El trasvase de riqueza del Tajo al Segura

Ni sobra agua en la cabecera del río Tajo ni falta agua en la cuenca del Segura. Sobre dos falsedades se mantiene vivo y voraz el trasvase Tajo-Segura, que en los últimos treinta años ha enriquecido al Levante y empobrecido a los pueblos ribereños de Entrepeñas y Buendía (provincias de Guadalajara y Cuenca). Los poderosos intereses geopolíticos y económicos desangran al río Tajo y dejan sin oportunidades a los municipios ribereños.

Los embalses de la cabecera del río Tajo, Entrepeñas y Buendía, están por debajo del 20% de su capacidad de agua, pese a lo que el Gobierno central ha autorizado un triple trasvase a la cuenca del Segura.

 

Ni sobra agua en la cabecera del río Tajo ni falta agua en la cuenca del Segura. Sobre dos falsedades se mantiene vivo y voraz el trasvase Tajo-Segura, que en los últimos treinta años ha enriquecido al Levante y empobrecido a los pueblos ribereños de Entrepeñas y Buendía (provincias de Guadalajara y Cuenca). Los poderosos intereses geopolíticos y económicos desangran al río Tajo y dejan sin oportunidades a los municipios ribereños.

 

Los cientos de miles de hectómetros cúbicos de agua que desde hace 37 años se han derivado desde la cabecera del río Tajo hasta la cuenca del río Segura han ido abriendo una gran brecha económica y social entre la comarca de la cuenca cedente (los 22 municipios en torno a los embalses de Entrepeñas y Buendía, en las provincias de Cuenca y Guadalajara) y la de la cuenca receptora (las comunidades de Murcia y Valencia), enriqueciendo a éstas últimas a costa del empobrecimiento de los ribereños castellano-manchegos.

 

El agua trasvasada desde el Tajo no ha ido a mitigar la sed de la población levantina, sino que ha servido para consolidar e incrementar (incluso ilegalmente) los regadíos de la huerta murciana, impulsando una rica industria agroalimentaria y alimentando una creciente actividad turística. Así lo constatan diversos estudios realizados sobre el impacto económico y social que ha tenido el trasvase Tajo-Segura desde que comenzara en el año 1981 a derivar agua de forma sistemática.

 

Entre estos estudios destaca el encargado a PwC por el poderoso Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura (regantes murcianos en su mayoría), en el que se concluye que “el principal uso del agua procedente del trasvase Tajo-Segura es la agricultura de regadío. De acuerdo con nuestras estimaciones, esta agricultura aporta 1.286 millones de euros al PIB regional y nacional, y mantiene 73.610 empleos. Si al sector agrícola se le suman las actividades de comercialización y transformación asociadas, la industria agroalimentaria vinculada al trasvase Tajo-Segura aporta en su conjunto 2.364 millones de euros de PIB y más de 100.000 empleos.

 

El agua del trasvase se utiliza asimismo para abastecimiento doméstico e industrial en muchos municipios que en muchos casos tienen interés turístico, por lo que ha apoyado el desarrollo de otra industria clave para las regiones del trasvase, el turismo. Los datos disponibles muestran que el sector turístico sustenta más de 320.000 empleos en las Comunidades donde el trasvase tiene mayor peso, Valencia y Murcia”. Esta riqueza se sustenta en buena medida en el agua cedida desde la cabecera del Tajo, aún cuando ésta no es excedentaria.

 

El estudio de PwC encargado por los regantes murcianos ya ha calculado las importantes pérdidas que sufrirían sólo con reducirse la cantidad de agua trasvasada (no contemplan en ningún caso la supresión del trasvase, a pesar de tener ya construidas tres plantas desaladoras): “En una potencial reducción en el volumen de agua trasvasada -ocasionada por restricciones en el agua disponible en origen o por un aumento de su precio-nuestras estimaciones muestran que una reducción del 10% en la cantidad de agua trasvasada se traduciría en una reducción del 4’3% en el volumen de producción agrícola y un impacto proporcional en la actividad de comercialización”.

