¿Elecciones en octubre?

En el entorno presidencial de Castilla-La Mancha es difícil encontrar a alguien partidario de una convocatoria de elecciones autonómicas, serían en octubre. Variadas son las razones para oponerse: “Sería un fracaso de la política”. “Al no celebrarse elecciones municipales es probable que la abstención fuera muy alta y entonces nadie sabe lo que ocurriría”. “No vale la pena celebrarlas para 18 meses que quedarían de legislatura; si fuera para 4 años estaría a favor, pero en Castilla-La Mancha obligatoriamente hay que volver a celebrar elecciones en 2019”. Estas tres razones se las he escuchado a tres destacados políticos socialistas distintos. Pero también he escuchado la de: “si no hay presupuestos, no te quepa la menor duda de que se convocarán elecciones”.

 

Las manifestaciones públicas del presidente, Emiliano García Page, van por esa línea :“no voy a ser presidente a cualquier precio”, también sus manifestaciones privadas. Y es que el precio es no poder cumplir con el programa electoral. No puedes estar toda una legislatura prorrogando los presupuestos del primer año, un año especialmente difícil, arrastrando la crítica de que todo sigue igual.

 

No teme el PSOE el adelanto electoral y no porque esté plenamente convencido de una victoria. Sabe que la convocatoria cogería con el paso cambiado a todos, incluido a ellos, pero menos. Aunque ciertamente sea quien más tiene que perder puesto que la disyuntiva es dejar de gobernar.

 

El Partido Popular no las quiere en absoluto, aunque su disyuntiva sea la de gobernar, en la oposición ya están, porque se encuentran sin candidato o candidata. Dudan de lo que finalmente haría Cospedal, que está en un ministerio muy muy cómodo y apetecible al que es impensable ir de ida y vuelta si se presentara por Castilla-La Mancha y perdiera. Bastante molesto está ya un importante sector militar con que su jefa sea la secretaria general de un partido. Por otro lado Cospedal no les asegura la victoria.

 

Podemos tiene poco que ganar y todo por perder. No es nada probable que unas nuevas elecciones mejore su condición de partido necesario para gobernar y sí entra dentro de lo muy posible lo contrario, que no puedan influir en el Gobierno.

 

Ciudadanos es el reverso de la moneda de Podemos. En las pasadas elecciones autonómicas fue la Ley electoral de Cospedal, perjudicial para las minorías, la que les dejó por muy poco fuera del Parlamento regional. A nada que suban en votos el gobierno dependerá de ellos y será quien ellos decidan.

 

El presidente García Page no olvida el sorprendente voto en contra de los presupuestos por parte de Podemos cuando habían sido negociados y acordados hacía meses. En el PSOE entienden que el rechazo se debió a un intento de influir en el proceso interno que entonces vivía el PSOE y no a la defensa de los intereses de Castilla-La Mancha. Un rechazo que fue utilizado por García Molina para su propia campaña en el seno de Podemos que también estaba en proceso de renovación de la dirección.

En esta campaña García Molina se apoyó en unos vídeos especialmente hirientes que realizaron contra García Page. Vídeos que éste tampoco olvida. No está dispuesto el PSOE a volver a sentarse a negociar con García Molina, le considera no fiable. Y este ya ha dicho que votarán en contra si García Page no habla con él y negocian los presupuestos. Palabras que han sido criticadas por el otro parlamentario de Podemos, David Llorente, quien no entiende que se rechace algo que todavía no ha sido presentado ni acordado en el grupo parlamentario, ni en el Consejo Ciudadano regional de Podemos. En todo caso bastará que García Molina vote en contra de los presupuestos junto al PP, como en el pasado mes de abril, para que no se aprueben.

 

Es más que evidente que en el proceso quien corre más riesgos son los partidos de izquierda, primero por no satisfacer de manera suficiente las expectativas creadas, y sin presupuestos eso no es posible, y segundo porque la correlación de fuerzas difícilmente pueden ir a mejor que la situación actual. Pero resulta que, como denunció el diputado de Podemos David Llorente, ni siquiera García Molina ha reunido al Consejo Ciudadanos para debatir la situación. Demasiado cometido para un recién llegado.