“El sindicalismo es picar piedra”

Se va del sindicalismo activo con la misma ilusión con la que llegó. Y de eso hace ya 46 años. El ya ex-secretario general de CCOO de Toledo, Jesús García Villaraco, es la memoria viva de casi cinco décadas de lucha obrera en la provincia de Toledo. “No hemos sido nunca radicales, pero sí firmes en la defensa de los trabajadores”, asegura. Lo quiere contar todo en un libro que presentará pronto.

Jesús García Villaraco durante una de las últimas manifestaciones celebradas en Toledo.

 

Muy lejano queda ya aquel día de verano de 1971 (20 de julio) en el que el dictador Franco vino a Toledo a inaugurar la fábrica de Standar Eléctrica. Trabajaban en ella 1.600 personas, entre las que se encontraba un jovencísimo Jesús García Villaraco, integrado ya en un grupo sindicalista muy activo que operaba en la clandestinidad (aún no se había legalizado CCOO). “Con la visita de Franco quisimos tener nuestro primer acto de rebeldía. Fuimos pasando la voz porque se acordó darle la espalda cuando pasara por la barandilla de la nave, que era inmensa; pero entró Franco y la gente rompió a aplaudir, salvo cuatro… Fue nuestro primer fracaso, recuerda entre risas Villaraco. Pero luego poco a poco la gente fue cambiando la actitud y cuando murió Franco en 1975 ya éramos en la fábrica cerca de 500 sindicalistas de CCOO, no legalizados, pero ya teníamos constituido un núcleo muy fuerte”.

 

García Villaraco (Torralba de Calatrava, 1953) se dedica estos días -tras ceder el testigo de la secretaría general de CCOO Toledo que ha liderado desde 2005- a ultimar el libro que escribe sobre la historia del sindicato en Toledo, de la que es uno de sus protagonistas desde el inicio.

 

 

“Había mucho miedo aún en los ’70 en un Toledo que había pasado mucho, que sufrió un auténtico exterminio de quienes habían apoyado a la república. Decidimos infiltrarnos en el sindicato vertical, porque eso nos permitía ser enlace sindical legalizado a la vez que trabajábamos clandestinamente para CCOO. Y con esta estrategia en 1974 arrasamos en Standar Eléctrica. Se elegían a 52 delegados y cuando terminó la votación llamaron al Gobernador Civil y le comunicaron que 50 de 52 elegidos eran de CCOO. Otro hito importante para el sindicalismo fue en enero del 76, se convocó una gran huelga en la empresa a nivel nacional. Duró varios meses y la gente empezó a pasarlo mal, se recurrió a cajas de resistencia, se recogió dinero de Europa, hasta un jugador del Real Madrid nos dio dinero y sobre todo conseguimos una oleada de huelgas que no podía aguantar el régimen; la transición no fue tan suave como se pinta, ni un mero acuerdo de los de arriba”.

 

LA ECLOSIÓN DEL SINDICALISMO

“CCOO se extendió con una gran vitalidad, íbamos a los pueblos y siempre nos encontrábamos en las asambleas lleno total, había una eclosión enorme. Algo muy parecido al 15 M, la explosión genuina. Nos superaba el número de gente que venía a nosotros, sobre todo gente joven porque los mayores tenían aún mucho miedo”, recuerda Villaraco, que ya por entonces se le comenzó a apodar “el bicho rojo”, pseudónimo con el que firmaba sus artículos en la Hoja Sindical. Tal era el entusiasmo que la afiliación creció rápidamente.

 

Nuestro primer acto de rebeldía fue cuando en 1971 vino Franco a Toledo a inaugurar Standar Eléctrica. Acordamos darle la espalda, pero entró Franco y la gente rompió a aplaudir. Fue nuestro primer fracaso

 

Empezamos con 20.000 afiliados, una barbaridad; íbamos a los pueblos, apuntábamos a la gente, les dábamos el carné pero luego no pagaban. No conseguíamos recaudar”. En 1977 se disuelve el sindicato vertical y CCOO es legalizada. “Estamos este año celebrando nuestro 40 aniversario, apunta Villaraco. En Toledo hicimos nuestro primer congreso provincial en 1978, en el hotel Carlos V. Elegimos secretario general a Chema Díaz Ropero, compañero de Standar Eléctrica. A partir de aquí se fue extendiendo la representación sindical a todas las empresas. Se van abriendo muchos locales por los pueblos y se da un salto importante entorno a los convenios provinciales, como el de madera (sector en el que se hizo una huelga importante), el metal, hostelería, enseñanza…”

