EL MEJOR FUE PAGE

 

 

La víspera de las elecciones en el cuartel general del PSOE de Castilla-La Mancha había un temor, y no era el de sus resultados exactamente, los sondeos internos que los partidos siguen haciendo durante la campaña electoral aunque no puedan ser publicados auguraban que Unidas Podemos pasaría a partido extraparlamentario perdiendo los dos diputados con que contaban, el de Toledo y el de Guadalajara. No tenían claro en el PSOE que a ellos les alcanzara para la mayoría absoluta, aunque se sabían ganadores, y sobre lo que pudiera hacer Ciudadanos, que en ese supuesto tendría la llave, no confiaban. Quizá por eso, cuando ya se sabían los resultados definitivos, el presidente de las Cortes, Jesús Fernández Vaquero, puso el acento en que “se había sufrido mucho” hasta llegar ahí. Evidentemente hablaba también y sobre todo de otro tipo de sufrimientos; pero el más próximo en el tiempo era la duda sobre si se gobernaría de nuevo.

 

Visto con la perspectiva de los resultados todo cuadra; pero en política para ganar las cosas tienen que cuadrar con anterioridad y aún así siempre quedará la duda. A cuadrarlo se dedicó García Page desde el primer momento en que ganó el gobierno a Cospedal, hace 4 años. Lo reconoció también cuando en esa noche electoral de celebración quiso agradecer a su vicepresidente primero, José Luis Martínez Guijarro, “el único”, dijo, ninguneando despreciativamente a José García Molina, el hasta ese día secretario general de Podemos (presentó la dimisión por los malos resultados electorales) y nominalmente vicepresidente segundo del Gobierno. Y lo reconoció al decir que había sido el artífice de la gestión mientras “yo me dedicaba a dar mítines”.

 

El PSOE se enfrenta en esta legislatura al reto de terminar de revertir las consecuencias negativas de la crisis y del gobierno de Cospedal; pero también al de encontrar sustituto o sustituta para García Page. La Ley impide repetir en más de dos legislaturas como presidente de Castilla-La Mancha.

 

Extremó al describir lo que ha sido una característica de estos 4 años de gobierno. Un reparto de papeles en el seno del gobierno y del partido que ha funcionado como una máquina y dónde él se volcó en hacer que los castellano-manchegos sintieran la proximidad del Gobierno, fundamentalmente a través de su persona. Han sido 4 años de poco dinero y muchas necesidades y había que hacer política y eso a García Page es lo que más le gusta y ciertamente se le da bien. Lo ha demostrado en las horas bajas y cuando eran altas, ahora son muy altas pues no en vano ha sido el candidato autonómico que más diferencia de votos ha conseguido para su partido en estas elecciones y lo ha hecho en una región en la que tan solo hacía un mes los tres partidos de la derecha sumaron un 55 % de los votos. En esta ocasión les ha dejado en un 47% de votos: 26,55% el PP (10 diputados); 11,38% Cs (4 diputados) y 7,02% Vox que se queda fuera del parlamento a pesar de que un mes antes, en las elecciones generales, consiguió dos diputados para el Congreso, uno en Toledo y otro en Ciudad Real. El PSOE ha obtenido un 44,11 % de votos ( 19 diputados) que sumados al 6,90 de Unidas Podemos da una mayoría absoluta del 51% a los dos partidos de izquierda. Los resultados dejaban fuera un montón de elucubraciones, resumidas básicamente en quien gobernaría y con que apoyos y pactos, y las trasladaba a las capitales de provincia, salvo Toledo donde la victoria de Milagros Tolón con sus 12 concejales y habiendo obtenido 2 Unidas Podemos, tiene sencillo repetir como alcaldesa.

 

Hace 4 años Ciudadanos se quedó a puertas de un parlamentario en 4 provincias, la excepción fue Cuenca, en esta ocasión ha conseguido esos 4 parlamentarios y la excepción sigue siendo Cuenca donde el PSOE ha dado la vuelta al PP en los resultados de hace 4 años obteniendo 3 parlamentarios por 2 el PP. Entonces fue 2 PSOE y 3 PP. Conseguirlo era para el Gobierno uno de los objetivos de principio de legislatura, como en Toledo era recuperar Talavera para el PSOE y también lo consiguieron. En realidad las subidas electorales del PSOE en las 5 provincias y las bajadas del PP han sido en cierta manera uniformes y por tanto obedecen a un sentimiento político general más que a actuaciones concretas que han tenido su influencia fundamentalmente en las elecciones municipales. Los partidos mayoritarios contaban antes de las elecciones con que la subida de votos de Ciudadanos, aunque no fuera mucha, le provocaría una importante representación en el parlamento regional que podría hacer a este partido decisivo a la hora de formar gobierno. Ni PSOE ni PP contaban con que Cs obtuviera mejores resultado que los Populares; pero dado que en los cenáculos políticos se daba por descontado que Podemos perdería al menos un diputado (perdió los dos, el de Guadalajara y el de Toledo) tanto el PSOE como el PP se empeñaron en mantener contactos y  una buena relación con el partido de Rivera.

