El secuestro de la amígdala

Has perdido alguna vez el control en una discusión? ¿Te has quedado callado frente a una situación en la que debías haber respondido? ¿Te has puesto a comer chocolate de forma compulsiva en plena dieta? ¿Has comprado alguna vez algo por impulso? Si es así, este artículo te interesa y mucho.

 

Voy a intentar darte una explicación desde el campo de la antropología que te ayudará a entender un poco mejor el proceso mental que acompaña a estas reacciones y, en consecuencia, quizás te permita tomar consciencia de lo que realmente sucede en tu interior.

 

Las emociones son información del resultado de nuestros pensamientos, conductas, creencias, valores, etc. Si desconocemos la información que nos dan las emociones, es como si desconociéramos las señales de tráfico de la carretera cuando estamos conduciendo.

 

Piensa si reaccionas y luego piensas, o si actúas tras reflexionar. Pregúntate si tu cerebro reptiliano aflora frecuentemente. Verás como el mero hecho de pensarlo ya ejerce un efecto protector

 

La antropología biológica ha arrojado luz en el conocimiento de la evolución del cerebro humano que se ha configurado a través de tres fases evolutivas: un cerebro reptiliano, un cerebro límbico y un cerebro racional. El cerebro reptiliano se encarga de nuestra supervivencia y está en alerta permanente, analizando el medio que nos rodea para protegernos. Frente a una situación de peligro, la amígdala, nos manda una señal para que luchemos o huyamos.

 

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