El mejor amigo del perro

Érase una vez un perrito que se llamaba Bico al que le había tocado una forma de vida muy ajetreada. Bico era un bichón habanero negro de precioso pelo largo. Su jornada era agitada, rutinaria. Incluso tenía un montón de responsabilidades para cuidar a sus amos.

 

Para empezar la jornada, se tenía que levantar a las seis y media de la mañana para que su compañero anduviera un rato. Hacía, sobre esa hora, alguna deposición en la calle para que su acompañante se agachase un poco con la bolsa de plástico, ya que el pobre pasaba muchas horas sentado y sabía que necesitaba mover la espalda.

 

Como perro, no os imagináis cómo les afecta a los humanos cuando no los sacamos a que se relacionen y socialicen con otros humanos, aunque sean de “razas distintas”

 

Después, a las siete en punto, lo dejaba en su estudio haciendo pilates y subía de manera relajada a la planta de arriba con su amorosa ama para colocarse en un rincón, dormitando un ratito primero y tras un descansito canino, se encaramaba a la cama de su compañera cumpliendo su función de despertador perruno mediante un batiburrillo de ladridos que sabía que eran molestos para ella.

 

Seguir leyendo...
Pedro Salvador
Pedro Salvador

Últimas publicaciones de Pedro Salvador (Ver todas)