 

“Yo le he preguntado a Chema si en aquellos comienzos había valentía o inconsciencia, porque las cosas eran muy complicadas, y él me decía que había que hacer las cosas y se hacían, con un poco de miedo y mucha inconsciencia. Yo pienso que había más inconsciencia que otra cosa, y mucho miedo, a veces irracional porque mirabas para todos sitios, había todavía mucha represión y represalias y aquí en Toledo estábamos muy calados, sabían que éramos los de Estándar, aunque salvo alguna detención puntual a Juanjo (Juan José González) no hubo grandes problemas”.

 

EL MUNDO LABORAL EN LOS AÑOS ‘70

“Cuando entré a trabajar en Standar Eléctrica, yo cobraba más que mi padre; el salario de un profesional era de lo mejorcito, aunque había una escalada de los precios brutal. En este contexto los convenios colectivos empezaban a tener más importancia de la que habían tenido hasta entonces. ¿Paro? No se medía entonces, así que en realidad no se sabía el desempleo que había. Ésta era una provincia eminentemente agrícola, con un poco de comercio, la Fábrica de Armas y poco más. Cuando se produjo un gran éxodo del campo a la ciudad entonces sí hubo parados, pero no se medía. Las primeras movilizaciones que hicimos en La Villa de Don Fadrique precisamente fueron para reclamar que entre campaña y campaña agrícola, como la vendimia y la aceituna, los jornaleros tuvieran como en Andalucía y en Extremadura una especie de subsidio”.

 

Los empresarios también tuvieron que ir adaptándose en estos años al hecho sindical. “En aquellos años cada empresa era un feudo del amo al que no pasaba nadie, recuerda Villaraco. Para poder celebrar una asamblea teníamos que hacer de todo. Era muy difícil ir abriéndose paso empresa por empresa, en el textil, en el calzado… Como decía Juanjo, el sindicalismo es picar piedra. Sí, ha sido un trabajo duro, pero mirando hacia atrás no hay cosa más grande que el haber normalizado las relaciones entre el trabajador y el empresario, algo en lo que la crisis ha provocado un paso atrás. Tengo que decir que en todos estos años el empresariado ha cambiado mucho, por lo menos desde el punto de vista institucional; siempre queda alguien que muestra violencia contra el trabajador, pero ya son los menos. Con respecto a Fedeto (la patronal toledana), hemos mantenido una relación institucional normalizada, con la idea común de que era bueno negociar, dar seguridad jurídica, seguridad laboral…”

 

Villaraco lamenta que la crisis económica y el desempleo han dado al traste con muchos de los logros sindicales de las últimas décadas. “Lo más grave, después del paro, es la precariedad que se ha impuesto, ahora hay que aceptar condiciones malas para poder trabajar”.

 

CCOO EN EL SIGLO XXI

A José María Díaz-Ropero le siguieron al frente de la secretaría general de CCOO Toledo Juan Arroyo (ya fallecido), Julio Herrera (era trabajador de Iberdrola) y Eugenio Gómez ‘El Manchego’, que murió siendo el secretario general y fue sustituido, en el año 2005, por García Villaraco.

 

“En mi primera legislatura, entre 2005 y 2008, la situación económica y de empleo era muy buena y conseguimos nuestro mayor volumen de afiliación, unos 22.000 trabajadores afiliados (y éstos ya sí pagando). Hasta que llegó la crisis; en 2009-2010 se mantuvo bien la afiliación, pero ya con el paro en construcción y madera se fue desvinculando mucha gente que perdió su trabajo y cayó una barbaridad la afiliación. Lo hemos pasado muy mal, sobrevivimos gracias a que no teníamos más que un 3% del total del presupuesto de subvenciones, pero la caída de la afiliación nos hizo mucho daño”.