Esta prosperidad de la cuenca receptora contrasta con el declive de la cuenca cedente. Los 22 municipios conquenses y alcarreños del entorno de los embalses de Entrepeñas y Buendía, de los que se extrae el agua que va al Levante, se han ido empobreciendo y despoblando como consecuencia directa de la pérdida de agua.

 

Así lo confirma el reciente estudio publicado por el Grupo de Investigación del Tajo de la Universidad de Castilla-La Mancha, titulado “Impactos socio-económicos del Trasvase Tajo-Segura en los Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía” y realizado por los profesores Enrique San Martín, Beatriz Larraz y Nuria Hernández-Mora.La historia que relata este estudio es la de una comarca que, como muchas otras zonas rurales de montaña, ha sufrido los impactos de la política hidráulica: primero, como consecuencia de la pérdida de tierras e infraestructuras anegadas bajo las aguas de los embalses; después, por la pérdida de oportunidades económicas derivadas de la puesta en funcionamiento del Trasvase Tajo-Segura. Es una historia de destrucción de alternativas de desarrollo socioeconómico al priorizar unas regiones (generalmente más prósperas) sobre otras más desfavorecidas y marginales, en defensa de un supuesto interés nacional superior”, dicen los autores de este informe publicado por la UCLM.

 

El análisis se remonta a los años ‘50 del siglo XX, cuando los embalses de Entrepeñas y Buendía se construyeron sobre los cauces de los ríos Tajo y Guadiela en la comarca de La Alcarria, entre las provincias de Guadalajara y Cuenca. “Los municipios ribereños perdieron sus tierras más fértiles bajo las aguas de los embalses, en una época en la que la agricultura era la principal actividad económica en zonas rurales. Los caminos y carreteras que unían las poblaciones de los valles también quedaron anegados, aislando así a municipios y vecinos que hasta entonces habían estado próximos. En el caso de Buendía, el embalse inundó la N-320, principal vía de comunicación entre las capitales de provincia de Cuenca y Guadalajara y entre algunos municipios ribereños, incrementando la distancia entre ellos desde 10 km hasta 60 km, algo que tardó más de 50 años en subsanarse, con la entrada en funcionamiento del viaducto de Buendía en 2008. A pesar de estos impactos iniciales, con el llenado de los embalses emergió un modelo económico alternativo en la comarca, sustituyendo la actividad agraria tradicional por un desarrollo basado en las actividades turísticas y recreativas vinculadas a Entrepeñas y Buendía. En una comarca caracterizada por una gran belleza paisajística y un importante patrimonio cultural y natural, la existencia de una enorme lámina de agua de más de 11.400 ha en la proximidad del área metropolitana de Madrid dotó a la zona de un enorme potencial de desarrollo en una época en la que el turismo empezaba a despegar como importante actividad económica. Durante las décadas de los 60, 70 e incluso 80, se construyeron urbanizaciones de segunda residencia, instalaciones hoteleras, de restauración y ocio, y puertos deportivos, particularmente en el entorno del embalse de Entrepeñas y, en menor medida, en el de Buendía. El cambio de modelo pareció funcionar y el “Mar de Castilla” y sus playas se convirtieron en un lugar habitual de veraneo de muchos”.

 

Hasta que llegó el trasvase y truncó el desarrollo en esta comarca. “La conjunción de un fuerte descenso de las aportaciones de agua a los embalses de Entrepeñas y Buendía (50%) desde principios de los 80 respecto a lo previsto y, sobre todo, una gestión de la infraestructura que por motivos político-económicos ha priorizado la realización de trasvases al sureste español ignorando por completo las necesidades de los municipios ribereños y la prioridad legal de todos los usos de la cuenca cedente (incluidos los usos recreativos), ha resultado en su declive poblacional y socioeconómico”, sostiene el estudio publicado por la UCLM. Los municipios afectados han perdido más del doble de población que su entorno (han pasado de 25.000 habitantes en los años ‘50 a 10.000 en 2016) y su renta per cápita es entre un 20 y un 30% inferior al resto de municipios de su provincia. Beatriz Larraz, coautora del estudio y doctora en Ciencias Económicas y Empresariales, asegura que “esta comarca está entre las más deshabitadas de España, con un crecimiento nulo y una tasa de reemplazo del 73%, frente al 88% que se da en la España rural”.

