El Tajo 45 años después

 

Hace 45 años un 19 de junio se prohibía el baño en las aguas del tajo a su paso por Toledo. Hasta entonces la ciudad, situada en el centro de la península, podía decir, como aquella célebre canción del verano “aquí si hay playa”. Muchos toledanos recuerdan haber aprendido a nadar en el río, no eran muchas las piscinas públicas en la ciudad ni tan divertidas. El río era traicionero, algunas pozas resultaban mortales cada año, no había como ahora cursos de natación desde niños y eran muchos los que no sabían nadar.

 

 

No fue eso, sin embargo, la causa de que se prohibiera el baño en el Tajo. Desde un tiempo a esa parte el agua al agitarse al saltar las presas del rio mostraban en forma de espumas la suciedad con la que llegaba a Toledo. Seis años antes, el 30 de julio de 1966, con una orden ministerial se iniciaba el proceso para construir el trasvase del Tajo al Segura desde los pantanos de Entrepeñas y Buendía, en la cabecera del Tajo. En 1979 empezaron a llegar esas aguas limpias a la cabecera del Segura. Mientras, el río a su paso por Toledo, ya no necesitaba de prohibición alguna para el baño, bastaba el mínimo sentido común.

 

 

En esos años se produjeron en la ciudad, coincidiendo con la explosión política que supuso la llegada de la democracia, importantes movilizaciones contra el Trasvase que fueron decayendo a lo largo de los años, paradójicamente, según se iba agravando la situación. Toledo se olvidó de que tuvo una vez playa y los toledanos empezaron a dar la espalda al río. Situación que algo se revirtió cuando se acondicionaron las riberas del río. Aunque ya nunca llegó Toledo a disfrutar del Tajo de la misma manera.

 

 

 

Recordar estos hechos y reivindicar un Tajo limpio y con caudal suficiente es lo que llevó a la Plataforma en Defensa del Tajo ha convocar una manifestación, al cumplirse esos 45 años de prohibición para nadar en el río, que comenzó con una concentración en el mirador de la Cava, para luego atravesar el puente de San Martín, volver por el de La Cava y al final del mismo saltar a la ruta ecológica por el torreón de La Cava y llegar otra vez al mirador.

 

 

 

Unas 500 personas se manifestaron, no eran muchas para el problema; pero si de todas las tendencias, desde militantes de extrema izquierda hasta un grupo de extrema derecha, pasando por todo el arco político. Y la manifestación discurrió sin problemas destacables alguno y en un ambiente de alegría y reivindicativo. Muchos de los manifestantes acudieron con bañadores, gafas de piscina y flotadores.

 

 

 

Reivindicar la devolución del río que “nos robaron y cambiaron por una gran alcantarilla a cielo abierto”, era el objetivo de la Plataforma convocante de la manifestación.