Elogio de la calle

«La verdad está ahí fuera”, repetía aquella famosa serie televisiva de los años ‘90, ‘Expediente X’, advirtiéndonos del avance silencioso de los extraterrestres, que amenazaban con cambiar nuestro modo de vida terrícola.

 

La verdadera invasión estaba ya cociéndose en otra dimensión, la digital, que ha venido a ser la verdadera revolución de nuestros hábitos, de nuestra economía y hasta del modo de relacionarnos individual y colectivamente. La inmediatez, la comodidad, la sensación de que todo y todos están a nuestro alcance a un toque de clic y, por supuesto, el abaratamiento en la compra de productos y servicios que ha generado internet está arrinconando lo que de verdad está ahí fuera: la calle, entendida ésta como metáfora del espacio de encuentro real.

 

No se trata de elegir entre digital o analógico, entre papel o pantalla, entre virtual o presencial, sino de saber “donde se peca y donde se merece”. Muy sintomático ha sido lo ocurrido hace unos días con la celebración de la feria del empleo de Toledo, que con su formato ‘antiguo’ de reunir en un espacio físico a empleadores y buscadores de empleo ha tenido un doble éxito: el de convocatoria, al atraer a más de 60 empresas y a más de 1.000 aspirantes a trabajar en ellas; y el de la satisfacción generada entre los jóvenes de las generaciones Y (millennials) y Z, que han descubierto lo motivante que es hablar cara a cara, tanto con quienes comparten los mismos problemas como con quienes están al otro lado del mercado laboral.

 

Lo barato sale caro y dejarnos tentar como consumidores puede perjudicarnos a la larga como ciudadanos

 

Y no hay que olvidar que son los contactos personales los que en mayor medida facilitan encontrar un empleo. Por otra parte, estas navidades vamos a ver cómo en muchas ciudades, entre ellas Toledo, los comerciantes de tiendas a pie de calle se unen para hacer más atractivo el comercio físico, en un intento de recuperar el terreno perdido a favor de las plataformas de venta online. Desde hace años se alerta del declive de la vida de los barrios, que van quedándose sin comercios de proximidad, y con ellos se van los empleos más estables y algunos de los servicios básicos para la vecindad. Tienen razón los empresarios cuando dicen -y no les queremos escuchar- que son ellos los que más impuestos pagan y más empleos de calidad sostienen en contraposición a las grandes plataformas digitales o multinacionales de la distribución. Lo barato sale caro y dejarnos tentar como consumidores puede perjudicarnos como ciudadanos. Todos somos responsables de que nuestra vida, además de ir a mejor gracias a los avances tecnológicos, no vaya a peor por culpa de hacer un mal uso o abuso de estos mismos avances tecnológicos. Salgamos a disfruta de lo que nos ofrece la calle.

    

Prado López Galán

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