 

Por su parte, Enrique San Martín, doctor en Economía y autor de la tesis “Un análisis económico de los trasvases intercuencas: el trasvase Tajo-Segura”, califica el trasvase de “medioambientalmente nefasto y socialmente injusto. Nunca ha interesado otra cosa que medir los beneficios de la cuenca receptora, sin pararse a pensar en la cedente”. Desmiente, además, “el hidromito de la rentabilidad socioeconómica de las infraestructuras hidráulicas y de la compensación económica por parte de los regantes murcianos a la cuenca cedente. No existe tal compensación, sino que es el canon que deben de pagar en concepto de amortización del coste de las obras, así como gastos fijos y variables del funcionamiento; y ni siquiera lo cobra directamente Castilla-La Mancha, sino que lo hace el propio Estado”, asegura San Martín.

 

Las organizaciones agrarias de Castilla-La Mancha denuncian desde hace décadas el agravio comparativo que sufre el campo regional, sin posibilidad de consolidar ni aumentar los regadíos por no disponer de un agua que ve pasar de camino a la huerta levantina.

 

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, defiende la necesidad del agua que cede la región y propone a la cuenca receptora usar las plantas desalinizadoras ya construidas con dinero público para poner punto final al trasvase Tajo-Segura y a la brecha socio-económica abierta entre los dos territorios.

 

LA TRAMA DEL AGUA EN EL SEGURA

Francisco Turrión, premio Medio Ambiente Castilla-La Mancha 2018, por su informe “La trama del agua en la cuenca del Segura”, junto a la consejera de Fomento, Agustina García.

 

“La trama del agua es hacer creer a la ciudadanía que la cuenca del Segura no tiene agua con el fin de apuntalar el trasvase Tajo-Segura y justificar la necesidad de otros nuevos, mientras aumentan las demandas de unos pocos”, sostiene el hidrogeólogo Luis Francisco Turrión, premiado este año por el Gobierno de Castilla-La Mancha en la categoría Investigación e Innovación en Medio Ambiente por su informe “La trama del agua en la Cuenca del Segura”, publicado por la organización ecologista Greenpeace.

 

“Desde finales de los años ‘60 -y con más claridad desde los ‘70- se sabía que el trasvase Tajo-Segura no era necesario, pues utilizando los recursos naturales renovables de aguas subterráneas de la cuenca del Segura, las nuevas zonas de riego previstas entonces podían ser atendidas con esas aguas subterráneas… Desde entonces se ha subestimado el potencial de agua subterránea de la cuenca del Segura, incluso de la Batería Estratégica de Pozos de Sequía (80 pozos puestos en marcha por el Estado en la sequía de 2004-2009), que siguen parados y sin funcionar. En definitiva, creemos haber demostrado en el informe publicado por Greenpeace que haciendo bien los balances del ciclo natural del agua en la cuenca del Segura, ese flujo subterráneo de agua al mar puede ser de más de 500 hm3 al año. Sumando esto al agua desalada prevista de obtener comprobamos que la cuenca del Segura no es deficitaria sino todo lo contrario, pues tiene un superávit anual de 200 hm3/año y sin contar con el agua del trasvase Tajo-Segura. Y todo ello considerando el total de demandas actuales y de las previstas hasta 2033 en su vigente Plan Hidrológico”.

 

Francisco Turrión, que es funcionario de la Confederación Hidrográfica del Segura, ha denunciado que “a pesar de que en diciembre de 1986 se prohibían ‘de facto’ las ampliaciones de regadíos en la cuenca del Segura, desde entonces y hasta hoy se estima que unas 60.000 nuevas hectáreas de riego se han implantado sin el preceptivo amparo legal”.