 

“La reforma laboral ha puesto muy difícil la defensa de los trabajadores ante los despidos, los expedientes de regulación de empleo duran mucho tiempo, los trabajadores no sacan nada… La gente del sindicato también ha sufrido anímicamente, porque es que no ganábamos una batalla, pero como lo que no mata te hace más fuerte, yo creo que el sindicato ha salido también más reforzado”.

 

La afiliación cayó a la mitad en los años duros de la crisis, pero ha comenzado a remontar y a día de hoy hay 14.600 afiliados en la provincia de Toledo. ¿Y la imagen y el prestigio de CCOO cómo ha quedado?

 

Ha habido una campaña fuerte de desprestigio contra los sindicatos y quienes no conocen nuestro trabajo pueden culparnos de no hacer bien las cosas o no hacer lo suficiente. Es verdad que no llegamos a muchos sitios, como a las microempresas, a tantos falsos autónomos, a los freelance o a los desempleados, pero en estos años de crisis tan duros hemos conseguido mantener en vigor todos los convenios colectivos, que afectan a 100.000 trabajadores. Los trabajadores no conocen el alcance de la reforma laboral. No saben el daño, la mala leche, que tuvieron las medidas de la reforma laboral, hechas por verdaderos expertos que sabían lo que hacían. Se asume que esto está muy mal y que tienen que buscarse la vida, incluso le echan la culpa al más cercano. Y contra eso también luchamos cada día”.

 

¿Se puede recuperar todo o perdido en este periodo de crisis? “Hay un run run de que ya no va a ser nada igual que antes de la crisis pero yo creo que hay riqueza suficiente en el país y se puede repartir, se puede impulsar empleo estable. Si fuera verdad que se gana competitividad con malas condiciones laborales y bajos salarios Marruecos estaría que se saldría. Pero no, los que hemos mamado el sindicalismo en una empresa importante sabemos perfectamente que la clave del desarrollo económico está en la formación de los trabajadores, en la tecnología. Y funcionan mejor las sociedades que reparten la riqueza”.

 

¿Qué futuro tienen los sindicatos? “La crisis no ha pasado para los sindicatos. Hay mucha incertidumbre económica, laboral, muchos cambios… Sin duda que el sindicato necesita una renovación, hay que dejar que la gente joven tire para adelante, es que hasta el lenguaje es distinto. Hay que intentar organizar a los freelance, los falsos autónomos que son los verdaderos esclavos del siglo XXI, porque eso es el sindicalismo, y tendrían una una fuerza de la leche”.

 

LAS RELACIONES CON LA UGT

Hubo un momento inicial en el que CCOO era el único movimiento sindical porque habían machacado a la UGT, que luego se reinventa y resurge con mucha fuerza económica tras el triunfo del PSOE. En la provincia se introdujo en empresas en las que no estábamos nosotros, al calor del PSOE y un poco anti-CCOO, e incluso cuando gana el PSOE por mayoría absoluta acarician la esperanza de ser el sindicato mayoritario. Pero luego nos damos cuenta de que no se puede seguir así y al contrario de lo que pasa en política con la izquierda, que siempre se ha tirado los trastos a la cabeza, pensamos que lo mejor para los trabajadores era unidad de acción, a pesar de competir en las elecciones sindicales”.

 

¿Una fusión entre UGT y CCOO? No veo problemas desde un punto de vista ideológico para que eso se produzca, pero creo que la competencia entre ambos sindicatos es buena para los trabajadores”.

 

El 10 de marzo Jesús García Villaraco se despedía de las responsabilidades sindicales tras más de cuatro décadas de compromiso en primera fila. “Me voy con la misma ilusión hasta el final, eso sigue intacto, aunque hemos perdido muchas batallas, y en vez de avanzar hemos retrocedido en los últimos tiempos (a mí me ha tocado una época que no se la deseo a nadie). Pero la ilusión y las ideas siguen intactas”.

