha pretendido infructuosamente seguir ejercitándola en Andalucía. El afán era imposible, no daban los números y no es un partido al que Vox esté dispuesto salvarle la cara. Aunque la pugna ha tenido la virtud de realimentarse entre ellos. Quizá por ello el PP se permitió la curiosa definición de ser “el centro del centro-derecha”. El caso es que despejando la retórica nos encontramos con que Ciudadanos ha accedido a la Vicepresidencia del gobierno andaluz y a una serie de importantes consejerías gracias al apoyo de Vox.

 

El PSOE de Castilla-La Mancha para contrarrestar el fracaso andaluz decidió dar a conocer la encuesta citada al principio y a la que estaban haciendo referencia en declaraciones; pero que no se conocía por la opinión pública. Una encuesta que les permite ser optimistas por la valoración de la gestión del Presidente García Page: Un 42,52 % la consideran buena o muy buena mientras que un 22,78 % la califican de mala o muy mala y para el 34, 64 % es regular.

 

Comparada con la del anterior gobierno del PP un 53,51% la consideran mejor o mucho mejor y tan solo un 12,28% la califican como peor o mucho peor, para el 34,21% es igual. El grado de conocimiento, característica que se considera muy importante en unas elecciones, de García Page era en noviembre del 93,60% y la valoración de 5,90; a García Molina de Podemos le conocían un 35,52% y la valoración era de 3,71; Francisco Núñez del PP era conocido por un 29,89% de los castellano manchegos y su valoración de 4,44%; y Orlena de Miguel, posible candidata de Ciudadanos era conocida por tan solo un 10,61 % y su valoración de 4,24.

 

Hay que señalar que en los casos de los bajos niveles de conocimiento es lógico que son sus propios partidarios quienes más le conocen y que eso debía implicar un alto nivel de valoración, puesto que esta se hace por quienes les conocen. En contestación directa de a que partido votarán los encuestados dicen que un 20,95% al PSOE; un 10,51% al PP; 6,89% Ciudadanos; 3,25% Podemos; 1,37% IU; 2,46% Vox; un 36,55% no sabe todavía y el resto otras opciones o no votará o lo hará en blanco.

 

En estimación de voto, lo que se denomina cocina porque entran otros componentes en la valoración, el PSOE obtendría un 40,3%, un 3,4% más que en las elecciones de 2015; el PP un 26,3%, un 12% menos; Ciudadanos un 16,3%, un 7,8% más que en 2015; Podemos un 8,6%, disminuiría un 3,2%; Vox un 8,5%, un 8% más que en 2015. Esto se traduciría entre 16 y 17 diputados para el PSOE, ahora tiene 15; 10-11 para el PP, ahora cuenta con 16; 4 o 5 Ciudadanos, ahora no cuenta con representación; 1-2 Podemos, tiene 2 en la actualidad; y 0 o 1 para Vox que no tiene ninguno.

 

Por provincias y considerando que el reparto sea igual que en las pasadas elecciones, pudiera ser que Albacete tuviera un diputado más y Ciudad Real lo perdiera, el resultado sería: Albacete: PSOE 3; PP 2; CS 1 Ciudad Real: PSOE 4-5; PP 2-3, CS 1 Cuenca: PSOE 3; PP 2 Guadalajara: PSOE 2; PP 1; CS 1-2; Podemos 0-1 Toledo: PSOE 4-5; PP 2-3; CS 1; Podemos 1; Vox 0-1.

 

Fue el propio García Page quien en una rueda de prensa multitudinaria, un día después de cerrarse el acuerdo entre los partidos de derechas para gobernar en Andalucía, ponía en cuarentena estos resultados en el momento tan cambiante políticamente que se vive “el PP tenía casi preparada una gestora para sustituir a Bonilla en Andalucía después de las elecciones y ahora es Presidente”, comentó. Una intervención en la que reivindicó la centralidad, el diálogo y el consenso; pero no con Vox, con el que dijo que nunca pactaría.

Francisco José Gómez Herruz
Francisco José Gómez Herruz

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