“En españa la cultura de defensa es francamente mejorable”

ENTREVISTA AL DIRECTOR DE LA ACADEMIA DE INFANTERíA DE TOLEDO, EL CORONEL JAVIER MARCOS:

 

Desde el pasado diciembre el Coronel Francisco Javier Marcos dirige la Academia de Infantería de Toledo, el centro en el que él también se formó como infante hace 27 años y donde su padre fue profesor. Y lo hace con un currículum brillante que detalla sus numerosas titulaciones militares en seguridad y defensa, sus estudios en estrategia o relaciones internacionales en centros de Estados Unidos, Alemania o Bélgica o su licenciatura de Derecho en la UCLM. Diplomado del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, acumula además un intenso bagaje en misiones internacionales, la última en Oriente Medio como asesor-mediador entre Líbano e Israel.

 

Con todo, el Coronel es un hombre cercano, cordial, buen conversador, muy interesado en que se conozca más y mejor lo que se hace en la Academia y al que se nota encantado con la “ilusión” que ha encontrado en sus jóvenes alumnos y con su nueva responsabilidad. Aunque ha pasado fuera de Toledo veintitantos años, no ha perdido el afecto ni la vinculación con la ciudad, a la que llegó con apenas año y medio, donde creció, tuvo a sus primeros amigos y de la que recuerda con cariño curiosos detalles.

 

¿Cómo ha encontrado la relación de la Academia con Toledo?

 

Llevó seis meses aquí y no exagero, es excelente. Solo he encontrado buenas palabras y el apoyo sincero de todo el mundo, en las autoridades de la administración nacional, autonómica y municipal. De todo el espectro político, por si a alguien le queda alguna duda. También en organismos públicos y privados. Y aprecio que lo dicen de verdad.

 

¿Y en la calle, con los ciudadanos?

 

Exactamente igual. A la Jura de Bandera de personal civil que celebramos el 13 de mayo vinieron 403 personas, una cifra récord en la Academia y la más numerosa de España en proporción al número de habitantes de Toledo. Me llamó la atención su actitud y sobre todo la cantidad de gente joven que vino. Es prueba de una cultura de Defensa que en Toledo está por encima de la media.

 

¿Cree que los toledanos conocen bien el trabajo que realizan en la Academia de Infantería?

 

Después de 160 años, y probablemente no sea culpa suya, sino de la Academia, yo soy el primer culpable, en Toledo no se conoce la Academia en su justa medida. Estoy convencido de que si pregunta a cualquiera le dirá que tiene una imagen positiva de ella, pero es la imagen de los desfiles, de las solemnidades militares. Y eso es lo que menos hacemos aquí.

 

A mí lo que me preocupa

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es que mis alumnos sean verdaderos líderes capaces de combatir, y para conseguirlo hacemos muchas cosas que Toledo no conoce. Una de mis prioridades es que se conozca mejor ese trabajo del día a día y se mejore el aprecio de los toledanos y de los españoles por su Academia. Le aseguro que todos los infantes que hemos pasado por Toledo llevamos siempre en la mente y en el corazón a la ciudad y lo hacemos con un cariño tremendo.

 

¿Cómo mejorar ese mayor conocimiento y cercanía?

 

Yo invito a todos los toledanos y a todo el que quiera conocer la Academia a que vengan, estamos deseando que nos conozcan, solo tienen que solicitarlo con un poco de antelación. Diariamente estamos recibiendo a colegios y asociaciones. Muchos niños, viendo la ilusión que hay aquí, las instalaciones, los carros de combate, que les impresionan mucho, nos dicen que quieren ser militares y han venido profesores que me han comentado: después de no sé cuantos años en Toledo, no me imaginaba lo que había detrás de la fachada de la Academia.

 

El Ejército de Tierra y las Fuerzas Armadas en general están haciendo un esfuerzo grande de acercamiento a la sociedad, de apertura y de transparencia desde hace ya muchos años. Y creo que lo estamos haciendo bien; pero a la sociedad le corresponde esa voluntad de querer acercarse también y creo que lo está haciendo. Y el esfuerzo de los medios de comunicación y de las autoridades también es importante.

 

Nosotros estamos para garantizar la libertad y la seguridad de los españoles. Sin seguridad, lo demás no es posible. Aquí trabajamos para formar alumnos que garanticen esa seguridad, fundamentalmente fuera de España porque la seguridad de los españoles depende de lo que esté pasando fuera.

 

¿La gente entiende este mensaje?

 

Creo que en España la cultura de Defensa es francamente mejorable. Los últimos gobiernos la han fomentado, pero queda un recorrido amplio. La sociedad debe convencerse de que hay que invertir en unas Fuerzas Armadas capaces de defenderles, porque desgraciadamente es necesario, ójala no hubiera conflictos, pero los estamos viendo.

 

No es ser alarmista. Esta noche puede estallar un conflicto en Siria mayor del que ya hay en curso que nos afecte directamente o un atentado en un país de nuestro entorno. Y tenemos que estar preparados porque la seguridad no se improvisa. O tenemos unas Fuerzas Armadas en condiciones o corremos un serio peligro. La sociedad se tiene que mentalizar de esto.

 

¿Cómo describiría la situación?

 

Tenemos un ejército excepcional, en oficiales, en suboficiales y sobre todo en soldados. Probablemente no tengamos los mejores carros de combate del mundo, ni los mejores vehículos, ni el mejor armamento, aunque sí es cierto que lo que tenemos es de lo mejor que hay, pero le aseguro que lo mejor que tenemos, muy por encima, muy por encima de la media de los países más avanzados, son nuestros soldados.

 

Yo he tenido la oportunidad de trabajar en varias operaciones con oficiales y suboficiales de más de 70 países y jamás he recibido una queja de nuestros soldados, todo lo contrario. En mi primera misión en Sarajevo, en 1996, un oficial norteamericano preguntaba qué hacíamos ahí los españoles, un mes después otro oficial francés me decía que ese mismo oficial andaba preguntando cómo lo hacíamos nosotros, viendo el éxito de nuestras misiones.

 

Había operaciones en las que la población en conflicto apedreaba a los vehículos de otros países; cuando pasaba uno con la bandera española, no tiraban ni una piedra. Somos apreciados por otros ejércitos y, sobre todo, por las poblaciones en las que trabajamos. ¿Será nuestro carácter, nuestra preparación? Creo que es un conjunto de todo.

 

Perdone que insista en que tenemos los mejores soldados que puede haber ahora mismo en el mundo, y no exagero. Quien lea estas líneas y haya estado en operaciones, sabe que digo la verdad.

UN DÍA EN LA ACADEMIA DE INFANTERÍA. 

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