 

STANDAR ELECTRICA, UNA FÁBRICA DE HACER SINDICALISTAS

Delegados sindicales de Standar Electrica en 1982; entre ellos están los principales dirigentes que CCOO Toledo ha tenido en sus cuarenta años de historia

 

La empresa Standar Eléctrica se instalaba en el polígono industrial de Toledo en 1971. “Su llegada fue un revulsivo en la ciudad, porque traía una gran plantilla de chicos jóvenes (la empresa enseguida tuvo 1.700 trabajadores), explica Villaraco, que estaba entre estos jóvenes venidos en gran parte de otras zonas, en su caso de Ciudad Real. Se hacían las centrales electrónicas de comunicación, por lo que recurrieron a todas las escuelas profesionales que dirigían habitualmente los Salesianos o los Jesuitas. En esas escuelas se estudiaba sociología, algo del marxismo, justicia social… eran islas dentro del régimen franquista. Hay muchos sindicalistas que han estudiado en los jesuitas. En esta empresa coincidimos 40 del colegio de los jesuitas de Ciudad Real; otros profesionales, como Juan Salmerón, venían de Alcantarilla (jesuitas de Murcia), y otros de Granada, como Juanjo (Juan José González)”.

 

Todos ellos tuvieron un papel destacado en el desarrollo de las CCOO de Toledo y en la lucha social y laboral de la provincia. “La Fábrica de Armas también tuvo un papel importante en el sindicalismo de Toledo, aunque eso fue posterior”, valora Villaraco.

 

JOSÉ LUIS ARROYO TOMA EL RELEVO DE GARCÍA VILLARACO EN CCOO TOLEDO

Jesús García Villaraco dice adiós a la secretaría general de las CCOO de Toledo a los 63 años. Toma el relevo José Luis Arroyo, de 36 años. “Sí, hay un relevo generacional, confirma Villaraco. La fuerza del sindicato tiene que ser la gente joven. El cambio generacional es necesario, oportuno, fundamental para garantizar, en el nuevo entorno laboral, tecnológico y social, la continuidad histórica del sindicalismo sociopolítico y de clase de CCOO. Tenemos que dirigirnos a la gente joven y para eso yo ya estoy bastante desfasado, sigo escribiendo a lapicero. Necesitamos gente joven que conecte con los jóvenes, que están aún desorganizados pero tienen la rabia latente. Incorporarles al sindicato será la labor del nuevo secretario general. El único consejo que le doy es que se rodee de gente joven con pie en las empresas”.

 

Tras el XI Congreso Provincial de CCOO Toledo (celebrado el 11 de marzo), José Luis Arroyo ha contado con el apoyo del 90% de los delegados para liderar el sindicato en la provincia durante los próximos cuatro años. Trabajará con un equipo joven y con mayoría de mujeres: Paloma Rodríguez, Alicia Gail, Nuria Garrido, Ana Gema Fraile, María Teresa Galán, Pedro Jesús López y Joaquín Fuentes componen la Ejecutiva.

 

Arroyo se ha comprometido a “abrir el sindicato aún más a las mujeres y a la juventud, reforzar las actuaciones dirigidas a las personas con capacidades diferentes, a los pensionistas y jubilados y, muy especialmente, a los parados sin prestaciones. Es absolutamente prioritario luchar contra el paro y la emigración juvenil y contra el precariado, contra las múltiples formas de explotación que sufren los jóvenes gracias en gran medida a la reforma laboral del PP. El otro gran objetivo es ayudar a generar empleo y que ese empleo sea de calidad; promoviendo un modelo productivo basado en su industrialización”.

 

Arroyo, natural de Talavera de la Reina, entró en la Comisión Ejecutiva provincial de CCOO en el año 2004 y en los últimos cuatro años ha estado al frente de federación provincial de Servicios a la Ciudadanía. Es licenciado en derecho y secretario-interventor municipal en excedencia.

 

Ha representado al sindicato en el Consejo de la Juventud de Toledo, que presidió entre 2005 y 2008, en el de Castilla-La Mancha y en el Consejo de la Juventud de España, del que fue vicepresidente desde 2006 a 2010. Además, fue miembro del Consejo Rector del Instituto de la Juventud de España y del Observatorio Estatal de Vivienda en Alquiler; y participó como ponente en la Reunión de Ministros de Trabajo de la UE (Marsella, octubre 2008); en la de Ministros de Empleo y Seguridad Social (Barcelona, enero 2010) y en la Conferencia contra la Pobreza y Exclusión Social, celebrada en Madrid también en enero de 2010. CCOO cuenta en la actualidad con 15.000 afiliados en la provincia de Toledo.