Empleo rural en cantidad y calidad

Cierto es que generar empleo en cantidad y calidad para los pueblos es una asignatura pendiente, por la complejidad del asunto y que trataré de explicar a continuación. Pero también es una solución en sí misma a otras cuantas cuestiones que necesitan mucha atención. Como ya sabemos, si queremos revitalizar nuestros pueblos, hay que reducir la grieta que separa las dos Españas, la urbana y la de interior y despoblada.

 

En los pueblos, y sobre todo los minúsculos y recónditos, existen numerosas carencias. Faltan infraestructuras, obras hidráulicas, transporte y comunicaciones, cultura e incentivos demográficos…, lo que acentúa, aún más, la brecha entre las pequeñas poblaciones y las ciudades. También han ido decreciendo los servicios públicos, las escuelas rurales, los servicios sanitarios, los programas de servicios sociales… Con este panorama los jóvenes emigran a las urbes en busca de mayores atractivos y de oportunidades. Sólo los agricultores permanecen unidos al medio rural, pues el campo es imposible de deslocalizar.

 

Para lograr un desarrollo territorial equilibrado de las economías y comunidades rurales, por tanto, no sirve que cada uno haga la guerra por su cuenta. Se necesita que todas las administraciones públicas cuenten con una estrategia demográfica y establezcan legislativamente una carta de obras y servicios garantizados para todos los ciudadanos. Así pues, para generar empleo hay que empezar por cubrir esas y otras muchas necesidades y, para continuar, aplicar nuevas medidas, como incentivos y bonificaciones fiscales y beneficios de seguridad social a quienes inviertan en las zonas despobladas.

 

Pero como decíamos al principio, crear puestos de trabajo en el ámbito rural supone una solución en sí misma para otros retos: la despoblación y el cambio climático. Con empleo, se reactivarían los pueblos. Ahora bien, ¿qué actividades son las que hay que priorizar? Pues las que han demostrado su capacidad de dar la vuelta al proceso de declive económico y demográfico, es decir, aquellas que afianzan los recursos ya existentes en cada zona.

 

El mejor ejemplo, la agricultura. Las tierras de cultivo son un recurso inherente en los pueblos. Sin embargo, los que las trabajan, los agricultores, cuentan con muchas limitaciones naturales, como la sequía, inundaciones o las tormentas de granizo, además de otras limitaciones derivadas de la falta de voluntad política. De ahí, la transcendencia de reconocer y premiar la figura del agricultor, no sólo por su capacidad productora, sino también por su labor de mantenimiento de las zonas rurales. Si además de la agricultura, se apuesta por el denominado empleo verde, estaremos contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.

 

El medio ambiente es una clara oportunidad de negocio capaz de generar empleo y riqueza, conservando a la vez nuestro patrimonio natural y biodiversidad. Empleos relacionados directamente con el medio ambiente son, por ejemplo, la producción de energías renovables, la gestión de residuos y reciclaje, el turismo sostenible o formadores e informadores medioambientales, por nombrar unos pocos. Y, para terminar, el objetivo no es lograr cualquier empleo, sino un empleo que sea estable, sostenible y de calidad, capaz de consolidar una actividad económica rural que permita desarrollarse en el tiempo, retroalimentarse y seguir creciendo a medio y largo plazo

José María Fresneda

José María Fresneda

Secretario general ASAJA Castilla-La Mancha
José María Fresneda