 

El PSOE se enfrenta en esta legislatura al reto de terminar de revertir las consecuencias negativas de la crisis y del gobierno de Cospedal; pero también al de encontrar sustituto o sustituta para García Page. La Ley impide repetir en más de dos legislaturas como presidente de Castilla-La Mancha.

 

Entre los dirigentes de Ciudadanos en la región la creencia extendida era que, efectivamente, ellos decidirían el color del Gobierno. Muestra de esto fue el debate electoral entre los 5 candidatos a la presidencia, PSOE, PP, Podemos, Cs y Vox en CMMedia donde tanto García Page y Francisco Núñez pasaron de responder las críticas que les lanzaba la representante de Cs, Carmen Picazo. En realidad ambos procuraron obviar a los otros tres y acapararon el protagonismo del debate. En el PSOE, aunque desde el gobierno se señalaba la buena sintonía, muchos eran los que no confiaban en Ciudadanos. También en este partido existía la opinión de que si las derechas sumaban mayoría, los parlamentarios de Cs se inclinarían por apoyar al candidato del PP, Francisco Núñez. El triunfo de Page ha sido rotundo. El PSOE volvía a ser el partido regional de Castilla-La Mancha, un partido que se confunde con el paisaje y con el paisanaje. El partido que diseñó José Bono y que creció en disputas como las de Cabañeros y el Tajo y que han continuado con García Page con el ATC, siguen con el Tajo, pero también con una firme defensa del territorio y de la solidaridad frente a las veleidades separatistas. Una defensa esta última que le ha costado un duro enfrentamiento con el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, que no termina de estar cerrado del todo, aunque sí muy amortiguado por los éxitos electorales de ambos. Fue precisamente José Bono quien pocos días después de las elecciones en una entrevista decía ver en García Page un próximo sucesor de Pedro Sánchez.

 

El efecto Page ha tenido un arrastre muy importante en los resultados en Castilla-La Mancha del PSOE en las elecciones europeas, doblando en votos los obtenidos en las de 2014. El PSOE ha sido el partido ganador en la región con 433.900 votos, un 40,40% (en 2014 obtuvo 205.219 votos); seguido del PP con 296139, un 27,62%; Cs 130725 y un 12,19%; Vox 87996 y el 8,21%; y Podemos 81.127 y el 7,57%. Los resultados de las europeas han posibilitado que la candidata socialista, Cristina Maestre, vicesecretaria y portavoz del PSOE de Castilla-La Mancha en estos últimos años, haya sido elegida. En realidad era la única candidata de la región que contaba con posibilidad casi segura de salir elegida. Podemos también llevaba en sus lista a la candidata número uno por Albacete en las autonómicas, la toledana vicepresidenta de las Cortes regionales, María Díaz; pero con escasas posibilidades de salir elegida. Tampoco lo fue por Albacete.

 

García Page ha recuperado para el PSOE la cualidad de partido regionalista de Castilla-La Mancha que se ha ido forjando, en muchas ocasiones, en enfrentamientos con el gobierno de España por la defensa del territorio: Cabañeros, ATC, Trasvase…

 

El reto principal con el que se enfrentan los socialistas en esta legislatura lo ha manifestado reiteradamente el propio Page: conseguir revertir la situación provocada por la crisis y por el gobierno de Cospedal, para lo que, decía, necesitaba otros cuatro años “se destruye mucho más rápidamente de lo que se construye”, no se ha cansado de repetir. Hay otro reto que se va a ir dando a la par y que pudiera no ser más fácil: buscar un sustituto puesto que por Ley en Castilla-La Mancha un presidente no puede serlo en más de dos legislaturas. Nunca son fáciles esos cambios para ninguna formación. No lo fue siquiera cuando Bono dejó la presidencia a José María Barreda, al ser nombrado ministro de Defensa por Rodríguez Zapatero. Entonces no se hizo sin enfrentamientos velados y diferencias. Aún así Barreda ganó las siguientes elecciones a Cospedal. Cuatro años después se tornaron las cosas. El perdedor en aquella transición fue García Page quien se rehízo políticamente desde la alcaldía de Toledo, que ganó con el apoyo de IU en contra de los pronósticos. Una prueba de que en política nunca está dicha la última palabra.