El tren vuelve a ser objeto de deseo

Los 620 kilómetros de distancia que separan a Madrid y Barcelona se pueden recorrer en tren en apenas 2 horas y 45 minutos. Los 80 kilómetros que distan entre Toledo y Talavera de la Reina necesitan, en el mejor de los casos, 2 horas y 56 minutos de trayecto ferroviario, y no es directo, sino que hay que ir hasta Madrid y desde allí enlazar con Toledo o Talavera.

 

En la España de las desigualdades marchan trenes a dos velocidades muy dispares: la del siglo XXI que representa la Alta Velocidad (Ave y compañía) y la del siglo XX, que en muchos territorios ha retrocedido al XIX. Buena parte del territorio de la provincia de Toledo, especialmente la zona oeste, ha quedado desenganchado del ferrocarril moderno, agravando su situación económica y social.

 

En este contexto ha surgido el Pacto Social por el Ferrocarril en la provincia de Toledo, impulsado conjuntamente por los sindicatos CCOO y UGT y la patronal Fedeto, y al que ya se han sumado, además de la Diputación, los ayuntamientos más afectados, como el de Talavera de la Reina, Torrijos, Illescas, los de la comarca de La Sagra, etc.

 

En un ejercicio de pragmatismo que no suelen hacer los políticos, los agentes sociales exigen compromisos concretos de inversiones que mejoren lo que hay, que es poco y obsoleto, en espera de que llegue la gran promesa del AVE a Talavera. La realidad es que el recorrido en tren de Madrid a Talavera se ha incrementado en media hora más desde el año 2000, que muchas estaciones de la provincia se han ido cerrando dejando sin servicio ferroviario a una población creciente, que los trenes que circulan están anticuados y se averían constantemente en mitad del recorrido… una situación insostenible.

 

El mismo Gobierno central remiso a invertir en el ferrocarril -el transporte público más social- no ha puesto ningún reparo en gastar los más de 2.000 millones de euros que costará rescatar a las autopistas privadas que quebraron (entre ellas la de Madrid-Toledo o las radiales de Madrid a Ocaña-La Roda y a Guadalajara).

 

En papel mojado quedaron las promesas del Gobierno de Castilla-La Mancha, que aseguraba que a estas alturas de siglo ya estarían conectadas por la alta velocidad todas las capitales de la región entre sí. Toledo sólo se comunica directamente con Madrid (la conexión directa con Cuenca se canceló en 2011 por falta de rentabilidad); Cuenca sólo lo hace con Albacete y Ciudad Real sólo tiene conexión directa AVE con Cuenca. Pero si alguna ciudad ha perdido el tren ha sido Talavera. El AVE ni está ni se le espera. Por eso urge recuperar, al menos, un tren digno y eficaz.

Prado López Galán
Prado López Galán

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