 

Basándose en la investigación de este hidrogeólogo, el responsable de Agua de Greenpeace, Julio Barea, ha criticado el último triple trasvase autorizado por el ministerio de Agricultura: “No entendemos por qué se autoriza un nuevo trasvase cuando los embalses de cabecera del Tajo rondan el 19% de su capacidad y no han comenzado a recuperar sus mínimos caudales ecológicos. Creemos que para justificar este trasvase se han manipulado y ocultado sistemáticamente datos y mantenido la idea de escasez de agua hasta que se ha grabado en el subconsciente de la ciudadanía, cuando la cuenca del Segura dispone de entre 500 y 800 hm3 de recursos renovables más al año de los que la Administración reconoce”.

 

60 HM3: LA GOTA QUE COLMA EL VASO

Los nueve meses que ha estado cerrado por sequía el trasvase Tajo-Segura y las lluvias de esta primavera han ayudado a que los embalses de la cabecera del río Tajo, Entrepeñas y Buendía, se recuperen ligeramente, pasando, técnicamente, de estar declarados en estado de emergencia al actual estado de alerta. Esta leve mejoría ha sido suficiente para que el ministerio de Agricultura autorizase el pasado 4 de abril un triple trasvase a la cuenca del Segura, de 20 hm3 al mes desde abril hasta junio. 60 hm3 en total que han sido la gota que colma el vaso de la paciencia de los municipios ribereños de Entrepeñas y Buendía (que temen para el verano restricciones al consumo y a los regadíos), del Gobierno de Castilla-La Mancha y de las ciudades bañadas por el Tajo -Aranjuez, Toledo y Talavera de la Reina-, de todas las organizaciones ecologistas y de las organizaciones agrarias de la región. Desde Castilla-La Mancha no se quiere entrar en una guerra por el agua con el Levante.

 

En Cuenca y Guadalajara sabemos que esto no es culpa de los murcianos o de los regantes tradicionales, que se ven arrinconados por las grandes empresas; sabemos que la situación es culpa de la avaricia de unos pocos y del Gobierno, tanto el de Murcia como el central, que lo permite, ha manifestado Francisco Pérez Torrecilla, presidente de la Asociación de Municipios Ribereños de Entrepeñas y Buendía. El problema no es que falte agua en el Levante, es que sobran regadíos… Los abusos de los agricultores industriales ya han dejado morir allí una joya como es el Mar Menor”.

 

Ecologistas en Acción ha sido muy crítico con la decisión gubernamental del nuevo trasvase, recordando que la cabecera del Tajo está por debajo del 20% de su capacidad. “Además de esos 60 hm3 ha de ser desembalsada una cantidad mayor para garantizar el caudal mínimo para el río Tajo a su paso por Aranjuez, 6 m3 por segundo. Es decir, Entrepeñas y Buendía quedarán de nuevo en una situación límite y los municipios ribereños tendrán en serio riesgo la satisfacción de sus demandas de agua”, aseguran desde Ecologistas en Acción.

 

Esta organización denuncia que el Tajo es un río “agónico y secuestrado. Resulta intolerable la gestión generada por la explotación del trasvase que genera una agonía ambiental permanente para el tramo medio del río Tajo. Durante los meses de febrero y marzo, mientras todos los ríos de centro peninsular tenían importantes crecidas, el tramo medio del Tajo ha seguido con el mismo caudal, una media de unos pírricos 7 a 8 m3/s. Esto es porque toda el agua que entraba en la cabecera ha sido guardada para conseguir alcanzar la cota legal trasvasable de los 400 hm3. Su falta de caudal suficiente agrava aún más los episodios de contaminación del río en su confluencia con los ríos Jarama y Guadarrama al perder su capacidad de dilución”.

 

La Plataforma en Defensa de los ríos Tajo y Alberche ha convocado concentraciones en Toledo y en Talavera de la Reina contra este nuevo trasvase y el Gobierno de Castilla-La Mancha ha vuelto a anunciar que lo recurrirá, como ha hecho, sin éxito hasta el momento, con los 23 trasvases autorizados por el ministerio de Agricultura desde el verano de 2015. La consejera de Fomento de Castilla-La Mancha, Agustina García, acusa al Ministerio de “hipotecar el río Tajo por garantizar los intereses del Levante”.